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Proyecto Secreto: Es el cambio de época

Muchos se pasan de lado del Crimen, podemos resistirse a la tentación conservando la dignidad en el orden moral.

Morelia, Michoacán, 18 de febrero de 2020.- Estamos en un tiempo de transformación cultural, las culturas se suceden con rapidez inusitada, vivimos en una sociedad que nos desconcierta por acontecimientos no sólo nuevos sino inimaginables.

Son muchos los problemas que enfrentamos: una tremenda desigualdad de oportunidades entre individuos y países, injusta y perniciosa para la mayor parte de los habitantes del planeta.

La violencia nos pega de una manera escandalosa e insoportable por la crueldad innombrable. Las olas se suceden y se sobreponen, la contingencia de enfermedades, la recesión ya presente en muchos países, las guerras tribales que ensangrientan a los pueblos.

La revolución es universal, fundamental, los cambios se suceden sin parar dando lugar a lo que llama Zigmunt Bauman “sociedades líquidas”.

La Iglesia Católica, fundada por Jesucristo tiene la misión de ser profeta: interpretar los acontecimientos a la luz del proyecto de Dios y prever el futuro. En este mundo de cambios vertiginosos, es una tarea que parece imposible, a no ser por la presencia del Espíritu Santo.

La Iglesia que peregrina en México, guiada por sus pastores, se esfuerza por ser fiel a esta vocación. Los obispos de México, reunidos en conferencia reflexionan y dan luces desde el punto de vista de la Revelación. Así presentan su PROYECTO GLOBAL DE PASTORAL, del presente año a los años 2031, quinto centenario de las apariciones de la virgen de Guadalupe y 2031 segundo milenario de la redención.

Ellos escriben: “los obispos que servimos a esta amada nación mexicana, estamos convencidos de que la humanidad vive en este momento un verdadero y profundo cambio de época con diferentes matices, como un extraordinario giro histórico en todos los campos de la vida humana arrastrados por un desarrollo científico, tecnológico sorprendente y sus veloces aplicaciones en distintos campos de la naturaleza y de la vida (Cfr. El Gozo del Evangelio, 52).

Nos preocupa la llegada de esta nueva cultura que desdibuja y mutila la figura humana y es aquí donde se encuentra el corazón de la profunda transformación que se está dando y que nosotros llamamos núcleo cultural: la negación de la primacía del ser humano (Cfr. ibidem 55)”.

Esta nueva cultura tiene expresiones difíciles de comprender, extremadamente dolorosas, que se multiplican todos los días en todas partes: las torturas y el asesinato de Mónica, niña de sólo siete años; la misma suerte de Ingrid Escamilla. Ambos crímenes no parecen perpetrados por los seres humanos de inteligencia y sentimientos.

Las expresiones abundan en todos los órdenes: las injusticias y las transgresiones a la ley, la falsedad y la soberbia apenas disimulada de quien abusa de los inocentes, ignorantes y humildes para sus fines egoístas y mezquinos en la corrupción del poder. La lista es dolorosa, interminable.

Los obispos continúan: “esta honda transformación antropológica exige sanar todas las relaciones básicas de la persona, este es el enfoque fundamental que nos guiará en este Plan General de Pastoral, porque ningún sufrimiento humano es ajeno a la Iglesia.

Cuando el pensamiento cristiano reclama un valor peculiar para el ser humano por encima de las demás criaturas, da lugar a la valoración de cada hombre y cada mujer y así provoca el reconocimiento y respeto del otro. La apertura a un “tú” capaz de conocer, amar y dialogar sigue siendo la gran nobleza de la persona humana… No hace falta debilitar la dimensión social y menos la dimensión trascendente, su apertura al “Tú” divino.

Hay mucho que reflexionar y transformar para devolver al hombre su dignidad y su seguridad.

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