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Proyecto Secreto: No al poder despótico

Debemos saber leer qué tipo de poder busca el caudillo. En sus movimientos debemos ver si nos lleva a un poder totalitario.

Morelia, Michoacán, 18 de enero de 2022.- Vista panorámica

La agenda nacional, político-social está muy apretada, hay mucho movimiento, iniciativas de la autoridad, reformas en perspectiva, vientos encontrados de opinión.

Gran polvareda levanta la revocación de mandato.

Es todo el vendaval que desencadena la reforma energética. Hay mucho movimiento, el foro de consulta.

Es importante tener claro si lo que pretende el presidente es el bien de México que evoluciona juntamente con el mundo o si es un modelo personalista y caprichoso de una personalidad tendiente a la necedad y carente de la visión amplia estudiada y fundada de estadista. Si realmente se trata de un proyecto absurdo, que implica un retroceso en el progreso de la humanidad, concretamente en el consumo de energías fósiles, contaminantes y destructoras del medio ambiente. Si nos alejamos del progreso sustentable y de las energías limpias y más amables.

Es la dinámica de descalificación y confrontación que se impulsa desde el centro del poder. Hay incontables casos, el trato que se da al INE, que piensa sin duda que lo están ahogando y quieren hacerlo caer en la trampa para poder acusarlo y borrarlo del mapa. Buscan un pretexto para suprimirlo.

No podemos no tener muy presentes algunas acciones que han tirado a la basura la riqueza nacional que hace falta a todos, primero a los pobres: cuántos miles de millones perdimos con la suspensión del aeropuerto internacional de la ciudad de México. Es una cantidad fabulosa, inimaginable, que no cabe en la mente de una persona sencilla.

Hay que ver todo el dinero que se inyecta a Pemex, una empresa que gratísima y obsoleta, lo que se destina al tren maya, a la refinería Dos Bocas, al aeropuerto Felipe Ángeles, tan limitado y pobre en la opinión de los científicos que sí saben, no de los políticos afines.

La gran conquista democrática, el ejercicio de la revocación de mandato es una maraña de contradicciones: ¿qué es lo que realmente quiere el primer mandatario? Es algo secreto su verdadera intención que podemos, sin embargo, conjeturar o adivinar.

No se trata de la revocación de mandato de parte de los ciudadanos que están hartos del presidente. Es una iniciativa propagandística para confirmar en el poder a alguien que ya está bien clasificado en los sondeos de opinión. Se van a gastar miles de millones de pesos para satisfacer la vanidad y los intereses de un mexicano y a sus hordas, mientras millones de mexicanos no tienen atención médica digna y eficiente ni les alcanza para comprar la canasta básica por una inflación que se le salió de control.

La luz de lo alto

Lo que Andrés Manuel pretende con su gran Transformación es el modelo de país que nos conviene o es un régimen de poder opresivo y totalitario de acuerdo a su ideología totalitaria y a su ambición de poder. Estos poderes terminan en la tiranía que significa exterminio, violación de derechos humanos, llegando hasta el exterminio en los campos de concentración y la muerte lenta de un pueblo por hambre de pan y de libertad.

Es abominable el recuerdo de los tiranos, Stalin, Hitler y entre nosotros la sucesión de Hugo Chávez, un Dios creó al hombre con sabiduría y los dirige con amor.

Hay que saber leer entre líneas, bajo la superficie del lenguaje populista y autocrático, las verdaderas intenciones de quitar los obstáculos para demoler la democracia e imponer el poder autoritario de un Caudillo que se toma por el salvador de México, que se pretende indispensable y dotado de cualidades y poderes divinos. Así como se creyó Luzbel que es padre de la mentira.

Todos los mexicanos sabios y demócratas debemos estar vigilantes y no dejar que el país caiga en la dictadura de izquierda o de derecha. Se cae fácil y rápidamente y después es eterno, imposible sacudirse el yugo del tirano, la navaja en el cuello, las botas que te pisotean, hay que voltear a Cuba.

Es de importancia absoluta servir a México y no a un individuo que promete todo y reparte el dinero de los impuestos, no a una tribu que no reflexiona y reacciona con las vísceras porque está fanatizada y aplauden cualquier gesto o palabra de su ídolo.

Ah, si los gobernantes tuvieran la fe de Jesucristo y recibieran de Dios su misión de gobernar, no para aplastar y enriquecerse y perpetuarse en el poder, olvidando la alternancia, sino para servir a los débiles y a los humildes y realizar en el país el Proyecto de Dios.

El presidente Joe Biden es católico y muestra conocimientos y convicciones de la fe de Jesucristo, aunque a veces cede como en el caso del aborto. México ha tenido presidentes católicos: puede la victoria y otros como Felipe Calderón. El Nuncio apostólico Cristoph Pierre afirmaba de este: México tiene un presidente católico.

En la fe de Cristo, tenemos criterios muy sólidos, recibidos de la sabiduría de Dios para velar por el progreso y la paz de México, Jesucristo. En Cristo tenemos el modelo de un buen presidente: está en medio de los suyos como el último de todos, como el que sirve, que lava los pies a sus discípulos.

Proyecto Secreto: La sociedad se hace añicos

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