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Proyecto Secreto: Servir al pueblo pobre con la verdad

Cuando los gobernantes construyen sin la verdad objetiva el tiempo los descubre y los ponen en su lugar como a Javier Duarte.

Morelia, Michoacán, 14 de julio de 2020.- El presidente de México no tiene nada de extraordinario, no es un ser caído del cielo, tiene aciertos, errores y maldades. No es un ídolo al que todo mundo deba idolatrar, es un ser de carne y hueso,

No es intocable, se puede estar en desacuerdo con él, se le puede criticar, ninguna persona madura se enoja por eso.

Los mexicanos no pueden adorar al becerro de oro y organizarle danzas, enajenados, sin pensar con la cabeza, sin sentido crítico.

Tenemos derecho de reflexionar sobre la gestión presidencial y de expresarnos. Quienes no lo toleran están por totalitarismo y la tiranía fratricida, como la de Venezuela.

Para nada importa el bien de AM ni de MO—NA, él es el primer servidor, ellos están al servicio de México pasando sobre el presidente y su Movimiento.

Tiene  AM cualidades; hacerse entender de los iletrados, que son muy numerosos en México. Tal vez porque habla como a diez por hora, tal vez porque no es de esa elite maldita de los intelectuales que piensan.

Tiene defectos el primer mandatario: le falta una visión sabia del pueblo de México y de su gestión, su visión es maniquea. El pueblo de México también no es simplemente un pueblo bueno o un pueblo de conservadores y neoliberales, es decir engendros del demonio.

El encuentro ha sido influenciado por los grandes medios de comunicación electrónica. Todo lo quieren convertir en espectáculo, la visita a Washington se organizó como un espectáculo.

Los grandes retos de México y Estados Unidos, como la pandemia, la migración, el trato desigual a un país emergente fueron borrados de la agenda.

No se construyó el encuentro sobre los cimientos del bien de los dos pueblos, de la justicia, de la verdad.

La razón de la visita dijeron que era el T-MEC, en realidad, no hay tratado nuevo, es el mismo de antes con algunos complementos. El tratado estaba concluido, no se iba a firmar.

Hubo mentiras flagrantes en labios de López: que Trump siempre ha tratado con respeto a los mexicanos. Las pruebas de lo contrario están evidentes en la memoria de los mexicanos como la burla de que México va a pagar el muro. La mañana del día 13 afirma que ha construido más kilómetros de muro para que no pasen “los criminales”. No se olvidan la tantas arbitrariedades como las trabas puestas a los productos del campo mexicano.

Es indigno que el poderoso Trump utilice al presidente mexicano para intereses políticos.

No se pusieron sobre la mesa las verdaderas razones del encuentro. Lo que hizo Trump fue un acto de campaña política, apenas disimulada. No hay duda para los analistas: lo que busca es el voto latino para reelegirse.

¿Qué buscaba Andrés Manuel? Los aplausos, para afirmarse como un presidente fuera de serie, mejor que todos los demás, buscaba construir su sueño de estar “haciendo historia” y aumentar su caudal político.

Y quiso evitar la confrontación, que es un elemento necesario en la relación de los pueblos y de los individuos. “no me voy a confrontar”. Para muchos, suena a cobardía a entreguismo, a avasallamiento.

Finalmente, se compromete la dignidad y hasta la libertad de México y no se defienden los derechos de los mexicanos.

¿Qué valores debemos defender? El honor de la Nación, su dignidad y sus derechos.

La sabiduría para ver el fondo de las cosas y prever el futuro, lo que va pasar cuando pasen los apapachos de Trump y aparezca la bestia del apocalipsis que se impone y aplasta todo.

Hay una sabiduría secreta, un tesoro escondido, que es un apoyo precioso que tiene el homo sapiens para vivir mejor. Hay personas privilegiadas que tienen acceso a esa sabiduría y que la ponen al servicio de los demás.

Ahí se señala que el poder es para servir a todos y proteger a los pobres, a los débiles y humildes.

Esto implica ejercer el poder no para dominar a los demás y enriquecerse a sí mismo. Es lo que ha buscado la clase política, aunque en el discurso dicen otra cosa.

Los analistas somos servidores de la verdad, como un bien precioso que olvidan con frecuencia los poderosos. La verdad objetiva y universal está sobre el presidente y sobre todos. Se ejerce conforme a la virtud del Divino Maestro y a la lógica de Aristóteles. Los poderosos que construyen según su capricho o su conveniencia como lo hacen los políticos están enfermos o son mentirosos y perversos.

Aquí queremos servir a la verdad y al bien del pueblo. La verdad es un arma en manos del pueblo, revalorado y apreciado y defendido en su dignidad.

Aunque algunas personas que defienden a sus líderes no lo entienden y no lo quieren entender, queremos servir a los mexicanos, a las mayorías de humildes para que despierten, recuperen su dignidad y construyan su superación en La Paz.

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