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Trump, el miembro incómodo del G7 (Por: Alejandra Ortega)

El presidente de EU es lo opuesto a lo “políticamente correcto” y esto enciende las alertas de los líderes de los gobiernos con tendencia de izquierda, "progre" o globalista, que hoy son la mayoría

Morelia, Michoacán, 25 de agosto de 2019.- Miembros del G7, que se reúnen en Biarritz, Francia, buscan nuevamente aislar a Trump de este grupo, que ha jugado un papel determinante en la imposición de la “fase neoliberal de la globalización”, sobre todo en los países en vías de desarrollo.

Ya desde el año pasado, las siete naciones integrantes, Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Japón, Canadá e Italia, lo llamaban el “G-6+1”, relegando a Donald Trump debido a los desacuerdos que surgieron entre las naciones miembro en contra de las políticas del presidente norteamericano de imponer aranceles a varios países europeos, de América y China, además de acentuarse las diferencias entre él y Justin Trudeau. 

Algunas voces en contra de, presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hoy se alzaron y piden la salida del mandatario estadounidense definitivamente de ese grupo. 

Uno de ellos es la del español Javier Solana, diplomático y miembro del PSOE, partido socialista, antifranquista, que ha sido secretario de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), y secretario general del Consejo de la Unión Europea.

Solana advierte que esta cumbre del G7 puede ser la última, o por lo menos la de un grupo llamado así, pues quiere que se expulse a Trump. 

Cabe recordar que en 2014 ya se había hecho esto a uno de los miembros: Rusia, por conflictos políticos al anexarse Crimea.

¿Pero qué sucede realmente? ¿Por qué es tan incómodo Trump?

Para nadie es un secreto que Trump está tomando medidas polémicas, que van en contra de los lineamientos «progresistas» que están marcando el devenir de casi todo el mundo.

Trump es lo opuesto a lo “políticamente correcto” y esto enciende las alertas de los líderes de los gobiernos con tendencia de izquierda, «progre» o globalista, que hoy son la mayoría. 

Incluso pone nerviosas a organizaciones mundiales que son el soporte económico y financiero de estas naciones, como la ONU, el Banco Mundial, la Reserva Federal, o el Fondo Monetario Internacional.

Durante esta reunión del G7, que se lleva a cabo este fin de semana, se plantearon y delinearon los temas que se tratarían. Todos estos versan sobre el cambio climático, el apoyo a los países del Amazonas, e ideología de género. 

Temas en los que Trump ha dejado clara su posición en contra, desde que era candidato a la presidencia de su país.

En muchas ocasiones el mandatario norteamericano ha desestimado tanto el calentamiento global como el cambio climático, aduciendo que esto no existe y lo ha ejemplificado con las ondas gélidas que pegaron fuerte a parte de su país recientemente.

Trump reclamó sobre todo al anfitrión, Emmanuel Macron, presidente de Francia, que no se discutieran problemas más graves y de fondo como la economía, sobre todo ante un contexto global de una desaceleración económica que está afectando a muchas naciones, incluso a la mayoría de los países que conforman el G-7. 

Macron insistió en que los temas debían ser aquellos y no otros.

Llama la atención que ante un panorama de una inminente crisis mundial, los países miembro eviten hablar del tema y se enfoquen a cuestiones que van encaminadas más bien a cambiar ideologías y formas de pensar de la población.

Lo recalco, lo que estamos viendo hoy es una ingeniería social que busca cambiar esquemas, destruir la superestructura para construir una nueva que la suplantará y ante estas obras, hay algunos actores políticos que parecen resistirse y se vuelven el centro de las críticas y el debate.

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