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Un montaje, acuerdo entre México y E.U. (Por: Alejandra Ortega)

En una entrevista difundida por la cadena televisiva CNN, Pelosi revela que este conflicto arancelario fue un acuerdo entre ambas naciones, 'mucho antes de que el presidente Trump hiciera el anuncio'

Morelia, Michoacán, 11 de junio de 2019.- Muy preocupantes las revelaciones que hace este día la presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, sobre el conflicto entre México y nuestros vecinos respecto a la imposición de aranceles.

Según la congresista, el acuerdo al que llegaron ambas naciones el pasado fin de semana, deja ver el abuso del presidente Trump a México, pero también critica al gobierno de López Obrador que ‘cede demasiado’.

Sin embargo, hoy, en una entrevista difundida por la cadena televisiva CNN, Pelosi revela que este conflicto arancelario fue un acuerdo entre ambas naciones, ‘mucho antes de que el presidente Trump hiciera el anuncio’.

Asimismo, la política veterana aseguró que esta fue una estrategia elaborada por Washington para desviar la atención del Informe Mueller, que sigue siendo un tema que le pega fuerte al presidente norteamericano y que tiene muy preocupados a los republicanos, pues se juegan la reelección a la presidencia del país.

Según el informe Mueller, las elecciones presidenciales de 2016 fueron interferidas por Rusia de distintas formas para incidir en la toma de decisión del electorado estadounidense a favor de Donald Trump.

En esta trama rusa, incluso está involucrado Julian Assange y su WikiLeaks, en donde se hicieron públicos varios correos electrónicos de la entonces candidata demócrata Hillary Clinton que la dejaban muy mal parada en varios temas espinoso cuando era secretaria de Estado del gobierno de Obama y que le restaron muchos votos en la campaña.

Este asunto que sigue persiguiendo a Trump muy de cerca y que está bastante documentado, se hará público este jueves, por ello la urgencia de elaborar un distractor que permita desviar la atención de este asunto y dar tiempo a la Casa Blanca para construir su respuesta y de paso ofrecer un buen show a su base electoral que no gusta de los migrantes, sobre todo de los latinos y quienes ven como un serio peligro que México tenga una política de fronteras abiertas.

De este modo, las declaraciones de Pelosi echan por tierra las versiones del gobierno mexicano en las que López Obrador y el canciller Marcelo Ebrard aseguran haber evitado una ‘catástrofe’ financiera para México, pues queda claro que este asunto fue armado con antelación, quizás desde aquella reunión entre el yerno de Trump, Jared Kushner y el presidente Obrador en la casa de un alto funcionario de Televisa, a finales del mes de marzo.

Así, el asunto parece mucho peor de lo que algunos ya pensábamos y entonces cobra sentido esa tan extraña premura de Ebrard por ir a Washington un fin de semana para buscar un arreglo, cuando era obvio que eran días inhábiles pero también los altos funcionarios norteamericanos estaban en Londres.

También cobra sentido la extraña facilidad con la que se llegó a un acuerdo benéfico totalmente para Estados Unidos y que mete en un grave dilema a México, que ahora está obligado a hacerse cargo de los migrantes que quieran cruzar nuestra frontera norte.

También esto le viene, casualmente, muy bien al gobierno de Trump pues apenas la semana pasada había anunciado que no tenían presupuesto para ofrecer atención legal y educativa a las personas que permanecen en los albergues temporales, en espera de que prosperen sus peticiones de asilo.

De esta forma, México se convierte también en la solución a ese problema de los norteamericanos, pues esas personas serán enviadas aquí, y aquí se les dará escuela, trabajo y vivienda, lo indispensable para que su estancia sea lo más cómoda mientras esperan el asilo.

Un truco mal armado de ambos gobiernos, una mentira de ambas naciones, una ‘tomada de pelo’ a los ciudadanos, sobre todo a los mexicanos, que aún muchos siguen creyendo en un presidente impoluto, auténtico e incapaz de mentir y que se nos presenta como muy nacionalista.

Así que si antes algunos pensábamos que esta situación era doblegarse a los intereses norteamericanos, ahora el asunto es peor, pues no sólo nos doblegamos, sino que nos arrastramos a hacerle ‘el caldo gordo’ a Trump que necesita de temas que gusten a su base WASP (White Anglo-Saxon Protestant), mientras nos convertimos de facto en su patio trasero.

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