¿Convertirnos todos en autodefensas? / Alejandra Ortega

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La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora de ATIEMPO.MX, con una amplia trayectoria de más de 15 años en los medios de comunicación

La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora de ATIEMPO.MX y cuenta con más de 15 años de trayectoria periodística

En el tema de la posesión de armas de fuego, Mireles es un engañabobos, afirma que un comandante del Ejército que conoció, le aseguró que podía tener hasta un tanque de guerra en su casa, si podía pagarlo, sólo con registrarlo

Morelia, Michoacán, 17 de julio de 2017.- En días pasados el ex líder de las autodefensas José Manuel Mireles Valverde, tuvo una reunión con reporteros en Morelia, en donde habló del proceso legal que sigue, sobre la corrupción y la colusión de los gobiernos con el crimen organizado. Pero un tema me llamó mucho la atención: el del uso de las armas en los ciudadanos.

A pesar de ser este uno de los motivos por el que fue detenido, cuando le encontraron, entre otras cosas, una gran cantidad de armas en una de sus camionetas, el médico Mireles, enfatizó que no había cometido ningún delito, pues según el artículo 10 de la Constitución, “dice bien claro”, que todo ciudadano tiene derecho a poseer un arma para su legítima defensa.

Según Mireles como en el artículo 10 no se habla de calibres, ni marcas o matrícula, los ciudadanos podemos portar cualquier tipo arma, pero se le olvida al señor, que en la misma Constitución hay excepciones, y se mencionan los tipos que están prohibidos y menciona también las condiciones, requisitos y lugares para usar uno de estos artefactos.

Es decir, no es tan sencillo y tan simple como Mireles dice.

Existe la Constitución pero también existe la Ley Federal de Armas y Explosivos, que en su artículo 9 señala que se pueden poseer o portar armas en los términos y con las limitaciones establecidas por esta Ley, y hace una lista muy detallada del tipo y calibre de las que pueden ser portadas, pero también contiene una extensa lista de las que están prohibidas.

Y todo esto, sin olvidar el trámite correspondiente ante la Secretaría de la Defensa Nacional para su inscripción en el Registro Federal de Armas.

Durante la rueda de prensa, Mireles dijo que un comandante del Ejército que conoció, le aseguró que podía tener hasta un tanque de guerra en su casa, si podía pagarlo, sólo con registrarlo.

Falso totalmente, el Artículo 11 de la Ley Federal de Armas y Explosivos, en resumen, dice que las de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, son todas las armas, municiones y materiales destinados exclusivamente para la guerra. Así que un tanque de guerra, como lo dice hasta su propio nombre, sería imposible tenerlo de forma legal, aunque lo pudiéramos pagar.

Al hablar de la posesión de armas, Mireles es un engañabobos.

Según él, sólo hay dos armas de uso exclusivo del ejército: la pistola calibre 45 y el rifle 7.62 largo. Pero añade: Eso no implica que todas las 45 y los 7.62 sean del Ejército, porque elocuentemente argumenta que sólo aquellas armas que tengan grabada el águila mexicana en el mecanismo de percusión son las identificadas como de uso exclusivo de las fuerzas armadas.

Posteriormente, Mireles Valverde instó a los ciudadanos a armarse y defenderse. A levantarse como lo hicieron ellos.

Una idea descabellada, en la cabeza de una persona que tergiversa las layes a su conveniencia y que carece de sentido común, pues en una ciudad como la nuestra, con los altos grados de inseguridad y de violencia diarios, sería totalmente irracional que, además, anduviéramos todos armados.

Se le olvida al médico Mireles que obtener un arma de forma legal no es nada sencillo en este país, pues sólo se pueden adquirir por medio de la SEDENA, con un trámite bastante complejo. Lo que llevaría a la mayoría de los interesados a comprarlas en el mercado negro. Es decir, con los mismos delincuentes. Ayudándoles a abrir un nuevo mercado! Muy bien!

Armas usadas en cualquier tipo de hechos, armas sin registro, armas que harían de esta ciudad un verdadero campo de guerra, pero no contra los que creemos malos, sino contra nosotros mismos.

Sólo basta salir a la calle para ver la cantidad de malos ciudadanos que hay, los atropellos que cometemos entre nosotros, la facilidad con la que nos amenazamos y nos insultamos, hasta por tocar el claxon.

Somos una población histérica, que con un arma seguramente habrían más homicidios diarios, de lo que hoy damos cuenta.

Falta mucha responsabilidad y cultura para pensar en armarnos. Y el día que seamos esa sociedad ejemplar, no ocuparemos de pistolas.