Corcovados / Erik Avilés

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Nuestro colaborador de Atiempo.mx, Horacio Erik Avilés, es presidente de Mexicanos Primero en Michoacán y director del Polifórum digital de Morelia

Nuestro colaborador de Atiempo.mx, Horacio Erik Avilés, es presidente de Mexicanos Primero en Michoacán y director del Polifórum digital de Morelia

Por haber depositado sobre un balón sus esperanzas reeleccionistas, le costará caer de bruces a la presidenta Dilma Roussef, para quien a partir de ahora, cada día constituirá un verdadero suplicio ante la andanada de la oposición política, que no vacilará en absoluto para echarle en cara todos sus errores cometidos

Morelia, Michoacán, 09 de julio de 2014.- Como en una demostración matemática, Alemania realizó la brutal reducción al absurdo y la respectiva vivisección de los brasileños. Escarnio puro, que más que mostrar las virtudes balompédicas germánicas, puso de manifiesto la enorme diferencia entre ambas naciones en diferentes planos, exhibiendo la ineficiencia del ufano y tropical fútbol brasileño.

A partir de este momento, la condición de locales de los brasileños se convierte en una enorme losa, que sin duda corcovará a los cariocas en múltiples aspectos adicionales al deportivo, ya que tendrán que cargar con el altísimo gasto público realizado para simular una cara progresista y emergente a la humanidad a través del Mundial de Fútbol. Aunado a lo anterior, por haber depositado sobre un balón sus esperanzas reeleccionistas, le costará caer de bruces a la presidenta Dilma Roussef, para quien a partir de ahora, cada día constituirá un verdadero suplicio ante la andanada de la oposición política, que no vacilará en absoluto para echarle en cara todos sus errores cometidos. Es altamente probable que el nivel de desaprobación para este domingo, cuando le corresponda entregar la Copa FIFA, se manifieste en tal magnitud que sobrepase la rechifla que le propinó el público al entonces presidente Miguel de la Madrid en la inauguración del Campeonato Mundial México 86.

Mientras, el pueblo despierta de la paliza con olor a favela y los monumentos al dispendio que fueron muchas edificaciones realizadas en medio de la opacidad y corrupción. La factura de la falta de consenso social será altísima y pondrá a prueba los mecanismos de control social que mantienen en la nación más desigual del mundo la paz con alfileres.

No es para menos: el engaño ha quedado expuesto y con él la gambeta social no prosperó. Ahora solo queda para los brasileños demostrar cuán resilientes son y reconstruir este fracaso sistémico manifestado en un partido de fútbol a través de una generación más de esfuerzo, que esperará trabajando pacientemente por décadas hasta que Brasil vuelva nuevamente a ser sede de un mundial y poder coronarse como local, posicionándose como una economía globalizada y competitiva. Es decir, reiterar un plan repetidamente fallido en muchas naciones que han querido simular progreso a través de un evento deportivo internacional, esto si es que la lección de 2014 no se asimiló.

Sus comentarios son bienvenidos en Twitter: @Erik_Aviles