De Primera Mano… ¿Apoyar a la UMSNH o… a sus mandamases?

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Que se refunde la Universidad, pero con los catedráticos y empleados indispensables para su operación y sin margen para el abuso y el dispendio que ha sido generalizado desde hace décadas

Que se refunde la Universidad, pero con los catedráticos y empleados indispensables para su operación y sin margen para el abuso y el dispendio que ha sido generalizado desde hace décadas

Yo soy nicolaita, y sí quiero mucho a la UMSNH, pero como no vivo ni lucro con ella, me opongo férreamente a que la sigan saqueando y destruyendo como lo están haciendo. Tanto quiero que se preserve, que hasta prefiero que sea liquidada, para inmediatamente después ser refundada, ahora sí con criterios de orden, austeridad, eficiencia y sobriedad

Morelia, Michoacán, 25 de septiembre de 2018.- Hace unos días el líder del Sindicato de Profesores de la Universidad Michoacana (SPUM), Gaudencio Anaya Sánchez, aseveró que los “verdaderos nicolaitas” están obligados a apoyar el incremento de recursos a la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH).

Entonces aquellos nicolaitas que no estamos de acuerdo con las exigencias de los mandamases de la máxima casa de estudios de los michoacanos, ¿no somos de verdad?

Hasta el cansancio,  los sindicatos y el área oficial de la Universidad Michoacana nos han repetido que la institución requiere de un presupuesto mucho mayor al que se le autorizó para este año, que fue de 2 mil 726 millones de pesos, porque tan solo para cubrir todos los gastos de 2018 –entre los cuales la mayor parte son sueldos, jubilaciones y prestaciones- se requerían 3 mil 630 millones de pesos. Esto, según cifras dadas a conocer a finales del año pasado por el rector Medardo Serna González.

También se nos ha dicho que el presupuesto de la UMSNH por alumno es inferior a aquellos con los que cuentan otras instituciones, como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Pero las partidas presupuestas que se le autorizan a la Universidad Michoacana, ¿son para los alumnos o para los directivos, jubilados o líderes sindicales?

Digo, porque es un secreto a voces que la mayoría de los recursos que utiliza cada año la máxima casa de estudios de los michoacanos son para pagar sueldos, prestaciones, jubilaciones, pensiones y privilegios de los directivos y líderes sindicales, tanto del SPUM como del Sindicato Único de Empleados de la Universidad Michoacana (SUEUM), no necesaria ni directamente para mejorar la calidad de la educación ni los servicios que ahí se prestan.

La semana pasada, el Consejo Universitario aprobó una propuesta de presupuesto de la UMSNH para 2019 por el orden de los 3 mil 871 millones de pesos, en donde por supuesto van incluidos los alrededor de 900 millones de pesos de prestaciones no reconocidas por la Federación que los sindicatos ven como “conquistas laborales”, pero que cada año le cuesta más al Gobierno de Michoacán cubrir con recursos propios.

Estamos hablando de que si comparamos el presupuesto ideal de Medardo Serna para 2018 (3 mil 630 millones de pesos) y el que se solicita para el próximo año (3 mil 871 millones de pesos), las autoridades universitarias están demandando un incremento de un 6.6% en sólo un año, un porcentaje que está muy por encima de los niveles anuales de inflación en México durante los últimos 15 años.

¿Por qué, mientras en otras instancias como el Ejecutivo estatal y el Congreso del Estado se están planteando ajustes presupuestales a la baja, en la Universidad Michoacana caminan en materia presupuestal en sentido inverso?

Se rumora que en términos reales el rector de la UMSNH tiene un ingreso mensual de alrededor de 200 mil pesos. Entonces, ¿cuánto ganan sus funcionarios y los directores y colaboradores de las distintas facultades escuelas y preparatorias? ¿Cuánto del presupuesto se va a líderes sindicales como Gaudencio Anaya del SPUM y Eduardo Tena Flores del SUEUM?

¿Cuánto se aplica a comprar costosas canastas navideñas, a suministrar agua mineral importada a los directivos y mandamases de la institución? ¿Cuánto se paga por bonos de asistencia? ¿Y por qué se premia la asistencia de empleados y docentes, si eso es lo mínimo que se les debería exigir cuando se les contrata? ¿Cómo se justifica que la Universidad Michoacana tenga una cantidad mayor de intendentes, secretarias, jardineros y otros trabajadores administrativos que de personal docente?

¿Por qué los sindicatos y directivos no admiten ni avanzan en la urgente reforma a su régimen de jubilaciones y pensiones?

Esas y muchas otras dudas no se responden en las comunicaciones oficiales de la Universidad Michoacana, y de hecho, los principales interesados en resolver la crisis financiera de la institución sólo con más cañonazos de dinero, pretenden que esos temas no sean tocados.

Yo soy nicolaita, y sí quiero mucho a la UMSNH, pero como no vivo ni lucro con ella, me opongo férreamente a que la sigan saqueando y destruyendo como lo están haciendo. Tanto quiero que se preserve, que hasta prefiero que sea liquidada, con todo el personal actual como corresponda, para inmediatamente después ser refundada, ahora sí con criterios de orden, austeridad, eficiencia y sobriedad.

Sobre todo, que se refunde la Universidad, pero con los catedráticos y empleados indispensables para su operación y sin margen para el abuso y el dispendio que ha sido generalizado desde hace décadas.

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