De Primera Mano… El paso de Cárdenas Batel por Michoacán

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Aquí una muestra de lo que recuerdo “de bote pronto” del paso de Lázaro Cárdenas Batel en Michoacán. Como se ve, tiene todos los méritos para integrarse al gabinete de López Obrador.

Aquí una muestra de lo que recuerdo “de bote pronto” del paso de Lázaro Cárdenas Batel en Michoacán. Como se ve, tiene todos los méritos para integrarse al gabinete de López Obrador.

El reciente nombramiento como jefe de asesores parece la confirmación de que el próximo presidente de México tiene una marcada predisposición a premiar a personajes de la política y la función pública que no tienen precisamente los mejores antecedentes

Morelia, Michoacán, 23 de agosto de 2018.- Recientemente Lázaro Cárdenas Batel fue nombrado por el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, como su próximo jefe de asesores de la Presidencia. Pero, ¿cuáles son sus méritos aparte de ser nieto del General Lázaro Cárdenas del Río y del tres veces candidato presidencial del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano?

A algunos michoacanos les provocó entusiasmo la designación, con el argumento de que al ser de origen michoacano “Lazarito” (como muchos lo llaman) puede gestionar apoyos para Michoacán, a otros simple y llanamente porque creen que a través de él podrían incrustarse una vez más en la nómina gubernamental.

Sin embargo, creo que para gran parte de los michoacanos el anuncio de ese nombramiento fue la confirmación de que el próximo gobierno de López Obrador tiene una marcada predisposición a premiar a personajes de la política y la función pública que no tienen precisamente los mejores antecedentes.

En su paso por Michoacán, estado en el cual por cierto nunca tuvo residencia fija, Lázaro Cárdenas Batel fue diputado federal del PRD por el Distrito de Apatzingán, elección que ganó en 1997 y cargo en el cual tuvo un paso gris y mediocre.

Ni siquiera concluyó su periodo, pues solicitó licencia para convertirse en el candidato del mismo sol azteca al Senado por Michoacán, ganando la elección del 2000. Ese escaño lo ocupó sólo por algunos meses, porque rápidamente solicitó licencia para ser candidato a la gubernatura, elección que ganó y que le permitió asumir la titularidad del Ejecutivo estatal a partir del 14 de febrero de 2001.

A los dos días de la llegada de Cárdenas Batel al Gobierno de Michoacán –con Leonel Godoy Rangel como secretario de Gobierno-, comenzó una escalada de violencia nunca antes vista en la entidad, misma que a partir de entonces no ha cesado.

Ese gobierno pretendió engañar a los michoacanos con su famoso programa “Alfa TV”, que sirvió para emplear a cientos de cubanos que llegaron a “aplicarlo” para acabar con el analfabetismo en Michoacán, lo que obviamente resultó un timo que nunca fue castigado, pero que sí costó muchos millones de pesos de recursos públicos en libros y discos compactos que se quedaron guardados por años en los almacenes de la Secretaría de Educación en el Estado (SEE).

Y hablando del sector educativo, para aplacar a sus aliados de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)

La misma administración de Lázaro Cárdenas Batel comenzó a engrosar de manera desmedida la nómina gubernamental, lo que resulta irónico cuando siendo candidato a la gubernatura criticaba al gobierno del priista Víctor Manuel Tinoco Rubí por haber elevado de 9 mil a 11 mil la cantidad de personal que trabajaba en la administración estatal. Cuando terminó el gobierno cardenista, éste dejó una nómina gubernamental superior a las 50 mil plazas laborales.

Ahí, en gasto corriente, se fueron los recursos adicionales que obtuvo Michoacán por los excedentes en ingresos petroleros durante el gobierno del entonces presidente Vicente Fox Quesada, mientras que otros estados, como Querétaro, Guanajuato, Nuevo León y Jalisco, por citar algunos, fomentaron las obras de infraestructura y la inversión productiva.

En cuanto a obra pública, Cárdenas Batel se quedó muy corto en comparación con su antecesor, pues sus mayores obras de infraestructura fueron la conclusión de los últimos 35 kilómetros de la Autopista Siglo XXI, así como el segundo cuerpo de la carretera Morelia-Salamanca para cruzar la Laguna de Cuitzeo, y en ambas se tardó más de 4 años en terminar.

Además, el amigo personal del presidente de Brasil, Luis Inácio Lula Da Silva, y ex representante del PRD ante el Foro de Sao Paulo, fue quien contrató a la hoy muy señalada empresa Odebrecht para la construcción de la malograda Presa Francisco J. Múgica, en la Tierra Caliente michoacana, obra que por cierto concluyó años después y con una inversión al doble de lo presupuestado, el después gobernador, Leonel Godoy.

Con la bursatilización, por más de 6 mil millones de pesos y dos créditos que sumaban 3 mil millones de pesos, se incrementó la deuda pública de Michoacán a niveles hasta entonces insospechados, cuando Tinoco Rubí le había dejado una cifra de menos de 170 millones de pesos en ese rubro.

Los desvíos, las millonarias observaciones a la cuenta pública, los malos manejos financieros y versiones sobre graves casos de corrupción, fueron la constante durante ese periodo de gobierno de seis años, sin contar con las frecuentes ausencias del gobernador, quien 3 ó 4 días a la semana se la pasaba fuera de Michoacán, ya sea en la Ciudad de México, Miami y Brasil, entre algunos otros destinos.

Esto es sólo una muestra de lo que recuerdo “de bote pronto” del paso de Lázaro Cárdenas Batel en Michoacán. Como se ve, tiene todos los méritos para integrarse al gabinete de López Obrador.

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