De Primera Mano: ¿Ensayos para una reelección presidencial?

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En algún momento un político enfermo de poder le pediría a sus seguidores que votaran a mano alzada para suprimir la Constitución y para permitir la reelección presidencial. Son historias que ya hemos visto en América Latina.

En algún momento un político enfermo de poder le pediría a sus seguidores que votaran a mano alzada para suprimir la Constitución y para permitir la reelección presidencial. Son historias que ya hemos visto en América Latina.

“Piensa mal y acertarás”; yo pienso que esas consultas ciudadanas “patito” son ensayos bien planeados que eventualmente deriven en lo que sería una reelección presidencial prácticamente a mano alzada en favor de López Obrador

Morelia, Michoacán, 26 de noviembre de 2018.- Como si de un método de “prueba y error” se tratara, en las últimas semanas hemos visto como el aún presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, lanza consultas ciudadanas inconstitucionales y por lo tanto ilegales, pero además, sesgadas, parciales y carentes de parámetros que garanticen su confiabilidad y certidumbre.

Dicen los antiguos: “Piensa mal y acertarás” y en consecuencia, yo pienso que se trata de ensayos bien planeados que eventualmente deriven en lo que sería una reelección presidencial prácticamente a mano alzada en favor del tabasqueño.

Expertos en temas de aeronáutica, tanto nacionales como internacionales, se han cansado de explicarle de una y otra forma a López Obrador que su propuesta de convertir a la base militar de Santa Lucía en un aeropuerto civil, modernizar el actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México e incrementar operaciones en el Aeropuerto de Toluca son inviables.

Sin embargo, el dueño del Morena ha preferido creerle a su amigo José María Riobóo, a quien calificó como “el mejor ingeniero del mundo”, sin importarle que este empresario en su momento concursó para participar en el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM); sin importarle que un centro comercial diseñado por él se cayó, y más aún, que haya declarado como “imposible” que choquen en el aire las aeronaves que saldrían de Santa Lucía y del viejo aeropuerto capitalino, porque “los aviones se repelen”.

La necedad de Andrés Manuel pudo más y mandó hacer una pantomima de consulta para legitimar su decisión.

Más recientemente, el mismo presidente electo convocó a otra nueva simulación de consulta ciudadana -otra consulta “patito”- que se realizó el pasado fin de semana y que, por cierto, tuvo una menor difusión y participación, para también tratar de legitimar su necedad de construir un Tren Maya sobre el cual no existen estudios de factibilidad ni impacto ambiental, sólo anteproyectos.

De manera paralela, López Obrador ha instruido a sus senadores y diputados en el Congreso de la Unión a elaborar una reforma constitucional que facilite la realización de consultas ciudadanas por la vía legal -ahora sí-, aunque quitando algunos candados sobre temas económicos y tamaño de la muestra, con la intención de que este tipo de ejercicios pueda ser convocado en cualquier momento que se le pegue la gana o se le ocurra algo al mandatario federal.

Contrario a los argumentos del hasta ahora eterno aspirante presidencial, los candados que se impusieron en su momento a los ejercicios legales de democracia participativa tenían su razón de ser y no precisamente se trataba de oscuras estratagemas de la “mafia del poder” para perjudicar al pueblo bueno y sabio.

Tal vez, queriéndolo o no, esos candados puestos por anteriores generaciones de legisladores han sido el obstáculo para que políticos embriagados de poder -de un poder que buscaron por casi 18 años- hagan y deshagan cuanto les plazca por encima de la legalidad, las instituciones y el interés general de los mexicanos.

Pero ante la urgencia de complacer al Mesías, senadores y diputados del Morena prestos se han dado a la tarea de agilizar las reformas exigidas por él para que en marzo se pueda consultar sobre la creación o no de la Guardia Nacional que, por cierto, él ya anunció que sí implementará.

Y qué peligroso es esto, pues no tardará en llegar el momento en el cual López Obrador se encapriche por cualquier motivo y haga consultas para desaparecer al Poder Judicial, al Legislativo o a los poderes de los estados, como ya amenazó el increíblemente senador, Félix Salgado Macedonio.

Es más, en algún momento un político enfermo de poder le pediría a sus seguidores que votaran a mano alzada para suprimir la Constitución y para permitir la reelección presidencial. Son historias que ya hemos visto en América Latina… Y lo que sigue es peor. ¿Será que nadie hace algo para impedirlo?

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