De Primera Mano / La clase media paga

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Nuestro director, Nicolás Casimiro; periodista con 14 años de trayectoria y con experiencia en radio y diversos medios impresos, electrónicos y agencias informativas

Nuestro director, Nicolás Casimiro; periodista con 16 años de trayectoria y con experiencia en radio y diversos medios impresos, electrónicos y agencias informativas

La clase media, que ahora nos dice el INEGI la constituye el 42%, ha sido la víctima recurrente de la falta de imaginación, de la incapacidad y del cálculo político de nuestras autoridades hacendarias y también del Poder Legislativo federal en su conjunto

Morelia, Michoacán, 22 de julio de 2014.- ¡Pobre clase media mexicana!, a lo largo de los últimos años, pero más de un año a la fecha, se ha convertido en la fuente de financiamiento adicional de sus autoridades, pero sobre todo del gobierno federal.

La clase media, que ahora nos dice el INEGI la constituye el 42 por ciento de la población, ha sido la víctima recurrente de la falta de imaginación, de la incapacidad y del cálculo político de nuestras autoridades hacendarias y también del Poder Legislativo federal en su conjunto.

Hace apenas unos meses le asestaron tremendo golpe a esos contribuyentes cautivos con la mal llamada “reforma hacendaria”, que debió llamarse en todo caso “reforma recaudatoria”, mientras que a la economía informal la dejaron intocable.

Por si eso fuera poco, el pasado sábado se gestó en el Senado de la República una serie de adecuaciones relacionadas con la reforma energética tendientes a retirar los subsidios generalizados en los combustibles y en la energía eléctrica.

Algo tiene que pasar en la Cámara de Diputados, pues de lo contrario a partir del próximo año el litro de gasolina podría llegar a costar más de 20 pesos y, para la clase media (el 42 por ciento de la población mexicana) los costos de la energía eléctrica podrían duplicarse o hasta triplicarse

Por más que nos digan que es lo correcto y que en otros países más avanzados no existen o son mínimos los mencionados subsidios, lo cierto es que precisamente en aquellas naciones no son tan necesarios, porque sus gobiernos les garantizan a sus ciudadanos las condiciones necesarias para obtener mayores ingresos.

Aquí en México las cosas siempre han sido al revés, el gobierno promete mejoras a cambio de que la clase media, siempre tan a la mano, haga mayores sacrificios a través del pago de cada vez más impuestos.

Lo peor del caso es que a la economía informal nunca se le exige y que las autoridades hasta la fecha siguen sin cumplir con su parte, ni en seguridad, ni en desarrollo económico, infraestructura, empleo y demás.

Sin embargo, nuestro gobierno federal y nuestra clase política “no dan paso sin huarache” –como se dice coloquialmente-, y en la minuta aprobada por el Senado han instruido al Ejecutivo federal para que a su criterio aplique subsidios a favor de los más pobres.

Por eso decía yo que en estas medidas también entra el cálculo político, no me extrañaría que casualmente los apoyos, así como ya pasa con los programas sociales y la Cruzada Nacional contra el Hambre, se aplicarán principalmente en aquellas regiones y sectores que representan el grueso de los votos y la carne de cañón de nuestra flamante clase política nacional. Al fin que la muy golpeada, sufrida, y mal llamada “clase media” es la que paga.

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