De Primera Mano… La consulta de AMLO, una vacilada

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La consulta popular sobre el Nuevo Aeropuerto no es más que una vacilada, un embuste, un engaño, con el cual López Obrador amenaza –y tal vez extorsiona- a los inversionistas de Texcoco, pero a la vez pretende justificar una decisión que ya tomó

La consulta popular sobre el Nuevo Aeropuerto no es más que una vacilada, un embuste, un engaño, con el cual López Obrador amenaza –y tal vez extorsiona- a los inversionistas de Texcoco, pero a la vez pretende justificar una decisión que ya tomó

Carece de legalidad, es sesgada, desinformada, manipulada, con una muestra insuficiente, es opaca y muy mal organizada, por lo que se presta a engaño, a fraude y a ser únicamente un mecanismo para validar una decisión ya tomada por el presidente electo

Morelia, Michoacán, 26 de octubre de 2018.- Como se esperaba, la consulta ciudadana de Andrés Manuel López Obrador sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) está resultando una real y absoluta vacilada.

Carece de legalidad, es sesgada, desinformada, manipulada, con una muestra insuficiente, es opaca y muy mal organizada, por lo que se presta a engaño, a fraude y a ser únicamente un mecanismo para validar una decisión ya tomada por el ex jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Es más, no existe claridad sobre cuáles fueron los criterios por los cuales se decidió pasar a consulta el tema de una obra que ya está en marcha y lleva más de un 20% de avance, pero a la vez no se hará el mismo ejercicio con otros proyectos muy costosos y de alto impacto ecológico como el Tren Maya, la refinería en Tabasco y el traslado de las oficinas centrales de las dependencias federales a los distintos puntos del país, sólo por poner tres ejemplos.

Me sorprende cómo es que hay miles de mexicanos, sobre todo en la Ciudad de México, que acuden entusiastamente a un ejercicio de participación ciudadana que es a todas luces ilegal y manipulado, desde el momento en que no es convocado por autoridades en funciones, sino por el próximo presidente de la República y su equipo.

De esta forma, se están violando ni más ni menos que el artículo 35 de la Constitución General de la República y toda la Ley Federal de Consulta Popular.

Otro defecto grave de la consulta es que es organizado por un partido político, el Morena, lo que no garantiza la imparcialidad del ejercicio, toda vez que el mandato de López Obrador a través de sus mensajes mediáticos es beneficiar al anteproyecto de Santa Lucía, hecho por su amigo y contratista favorito, José María Riobóo.

Además, de todos los estudios y dictámenes técnicos que se han hecho hasta la fecha, que son varias decenas, no existe uno sólo que avale el proyecto de construir dos pistas en el Aeropuerto Militar de Santa Lucía.

Llama la atención la campaña de desinformación emprendida por el propio López Obrador y su próximo titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Javier Jiménez Espriú, que han manipulado a su antojo la información de estudios serios que hablan de las ventajas del Aeropuerto en Texcoco y las desventajas de Santa Lucía.

Tan desinformados están los votantes, que muchos argumentan que votando van a salvar el Lago de Texcoco, lo que demuestra su ignorancia, pues el lago dejó de existir desde 1930.

Además, la muestra que se pretende recabar –y como van las cosas sólo se logrará embarazando urnas- es menor al 2%, muy por debajo del 40% que demanda la legislación vigente para que una consulta popular sea vinculante. Esto, sin contar que originalmente se anunció que la consulta sería nacional y al final resulta que las mesas de votación sólo se programaron para instalarse en el 20% de los municipios del país.

No hay claridad, no hay garantías de que los votos sean contados de manera imparcial y honesta. Incluso, hay medios de comunicación que han documentado cómo algunos de los organizadores aleccionan y desinforman de manera muy burda a los asistentes a las mesas. Y tal vez no lo hagan con mala intención, sino más bien por ignorancia, lo que es una vez más prueba de la desorganización existente.

Y todo lo anterior sin contar con las múltiples pruebas que existen en Morelia y en varios puntos del país de que aquél que pretenda votar hasta 5 veces puede hacerlo sin problema alguno. En el colmo del cinismo, los lopezobradoristas prefieren descalificar a quienes demuestran haber votado en múltiples ocasiones, que admitir la falta de controles y de certidumbre en su simulación de consulta ciudadana.

Si enumerara aquí todo el cúmulo de irregularidades e inconsistencias que se han denunciado a través de los medios de comunicación y las “benditas redes sociales”, me podría llevar varias horas escribiendo, pero lo que sí me parece cierto es que la consulta popular sobre el Nuevo Aeropuerto no es más que una vacilada, un embuste, un engaño, con el cual López Obrador amenaza –y tal vez extorsiona- a los inversionistas de Texcoco, pero a la vez pretende justificar una decisión que ya tomó.

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