Del presidente / Teodoro Barajas Rodríguez

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El autor es maestro en Gobierno y Asuntos Públicos, así como candidato a Doctor en Ciencias Políticas

El autor es maestro en Gobierno y Asuntos Públicos, así como candidato a Doctor en Ciencias Políticas

Hace unos días un amigo me comentó que la figura presidencial se ha devaluado, ejemplificaba incluso con la calidad retórica del actual mandatario Enrique Peña Nieto y comparaba su discurso con el de José López Portillo, un siglo de diferencia me dijo

Morelia, Michoacán, 03 de julio de 2016.- Hace unos días un amigo me comentó que la figura presidencial se ha devaluado, ejemplificaba incluso con la calidad retórica del actual mandatario Enrique Peña Nieto y comparaba su discurso con el de José López Portillo, un siglo de diferencia me dijo.

En los últimos años hemos sido testigos de los presidentes que han despachado en Los Pinos, la residencia oficial inaugurada por el general Lázaro Cárdenas del Río en 1934, Vicente Fox fue un caso atípico porque ahí comenzaría el declive, desinformado, inculto, vio a México como una empresa y tenía la rara costumbre de cambiar nombres a escritores, ignorante de la liturgia diplomática, calzaba botas.

Alguna vez Vicente Fox confundió el nombre del gran maestro argentino Jorge Luis Borges para nominarle José Luis Borgues; otro día le dijo a una señora que era mejor no saber leer para vivir feliz, así fue el ex mandatario, locuaz y con una rara incontinencia verbal.

En el caso actual del presidente Enrique Peña Nieto si bien no acostumbra improvisar discursos si ha registrado sendos equívocos, acaso el que marcó el inicio varios episodios reprochables fue en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en ese espacio rubricado por intelectuales no atinó a decir tres títulos de libros que le habían marcado, aventuró que leyó la Biblia –bueno, una parte-, dijo titubeante haber leído La silla del águila, obra que atribuyó a Enrique Krauze aunque el verdadero autor fue Carlos Fuentes y otro texto de historia, dijo.

Después eleva a rango de estados –en el discurso- a determinadas ciudades como León y Monterrey; en su reciente gira misma que sirvió para reunirse con sus homólogos de Canadá y Estados Unidos, ahí se enfiló contra el populismo que ha sido una obsesión suya en las tribunas internacionales, Barack Obama dijo ser populista, la oratoria del presidente estadounidense brilló.

Por su parte el primer ministro de Canadá Justin Trudeau le pidió a Peña Nieto privilegiar el diálogo con el gremio magisterial y remarcó que él es maestro. Después de ello parece que le llegó la noche al presidente mexicano, los memes en las redes sociales se multiplicaron para fijar una imagen desairada.

No es la primera vez que el presidente Peña Nieto es exhibido, lo cual deja muchas dudas, máxime que en los últimos tiempos sus políticas no han sido benéficas, prueba del desencanto se explica en la derrota que sufrió su partido, los conflictos sociales no han disminuido y todavía le restan dos años.

Se antoja complicado que haya un cambio radical en los próximos meses de su gestión, las especulaciones acerca de cambios en el gabinete no cesan. Recordé a mi amigo que me dijo que antes los presidentes al menos aparentaban serlo y sus discursos solían tener mayor vigor.