Día de Asueto / Carlos Aranza Doniz y sus cinco asistentes personales

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Aranza Doniz simplemente se mantiene al margen de la razón de ser de la dependencia que le depositaron en las manos y hasta raya en la mentira con tal de maquillar que hace bien su labor

Aranza Doniz simplemente se mantiene al margen de la razón de ser de la dependencia que le depositaron en las manos y hasta raya en la mentira con tal de maquillar que hace bien su labor

Pareciera que a Aranza Doniz nadie le dijo que llegaba a una institución quebrada que arrastra desde el 2010 una deuda cercana a los dos mil millones de pesos, y creciendo; y en la que, por tanto, los lujos simplemente no tienen cabida

Morelia, Michoacán, 29 de julio de 2014.- La Lupe anda indignadísima y ya dijo que hará huelga de hambre afuera de Casa de Gobierno. La loca anda que no se aguanta desde que llegó a la Secretaría de Salud el médico cirujano pediatra Carlos Aranza Doniz, un profesionista con una currícula impresionante y una actitud tan déspota e insensible que ninguno de los actuales servidores públicos se la gana (bueno uno sí, pero ese es mi Virrey y no cuenta).

“Cinco”, dice. “Cinco”, repite y pareciera que reza. Casi le brinca espuma por la boca cuando me increpa a mí, -¿¡a mí por Dios Santo!?- “Cinco asistentes”, “cinco”, repite enajenada hasta que revienta: “Carlos Aranza (Don) tiene cinco asistentes personales, P E R S O N A L E S, como jefe de la Secretaría de Salud en Michoacán ¿y usted quiere que yo haga todo el quehacer de la casa S O L I T A?”. Chin. Ya me fregué.

En su indignación, la Lupe lastima mis castos oídos con sus juramentos y mordacería, lo que no ayuda a mí elevada presión arterial en su tercer día de desajustes. La mujer friega, maldice y asegura que al señor Jara su gobierno le va a reventar por lo más delgado: la Secretaría de Salud. Lupe no es pitonisa pero parece.

La peor trapacería financiera en Michoacán la protagonizó, sí, mi queridísimo Señor de las Cartas, pero el mayor desastre -en todos los órdenes-, en la historia de la Secretaría de Salud estatal se lo lleva con creces Don Salubridá, como le bautizó la Lupe. Pareciera que a Aranza Doniz nadie le dijo que llegaba a una institución quebrada que arrastra desde el 2010 una deuda cercana a los dos mil millones de pesos, y creciendo; y en la que, por tanto, los lujos simplemente no tienen cabida.

A la precaria situación financiera, las innumerables deudas con proveedores, las obras suspendidas por falta de recursos, la carencia de medicamentos y demás insumos en los hospitales y centros de salud, a la falta de capacidad política que tanto “presumió” Rafael Díaz Rodríguez y su equipo de trabajo, ahora hay que sumarle la incapacidad humana para atender y resolver los problemas de las personas por quienes nació esta institución y todo el esqueleto gubernamental en México: los usuarios, los pacientes, personas en su mayoría de muy escasos recursos económicos, esas grandes víctimas de la historia y la desigualdad social.

Pareciera pues que la impresionante currícula de Aranza Doniz devoró su botón humanista.

Intolerante a los medios, Aranza Doniz es consentido desde los tiempos de Enrique Peña Nieto en el gobierno del Estado de México, cuando fue nombrado, por ejemplo, director del mega-ultra hospital de Zumpango, el “o brutal negocio” de un puñado de contratistas (el nosocomio costó poco más de 7 mil millones de pesos y se entregó sin concluir al 100 por ciento), los primeros en comenzar a venderle la seguridad social al gobierno, -cuando es precisamente obligación del Estado brindar tal servicio-, a través del esquema PPS (Proyecto de Prestación de Servicios), el mismo sistema utilizado por el expresidente panista Felipe de Jesús Calderón Hinojosa para hacer millonarios a sus amigos constructores de carreteras.

¿Será que así pretende reactivar las muchas obras que fueron “pagadas” y nunca terminadas en la administración de Leonel Godoy Rangel, entregándolas a la Iniciativa Privada para que luego ésta se las venda al gobierno en cómodas mensualidades durante 30 años, y al final, acabado el negocio, devolverle los esqueletos de concreto al gobierno? La experiencia en ese sistema de pago, ya la tiene Aranza Doniz.

Especular es tan fácil cuando los servidores públicos dan tanto de qué hablar. Y es que el novel secretario de Salud en Michoacán llegó y barrió, primero, con la nómina y los muchos cambios que está a punto de ejecutar; después, con las pocas, poquísimas relaciones institucionales que le heredaron con los grupos inconformes cuando concluyó el gobierno de mi Señor de las Cartas, el mismo que entrenó re-bien al personal eventual, al que dejó contratado por largos periodos de tiempo sin importarle que, por cierto, dejaba también las arcas vacías y por tanto, el pago nominal era casi imposible.

Y mientras presume a sus cinco asistentes personales, con Gabriel Cid a la cabeza, entre particulares, técnicos y el ayudante del ayudante; Aranza Doniz, médico cirujano, conferencista e investigador clínico, simplemente se mantiene al margen de la razón de ser de la dependencia que le depositaron en las manos y hasta raya en la mentira con tal de maquillar que hace bien su labor; eso, o es el primer ser humano con el don de la ubicuidad y puede estar en varios lados a la vez al mismo tiempo.

El tema de los niños con cáncer le tronó y gacho. A menos de un mes de su arribo (tomó posesión creo que el 30 de junio), mostró el cobre. Inhumano fue su gesto de desprecio al problema, al dolor de pacientes y familiares. Paradójico que ni siquiera se haya plantado en el servicio, cuando presume su formación médica con especialización en pediatría.

El otro reclamo que le hacen, por ejemplo, es no aplicar la Ley en cuanto a obra hospitalaria y al suministro de medicamentos e insumos se refiere.

Invariablemente, los tratos con los prestadores gozan de la prerrogativa de la sanción en caso de no cumplir con lo estipulado; hay penalidades pues que se niega a ejecutar con el fin de retomar los procesos; eso tampoco es nuevo, cuando le entregaron el Hospital de Zumpango, sin concluir al 100 por ciento, tampoco ejerció el derecho de la penalización por incumplimiento de contrato; así lo evita hoy con las empresas que deben de abastecer de fármacos.

Las inconsistencias entre lo que dice él y lo que le refutan sus proveedores, también es de remarcarse. Por ejemplo, en alimentos, él dice que se adeudan 9 millones de pesos, la empresa reclama 48 millones. De mezclas oncológicas, asegura que se arrastran 15 millones desde el 2010, pero los dueños del negocio dicen que son al menos 40 millones de pesos los que no han recibido.

Lista de los taches se le acumulan a Carlos Aranza Doniz y pareciera que le vale. La amenaza de la Lupe de irse a plantar a Casa de Gobierno se antoja una solución viable en el mar de la desesperante situación que se vive.

Al final, quizá la pitonisa tenga razón y el gobierno de Salvador Jara, con uno de los gestos humanos más apreciables que puede haber como fue el rescatar a los chiquillos y chiquillas de manos de Rosa Verduzco Verduzco, la mal llamada “mamá Rosa”, le truene al filósofo por lo más delgado, la que es, por cierto, una de las tantas imposiciones administrativas de mi precioso Virrey en el afán de rescatar la seguridad y el desarrollo de Michoacán. Amén.

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