Editoriales

Diálogo: El cambio en el discurso tramposo

Debemos despertar ya para juzgar de la verdad de los discursos oficiales y ver si es realmente nuestro bien verdadero.

Morelia, Michoacán, 23 de septiembre de 2019.- En este paso tenebroso, inseguro, abocados al desastre, queremos de todo corazón el cambio. No un cambio favorable a unos cuantos, que se operan en la realidad no en un mundo de enajenación, en el imaginario del presidente, no el cambio retórico y falaz que se opera sólo en los deseos y sueños de grandeza del presidente y su Movimiento.

Queremos el cambio de hombres fuertes mentalmente y no de enfermos mentales.

El caso de Carlos.

En este momento de crisis, de mentira y falacias, de manipulación populista. En este vacío de virtudes y de los valores universales e inmutables, que existen en la retórica y se pisotean en los hechos, es necesario apelar al sano juicio para ver los grandes problemas de México, asumirlos valientemente, resolverlos.

Es necesario visualizar claramente La meta del bien común para todos es fundamental una visión clara que busque el bien real, para todos. El bien que se propone mañosamente y para halagar a la gente sencilla, el bien que es promesa que nunca se cumple lleva a través de espejismos al caos y la catástrofe como en Venezuela.

El bien verdadero no es necesariamente lo que gusta a la gente. Existe el bien que cuesta y que dura y el bien fácil y placentero. No es honesto dar a la gente el bien fácil, del momento ni decir lo que la gente desea oír para quedar bien y recibir admiración y apoyo.

Hay personas que se dicen muy listas que no ven que viven enajenadas. Se evadieron en una realidad muy alta, perfecta pero imaginaria. Toman sus ideas por la realidad contradiciendo al mundo, a los peritos que sí saben, a los estudios científicos internacionales, viven en otro mundo, con otros datos que no existen.

Cuando se apartan de la realidad y construyen sus castillos en el aire, ¿se dan cuenta y quieren engañar a la gente o ya cayeron en su propio juego y sus afirmaciones son coherentes con lo que llevan en la cabeza y ya no sienten que están engañando? ¿Se la creen realmente?

Seguimos en la gestión pública ficción, en el mundo de la retórica creyendo como desde antiguo en promesas que no se cumplen.

Es una bomba de tiempo, es un mal que pronto perderá su máscara. Todos pereceremos, también los falsos mesías y su Movimiento de privilegiados.

Debemos definir nuestra opción por la persona humana y el pueblo que forma México, por su dignidad y el bien común, (conjunto de bienes que permiten a la persona realizar su destino definitivo y ser feliz).

México es el hombre caído en el camino, despojado y herido como en la Parábola.

Hay que devolverle su dignidad de persona humana, de ser inteligente y libre, arquitecto de su destino.

Despertarlo, educarlo y formar su criterio de persona madura, lúcida, capaz de defender sus derechos, construir para todos el país verdadero y promover el bien común de todos los mexicanos. 

Servir a los mexicanos porque merecen ser servidos, es la riqueza más grande de la patria.

Hay que borrar en nosotros antes verdad y de el “yo” vanidoso, que busca hacer historia y quedar bien ante el gentío. Hay que someter las pasiones bestiales de dinero, placer y poder autoritario, tiránico.

Necesitamos ver el bien verdadero de los demás, de los más humildes, despertar las multitudes manipuladas que no sean tratadas como una borregada fácil, como niños que aún se chupan el dedo, a los que se les roba su dignidad altísima.

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