Diálogo: La libertad absoluta de votar

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El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

Los partidos políticos y los empresarios pueden tener sus arreglos, sobre eso, tu voto es absolutamente libre. No se induce ni se compra.

Morelia, Michoacán, 09 de junio de 2018.- El más humilde de los ciudadanos es responsable del bien común de México, es responsable del desarrollo digno de las elecciones y de la elección de un presidente de justicia y verdad lo de retórica falaz y pretenciosa.

La gente del rancho siente admiración por don García. Es un ranchero trabajador y muy digno, no cree en promesas ligeras de los candidatos, no se marea con regalitos. Que tiene decidido por quien va a votar. Es inútil con el pedirle su credencial de elector. Es muy pobre pero es muy firme, no vende su dignidad.

De la mano tu hermana para que despierte a su grandeza y se autoestima. Cada mexicano es grande y digno como un rey. Es sabio y responsable, es maduro y lúcido, toma sus decisiones con firmeza y acierto. No se dejan arrastrar por los vendedores de candidatos ni por las seducciones de la mercadotecnia electoral. Sabe lo que quiere se comporta con firmeza y dignidad.

Puede observar los movimientos más imprevistos y espectaculares en los grupos sociales, el permanece inconmovible, inmutable, no cambia, permanece inmutable.

Si el presidente Peña y Manuel Andrés se hacen ojitos, no tienen sin cuidado, no fluctúa en sus decisiones, no se dejan arrastrar como lo borregada.

Si los empresarios se acercan el candidato puntero para apoyarlo y darle su voto, Juan se queda indiferente, no se deja arrastrar por la corriente. Ellos defienden sus intereses particulares, su dinero, no hay ninguna razón para que el pobre los siga. Muchos votos de los pobres ganan la presidencia, más que los contados votos de los ricos. Asociarse con el que va de puntero es una acción vil y mezquina de los señores del capital que no velan por el bien de los pobres.

Es lamentable e indigno que los poderosos no buscan firmemente el bien de todos los mexicanos. Defienden su dinero y sus influencias, su bien particular y le da la espalda al bien de México, a la vida digna de las multitudes pobres.

También las encuestadoras toman partido por un instituto político o un candidato. Su trabajo va contra la verdad y el bien, mienten muchas veces y pierden credibilidad.

Esas noticias y ejemplos como vientos de tinieblas que pretenden arrastrar al ciudadano. Pero el ciudadano tiene una dignidad superior, una fortaleza para que no los acudan ni dirigen los vientos, como una veleta.

La elección para presidente de la República y otros servicios públicos la hacen los millones de mexicanos. Si se deciden a votar con sabiduría y libertad, nada pueden los poderosos del poder y del dinero.

Debe despertar a su dignidad, grandeza responsabilidad para con el futuro digno y próspero de México.

No dejarse enajenar fanatizar.

No permitir que los librillos la falten al respeto, abusen de su ignorancia de sencillez y lo compren y lo utilizan para sus proyectos mentirosos y reprobables.