Educación y cultura / Teodoro Barajas Rodríguez

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El autor es maestro en Gobierno y Asuntos Públicos, así como candidato a Doctor en Ciencias Políticas

El autor es maestro en Gobierno y Asuntos Públicos, así como candidato a Doctor en Ciencias Políticas

Michoacán está en un momento óptimo para impulsar una educación de calidad, promover la cultura mediante otro modelo que facilite la inserción de la sociedad civil porque la entidad la habitan seres humanos con diferentes motivaciones que no se limitan a los asuntos partidistas

Morelia, Michoacán, 19 de julio de 2014.- Educación y cultura es un binomio infalible para superar crisis porque incentiva formación crítica para el reconocimiento así como el ejercicio de los derechos, ahí radica la recuperación en diversos rubros, para ello se requiere voluntad política como aditamento invariable.

México hace rato enfrenta una oleada de crimen, desigualdad y más lastres como la corrupción que genera impunidad, confusión y un amplio surtido de historias surrealistas, es preciso dar un viraje, mismo que tiene una estrecha relación con la educación.

A través de la cultura como medio se llega a una finalidad concreta que desata la creatividad fincada en lo sensible, se llega a diferentes medios que facilitan el andamiaje al desarrollo.

Las últimas administraciones federales han sido más bien reactivas, diseñan políticas públicas después del recuento de los daños porque ya los tentáculos del hampa erosionaron la convivencia para suplantarla por el temor.

Aún se recuerda el accionar del gobierno que encabezó Felipe Calderón Hinojosa, una guerra contra el narcotráfico que incrementó la cantidad de daños colaterales para no frenar esa bestia destructiva, mal planeada peor aplicada, fue el desconcierto. Táctica y estrategia ausentes, el saldo fue desmoralizador.

En muchos municipios parece se aplicó de facto toque de queda, ya la gente no sale a las plazas por temor, es conveniente recuperarlas a través del arte no de manera aislada sino permanente, la poesía tiene un toque preciso como lo registran hechos relevantes, el lapso de la guerra civil española lo prueba, episodio cruento que se vistió de versos con los aportes de Miguel Hernández quien cinceló Para la libertad como el himno republicano. La generación del 27 tan añorada contribuyó con la fuerza y rabia del ideal vestido de rimas.

Michoacán tiene una gran densidad cultural, es diverso, las raíces del gran árbol histórico están presentes con los múltiples colores de la fiesta en acordes de pirekuas, sones abajeños, artesanías que retratan magia en las manos de los artistas, paisajes de ensueño, hospitalidad. Se cuenta con bagaje, obras y sentido estético.

La educación es fundamental para la liberación, para no anclarse en el letargo inútil gestado por la insatisfacción, el hastío o las ganas de no hacer nada. Los países más desarrollados apostaron por la educación como palanca, medio y fin.

Michoacán está en un momento óptimo para impulsar una educación de calidad, promover la cultura mediante otro modelo que facilite la inserción de la sociedad civil porque la entidad la habitan seres humanos con diferentes motivaciones que no se limitan a los asuntos partidistas, la inclusión de ideas, suma de perspectivas sólo enriquecerán contenidos, finalmente el humanismo abarca espacios prioritarios a través del cual las personas son el centro, medio y fin.