¡El Ejército a las calles! ¿Y los policías? (Por: Alejandra Ortega)

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La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora de ATIEMPO.MX, con una amplia trayectoria de más de 15 años en los medios de comunicación

La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora de ATIEMPO.MX, con amplia trayectoria en los medios de comunicación

El problema es que por querer al Ejército en las calles, las policías se están volviendo cada vez más inútiles y omisas y los gobernadores y alcaldes también, pues todos, todos, quieren dejar la seguridad de sus municipios y estados en manos de la Federación y las Fuerzas Armadas, sin entrarle al tema de sus cuerpos policíacos

Morelia, Michoacán, 10 de diciembre de 2017.- Mucho se ha hablado sobre la nueva Ley de Seguridad Interior, con la que el Congreso pretende dotar de mayores facultades y un marco legal al Ejército Mexicano y que éste pueda apoyar en las labores de seguridad pública en los estados y municipios.

Esta ley que fue aprobada en el Pleno del Congreso de la Unión con un voto dividido, contempla la presencia y permanencia de las fuerzas armadas en las diferentes zonas en conflicto hasta por un año o más si así se requiriera y estuviera en peligro la seguridad de la nación.

Los diputados del PRI, PVEM, Encuentro Social y Nueva Alianza fueron quienes votaron a favor de esto.

Sin embargo, la norma está plagada de ambigüedades, situación peligrosa pues no establece de forma concreta los lineamientos con los que el Ejército deba actuar sin que caiga en violaciones a los derechos humanos, pero tampoco queda clara la forma en la que se aplicará la ley, o quién la aplicará pues parece a veces que es responsabilidad absoluta del presidente de la república, y en otras, del Consejo de Seguridad Nacional, debido a las contradicciones de varios artículos.

Es claro que el Ejército tiene la encomienda de defender al país y su soberanía de ataques extranjeros, es decir, no está capacitado o adiestrado para tareas de contención, sino para el uso de la fuerza letal o ataque. Lo que significa entrar en un problema importante en cuanto a la naturaleza del ejercicio de las Fuerzas Armadas, pues se les obliga ahora a hacer labores de policía para vigilar, patrullar, prevenir y disuadir. Cosa por demás absurda, pues esto genera un sinnúmero de situaciones en las que se estén violentando los derechos humanos de los ciudadanos, lo que culminará con la detención de militares.

En este sentido, cabe recordar que el General Salvador Cienfuegos Zepeda, titular de la SEDENA se ha quejado en muchas ocasiones de la falta de respaldo legal para que los militares lleven a cabo estas tareas del orden público, asegurando que le sale más barato no obedecer al Presidente y quedarse en el cuartel, que salir a la calle y operar con la normatividad como está y que va siempre en contra de ellos, dejándolos vulnerables ante la misma ley.

Esta nueva normativa está lejos de solventar esos problemas que desde el gobierno de Felipe Calderón ya sucedían por la ambigüedad, contradicción y falta de elementos que garanticen realmente el accionar de la milicia, pero también de la seguridad de los ciudadanos.

Ahora bien, ningún ejército en el mundo hace labores de policía. Esto traerá seguramente duras críticas internacionales para nuestro país, como ya hubo hace unos días cuando exrelatores de la ONU advirtieron de los riesgos que esto provocaría a México, pues contraviene a las recomendaciones de la Organización e hicieron un llamado para que el Senado no apruebe esta ley.

Entonces, si los legisladores y partidos políticos están muy preocupados por la seguridad pública, por los altos índices de delincuencia, no se entiende por qué se deja de lado el tema del mando único, de la creación de una policía eficiente, bien coordinada y efectiva que opere con esquemas adecuados para las necesidades urgentes de nuestro país?

El punto medular para mí es éste, pues se deja en el limbo a la sociedad, sin una policía bien preparada, depurada, confiable, efectiva y con estrategia, pero tampoco se tiene una ley de seguridad interior que deje clara la actividad que debe hacer el Ejército. Estas lagunas por supuesto que serán aprovechadas por los criminales y los grupos delictivos para seguir operando con toda impunidad, acrecentándose los niveles de inseguridad aún más.

El problema es que por querer al Ejército en las calles, las policías se están volviendo cada vez más inútiles y omisas y los gobernadores y alcaldes también, pues todos, todos, quieren dejar la seguridad de sus municipios y estados en manos de la Federación y las Fuerzas Armadas, sin entrarle al tema de sus cuerpos policíacos.

Así que el recurso que se destina para la seguridad pública, que es mucho en cada entidad, no tendrá ya mucho sentido. Esto también se tendría que revisar y hacer los recortes y ajustes correspondientes y proporcionales para eficientar los dineros públicos.

Mejorar e invertir en seguridad pública, capacitación y adiestramiento de los cuerpos policíacos, en donde elementos de las diferentes corporaciones del país acudan regularmente a capacitarse en diferentes temas, debería ser la tendencia, pues es una necedad forzar al Ejército a estar en la calle y dejar en el olvido a los cuerpos de seguridad pública, quienes son los verdaderos responsables de vigilar las calles y garantizar la seguridad de todos los ciudadanos.

¿O será que el asunto de fondo es que tal vez lo que prevén tanto PRI como Partido Verde, Encuentro Social y Nueva Alianza es que existan posibilidades de un desorden social pos electoral y que por ello sería mejor tener al Ejército en las calles? No lo sé, esto es sólo mi imaginación.