El Evangelio Hoy: Cristo nos da su sabiduría aquí y ahora

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El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

Cristo es el Mesías que nos salva hoy con su sabiduría. Hay que cumplir la ley, que fue hecha para el hombre, para su seguridad.

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Morelia, Michoacán, 03 de junio de 2018.- En tu vida. Juan tiene vecinos que faltan con frecuencia a misa, y cuando van están distraídos y aburridos, como ausentes, lejanos.

Son como los judíos que veían a Jesús desde muy lejos, sin entrar en contacto, indiferentes, no entraban en la experiencia de la salvación.

Dios habla. El punto central de la historia de la salvación para nosotros es aquí y ahora.

De ahí nos remontamos al acontecimiento fundador de esta historia, el paso de Cristo por el mundo enseñando la ley, liberando de la corrupción y la impunidad, desafiando a los corruptos y enfrentando sus torturas y su muerte y resucitando.

La Buena Noticia de Marcos es: por su palabra, Cristo nos salva hoy, nos guía con su sabiduría, nos libra de los perversos y del crimen y nos da la vida nueva de lo alto.

Es la obra que continuamos los apóstoles y los sacerdotes: “… Dios ha hecho brillar su luz en nuestros corazones, para dar a conocer el resplandor de la gloria de Dios que se manifiesta en el rostro de Cristo”. Es lo mismo que afirmo yo con el apóstol Pablo.

Dios al pueblo de la antigua alianza lo fue educando y le dio leyes e instituciones, les dio el sábado y la ley del guardarlo, como explica el Deuteronomio. La razón es que el sábado es para el hombre y no el hombre para el sábado. Los judíos habían hecho de esta ley un peso absurdo que complicaba la vida.

Jesús conserva el espíritu del sábado, no lo profana, sus acciones y las de sus discípulos, como cortar espigas y comer los granos de trigo, no faltan a la ley.

En la marcha del anuncio del Evangelio, Cristo y sus discípulos pasan por un trigal y toman granos para mitigar su hambre.

Cristo ocasión milagro para librar a un hermano de la enfermedad, le cura su mano. La clase dirigente del pueblo, los líderes y los jefes se lanzan contra Jesús en nombre de la Ley. Ellos la manipulan para preservar su caudal político y sus ventajas materiales.

Cristo desafía a los corruptos y actúa con gran libertad. Delante de ellos hace un milagro que debió ponerlos en la admiración sagrada y en el reconocimiento de sus poderes divinos, como estaban corruptos, ciegos no captan la señal. Como los tiranos y soberbios que aplastan a los demás, pues buscan la manera de matarlo. ¡Qué perversidad y ceguera!

Los líderes corruptos pretenden ser muy puros (eso quiere decir fariseos), afirman que defienden a Dios y sus santas leyes.

A pesar de los jefes corruptos Cristo actúa: exige que se cumpla la ley en favor de los pobres.

El cura la mano del enfermo. Hace un milagro mucho mayor: librar de la terrible corrupción infiltrada en las autoridades, en la sociedad pues brota del corazón del hombre. Cristo nos libra de tantos crímenes, injusticias, ambiciones mezquinas y dolorosa miseria de los pobres, podemos acercarnos a él y suplicarle: Señor si tú quieres puedes sanarnos. Por él, podemos vernos libres de los malos gobiernos y tener un gobierno como lo pintan en los discursos para triunfar en las elecciones.

Los católicos debemos despertar, sacar nuestra fe, elegir autoridades con sabiduría divina: con serenidad y sin fanatismo, quitándole el disfraz al tirano orgulloso como la bestia del apocalipsis, a los mentirosos que se presentan como mesías, perfectos e intachables pero que no renuncian a sus intereses egoístas y mezquinos.

Vive intensamente. Necesitamos conversión, para seguir a Jesús como maestro, cumplir la ley, ser sabios.

Cristo con nosotros. Cristo viene a nuestro encuentro, nos alimenta con su palabra  y con los signos de pan y vino.

Para platicar en familia. Cristo es el maestro para toda la familia, te enseña a cumplir los mandamientos.