El Evangelio Hoy: ¿Cualquier pretexto es bueno para dejar a Dios?

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El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

Dios y sus bienes eternos son lo único valioso y seguro, por él hay que sacrificar la integridad física, la vida, los grandes negocios.

Morelia, Michoacán, 30 de septiembre de 2018.- En tu vida. Felipe es fervoroso y le gusta servir en la comunidad pero no es fiel, cualquier pretexto es bueno para dejar el servicio de Dios.

Juan Carlos no cambia a Dios por nada. Por no prestarse a un fraude le quitaron el trabajo. Pronto encontró otro mejor.

Dios habla. Para seguir a Dios es necesario conocer su grandeza, su riqueza, su amor y su fidelidad. Hay que aceptar su plan y su vida que es lo real y definitivo, los bienes del mundo son sombra o espejismo.

Los bienes del cuerpo, la integridad, la vida son importantes pero no son algo definitivo, no podemos ser insensatos, tontos, deslumbrados por el mundo material y sus bienes aparentes, pasajeros.

Para seguir a Dios hay que confiar plenamente en Cristo, en su plan que va más allá de la materia y de la vida. Él tiene los bienes definitivos y eternos, los bienes del mundo son perecederos, falsos, no dan la felicidad definitiva que prometen.

Los seguidores de Cristo se dejan guiar por su sabiduría eterna, el mundo no los comprende y los juzga de locos, los verdaderos locos son los mundanos.

Hay placeres que no conducen a la vida sino a la muerte, los placeres sexuales que se desvían del cauce natural, el pecado contra la sexualidad armoniosa de la persona. El sexo barato e irresponsable sólo por dejarse arrastrar de la pasión tiránica conduce a la muerte: las personas se marchitan pronto, muchas se vuelven asesinas de los hijos no nacidos.

Quienes promueven el pecado, la satisfacción de los gustos y deseos por complacer al animal que hay en la persona cometen escándalo. Así los que invitan a pecar: “hazlo seguro” (sexo) o quienes defienden, no las personas sino los pecados gay.

El que es un escándalo, una ocasión de caída para uno de estos pequeños que creen en mí más le vale que le cuelguen un riel del tren al cuello y lo arrojen al mar”.

¿Hay que sacrificar la vida por una causa noble? Muchos piensan que no o simplemente son cobardes y no lo hacen. Hay que sacrificarla como los héroes que enderezan la historia del mundo, como lo hizo nuestro paisano, el sublime sacerdote José María Morelos. Así lo hizo una niña, Santa María Goretti que se entregó la muerte antes de cometer un pecado de sexo. Nuestro chico San José Sánchez del Río de Sahuayo entregó su vida antes que traicionar a Cristo rey. Después de siglos gozan intensamente en el cielo para siempre.

Hay que sacrificar bienes que se pierden para esta vida: ventajas de dinero, sacrificar la pierna, el ojo para asegurar bienes verdaderos en una eternidad feliz, con nada comparable sobre la tierra. Se sacrifica un bien terreno por alcanzar la vida plena, inmortal.

“Y si tu mano es para ti ocasión de caer córtatela., Más te vale entrar manco en la vida eterna que con tus dos manos ir al infierno donde el fuego no se extingue… Si tu pie… Si tu ojo… Arráncalo más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ir al infierno con tus ojos”.

De igual manera hay que saber desprenderse de las riquezas del mundo. “Ustedes los ricos, lloren, laméntense por las calamidades que les esperan. Sus riquezas están podridas…

Así lo enseña el apóstol Santiago en su carta.

Vive intensamente. Se sabio y sobrio en esta vida y prepárate a entrar en el gozo y la plenitud de la inmortalidad.

Cristo está con nosotros. Cristo está con nosotros nos fascina, nos guía. Nos alimenta con manjares del cielo su cuerpo divino y su sangre.

En familia. Enseña a tus hijos a buscar los bienes verdaderos, sin perderse entre los bienes baratos y engañosos de la tierra.