El Evangelio Hoy: Inmolado según el Plan de Dios, resucitó

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El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

Para lavar los crímenes y acabar la corrupción, Cristo fue inmolado según las profecías de la Revelación, resucitó en un mundo nuevo.

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Morelia, Michoacán, 15 de abril de 2018.- En tu vida. Los montes de Zinapécuaro arden, llevan varios días. Autoridades y campesinos brillan por su ausencia. El paisaje se llena de humo.

Es una imagen viva del desastre que vive el Estado, es parte del descuido y abandono que sufren la gente, la naturaleza, todo.

Dios habla. El crimen y la corrupción dominan al mundo, son muy poderosos, todos los pecados reinan en la sociedad: injusticia, sangre derramada, fraude….

El Padre Dios tiene un proyecto para rescatarlo y darle una vida de justicia y paz.

Conocer el plan de Dios nos devuelve la calma, una esperanza, en la razón para buscar una salida, imposible para los hombres débiles, limitados y corruptos, pero posible para Dios sabio y poderoso.

Después de la tragedia de la pasión, después de una muerte cruel, insoportable, contra toda justicia, Cristo resucita. En la misma tarde de la resurrección se aparece a sus discípulos. Les aclara el sentido de su muerte para cumplir todo lo que de él habían anunciado las Escrituras.

Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba yo cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”.

Este mensaje lo repite Pedro ante la turba misma de los judíos en la mañana de Pentecostés, según el libro de los Hechos. Es el mismo tema que recoge el evangelio de San Lucas.

Todo se da en el contexto del Misterio de la Salvación. La carta de San Juan lo dice claramente: “porque él se ofreció como víctima de expiación por nuestros pecados y los del mundo entero”.

Basta con cumplir su palabra para que el plan de Dios se cumpla plena y definitivamente, “en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado a su plenitud… Estamos unidos a él”.

Cristo envía a sus discípulos a la familia, la colonia, a todo el mundo para ser ahí testigos de su resurrección.

Para anunciar: “Está escrito que el mesías tenía que padecer y había de resucitar al tercer día y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones… La necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto”.

Siguiendo a Cristo entramos en su plan de salvación y curamos este mundo perverso, soberbio. Con hombres corruptos que viven sin Dios y según su conveniencia, es imposible vencer la crisis de corrupción y muerte. Pero siguiendo a Cristo y cumpliendo sus mandamientos podemos hacer el mundo nuevo del bien, belleza, verdad, Dios.

Es necesaria la reforma del hombre, la conversión, el arrepentimiento de los asesinatos y asaltos, hay que dejar el hombre viejo de corrupción e injusticia.

Hay que volverse a Dios, al amor, a todos los valores y principios, al cumplimiento perfecto de la ley en toda su pureza, viendo a Cristo y cumpliendo el Sermón de la Montaña, según San Mateo.

La fe es seguir a Cristo dejando los caminos de maldad, de necedad y corazón duro. Es necesario dejar la pretensión vana de ser dios, de satisfacer todos los caprichos y bajas pasiones. La fe es una conversión, un proceso que termina en Dios, a la hora de la muerte.

Déjate alcanzar por Cristo, decídete hacer el hombre nuevo, divino como él. Renuncia a los bienes de la tierra caros, difíciles, traicioneros. Contrátate con Dios para la herencia más rica y la fiesta más bella, sin fin.

Vive intensamente. Goza intensamente, Cristo acaba con la corrupción e inseguridad, trae la calma, la riqueza, el progreso y la paz.

Cristo con nosotros. Cristo resucitado se hace presente en esta asamblea, comulgamos de su vida al recibir su cuerpo y sangre.

Para platicar en familia. Encuentra a Cristo resucitado, con el construye el mundo de paz que buscamos.