El Evangelio Hoy: La luz de Dios llega a las naciones

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El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

Dios tiene un plan maravilloso para sus hijos. Revela su plan secreto de llevar a todas las razas y pueblos a su fiesta sin fin, de la fe a la luz.

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Morelia, Michoacán, 06 de enero de 2018.- En tu vida. Juanito ha vivido con la ilusión de la noche de los Reyes Magos, como una experiencia celeste, con regalos que le traen toda la felicidad.

Cuando se hace grande sigue soñando esperando una revelación, una felicidad que no es de este mundo, una fiesta en el paraíso.

Dios habla. Tenemos un Dios grande y cariñoso, es el más poderoso y rico y sólo piensa en darnos su riqueza.

Desde la creación, se va manifestando a los hombres de una manera progresiva según la capacidad de ellos.

A lo largo de los siglos y de las eras va descubriendo su plan secreto de reunir sus hijos manchados de pecado y dispersos, en su familia santa, en la fiesta más bonita. Al principio y provisionalmente, la elección es de los judíos. Luego descubre plenamente su plan: “también un los paganos son coheredero de la misma herencia… Y partícipes de la misma promesa en Jesucristo”.

Dios, padre de amor y sabiduría, entrega todo su secreto en la manifestación grandiosa de su hijo que en Belén se viene a vivir con nosotros. Se cumple la profecía: “… Sobre ti resplandece el señor y en ti se manifiesta su gloria. Caminarán los pueblos a tu luz… Al resplandor de tu Aurora”.

La promesa se abre más allá del mundo judío: “… Tus hijos llegan de lejos… Te inundará una multitud de camellos y dromedarios procedentes de Madián y Efá… trayendo incienso y oro”.

Cristo viene a traer la realización plena y definitiva del plan de Dios. Todas las figuras y las profecías se cumplen, todos los señalamientos del universo y de la historia. El Evangelio pinta la dichosa llegada del mundo nuevo de la santidad, del gozo pleno, de la paz.

En cumplimiento de esto, “unos magos de oriente llegaron a Jerusalén y preguntaron: dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer porque vimos su estrella y hemos venido a adorarlo”. Dios nos hace siempre señales, en este caso es la estrella para los estudiosos del cielo.

Tristemente Juan tiene razón: vino a los suyos y los suyos no lo recibieron. Herodes esta aturdido como los judíos no saben de la llegada del Mesías. Igual que los hombres de hoy, están aturdidos, con la vista clavada en el suelo de los negocios, placeres, bienes mundanos.

Dios responde a la búsqueda perseverante de los magos, los guía hasta el encuentro de su Mesías. Ellos entran a la casa de Jesús, lo adoran y le ofrecen regalos que expresan su fe y su cultura: oro, incienso y mirra.

Muchos hombres ciegos y soberbios están celosos de Dios. Como Herodes, quieren borrarlo del mundo y de la vida de los hombres.

A los hombres sencillos y humildes Dios revela sus planes y les entrega toda su riqueza, los lleva a la fiesta más bella, soñada y les da posesión de la herencia infinita, riquísima y eterna, en el cielo. Hace de su vida una marcha de la fe, la luz. Envía muchas señales.

Hay que seguirlo, cumplir sus mandamientos, decidirnos por la realidad, la luz, la gloria.

Hay que participar en la comunidad, estudiar la palabra, tener largos ratos de silencio para escuchar a Dios, colaborar con el en su plan de reunir a todos sus hijos.

Vive intensamente. Despierta. Sacúdete la pesadez, líbrate de la embriaguez, del frenesí del cuerpo, de la enajenación. Abre tus ojos puros a las señales de Dios.

Cristo con nosotros. Cristo es el que viene, prepárate para el encuentro. Comulguen todos después de haberse purificado en la confesión.

Para platicar en familia. Con la familia pónganse en marcha al encuentro del hijo de Dios que nace que les manda señales. Velen, estén listos a su paso.