El Evangelio Hoy: La luz naciente en la noche del crimen

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El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

La noche de la corrupción nos trae tinieblas, terror, sufrimiento indecible. La luz de Cristo abre un claro sobre un mundo nuevo de paz.

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En tu vida. Si se fijan en las campañas políticas se anuncia la venida de un redentor en un mundo lleno de errores de crímenes, de gente mala

Velada o abiertamente, los candidatos se presentan como el mesías que viene acabar la corrupción y a liberar de la mafia del poder. Todo por amor.

Dios habla. Una noche profunda y tormentosa envuelve la tierra. Desde las sombras, los poderosos protegen a los criminales que golpean impunemente, los pobres se sienten desamparados ante la impunidad que arropa a los malos.

Las gentes viven la noche interminable, infestada de malvados que llegan a todas partes del planeta. La gente del poder se siente impotente ante la oleada del mal y no lucha o se alía con el crimen.

Para los pobres, la espera se ha hecho larga, muchas veces han sido engañados, muchos pierden la fe. En su cielo nocturno muchos empiezan a perder la esperanza.

Muchos hombres se vuelven sicarios del Maligno, se ponen a su servicio. Se vuelven mentirosos y asesinos. Atentan contra sus hermanos de muchas maneras: los aplastan, los despojan de sus bienes. Han perdido el respeto a la vida, con qué crueldad y ligereza asesinan, cortan la existencia de un hermano, de un hijo de Dios.

Se asesina a los iguales y a los ancianos o enfermos en el ocaso de su vida. Se arranca la vida naciente de la manera más insensata, brutal y cruel ante el sufrimiento de los no nacidos.

El caos y el dolor parecen ser la suerte definitiva de la humanidad. El males gigantesco invencible para los millones de pobres, sobre la haz de la tierra no hay esperanza humanamente.

Sin embargo, en el fondo del corazón humano sigue la esperanza, es posible un cambio de situación en el caos del mundo.

Se necesita la fe para saber ver en la situación humana donde es imposible la liberación de la corrupción y el albor llegar de un mundo nuevo.

Se necesita creer en un plus, en una presencia, una lógica, un dinamismo, un poder atómico, muy superior a las fuerzas de la tierra y al poder del mal que no tiene la última palabra.

Hay que purificarse de tanta enajenación y humo de pecado, de locura de exceso, de tanta ligereza y actitudes absurdas, para ser capaces de ver los signos.

Por fortuna, la Mamá del Divino Niño Jesús no aborto, en ninguna semana y protege la llama, simiente del mundo nuevo, la vida del mesías, Dios hecho hombre.

Él es el primero de la humanidad nueva, se mete nuestra historia, asume nuestra condición humana de pecado y sufrimiento. Enfrenta el mal, los poderes de la mentira y de la sombra, echa en cara los corruptos su pecado a los grandes su ansia de poder, su capacidad de aplastar, de someter de construir una voz burbuja de primer mundo en un país de hambrientos de sufrientes, de llorosos.

Toda la fuerza de Dios de hacer mundos nuevos está con el divino niño de Belén. El viene a recorrer todas las calles de la vida, a cruzar los trances más difíciles. El viene a construir la ciudad ideal, Jerusalén, Aztlán.

Hay que llegarse hasta el con fe velando en oración, con humildad con los pies descalzos, con atención en silencio, fijos los ojos y toda la persona en el Dios naciente.

Vive intensamente. Despierta. Sacúdete la pesadez, líbrate de la embriaguez, del frenesí del cuerpo, de la enajenación. Abre todo tu ser, ponte en marcha hacia Belén.

Cristo con nosotros. Cristo es el que viene, prepárate para el encuentro. Comulguen todos después de haberse purificado en la confesión.

Para platicar en familia. ¿Con la familia pónganse en marcha al encuentro del hijo de Dios que nace en tele descubran en el más que el candidato y al líder al hijo de Dios que guía al mundo nuevo.