Editoriales

El Evangelio Hoy: La reforma moral y la conversión

El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales
El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

No nos libraremos de la corrupción y la muerte si no cambiamos moralmente, como nos advierte Cristo

Morelia, Michoacán, 24 de marzo de 2019.- En tu vida. Un panorama negro y sangriento crean los asesinados de cada día. Los asesinos nos acechan y pueden matarnos.

México vive una grave descomposición social porque los mexicanos, aún católicos, se permiten toda clase de crímenes.

DIOS HABLA. La Cuaresma debe ser un tiempo de buscar a Dios en su Palabra y con El entender nuestra vida y orientarla.

La historia de la humanidad ha sido una continua lucha entre el bien y el mal, Dios y el poder de las tinieblas. Igualmente, la vida del hombre es una continua lucha para liberarse del mal y practicar el bien.

La lucha del mal contra el bien recorre la historia de México. Actualmente estamos en lo más bajo de libertinaje y crímenes, es la falta total de la conciencia moral, la corrupción. Los católicos han perdido el sentido del bien y de la ley moral y todo mundo comete crímenes. “Esta es su hora y del poder de las tinieblas”, diría el Mesías.

La situación es fruto del pecado: cuánto egoísmo y soberbia, crímenes y complicidades, impunidad y soborno, es la ciudad y el rancho de pecado.

En esta situación, incontables hermanos mueren asesinados, es trágico el espectáculo que pintan los noticieros cada mañana, lo presentan banalmente. Muchos mueren por andar en el crimen organizado, muchos son inocentes.

Aplicando el Evangelio, ¿creen ustedes que esos hermanos asesinados eran más pecadores que ustedes, que nosotros? Ciertamente que no, el pecado sutilmente astutamente está bien enraizado en el corazón, todos cooperamos en esta situación de pecado y de muerte.

La solución no está en las ideas, “históricas, nunca vistas” del nuevo gobierno, en tirar lo pasado, las obras de los gobiernos precedentes. Está faltando la reforma más importante, la del corazón del hombre de donde viene la corrupción. El más sabio de los maestros Jesucristo de la solución: la conversión. “Si ustedes no se convierten, perecerán de manera semejante”.

Es un mandato, anterior a los mandamientos, la conversión. El camino está diáfanamente trazado por la palabra de Dios de este domingo.

Los acontecimientos del pueblo de Israel cuando salió de Egipto son una profecía en acto del acontecimiento original salvífico, Los judíos codiciaron cosas malas, murmuraron y perecieron en el desierto. Así lo recuerda la Carta a los Corintios.

La gesta comienza en la teofanía del Sinaí, el Dios de Israel si aparece a un israelita prófugo, Moisés. Es una experiencia sublime, divina por la grandeza de Dios y la sencillez del encuentro. Moisés percibe las señales de Dios en el despojo, la soledad y el silencio del desierto.

Para ser salvos lo primero es vivir la experiencia de encontrar a Dios vivo. La misión para liberar al pueblo de la opresión de los soberbios sobre los pobres e ignorantes empieza en esa experiencia maravillosa.

Hay que estar dispuesto para acoger a Dios, ayunar de los placeres del cuerpo, de los deseos y fantasías del alma y estar disponible para que te alcance Dios. Hay que salir al desierto, Ahí Dios fue al encuentro de Moisés.

Hay que purificarse de las vanidades que dan placer instintivo al cuerpo y saturan y bloquean a la persona quitando toda abertura a Dios. El bote desborda de basura, no hay lugar para nada más. Es necesario examinarse y purificarse.

El primer paso es darle tiempo a Dios que necesita un tiempo importante para manifestarse en la austeridad, despojo, silencio.

Apartar un fin de semana, muchas horas para Dios, es el inicio de la conversión para la transformación real, legítima de México.

Vive intensamente. Estrecha tus lazos con Cristo, vive la experiencia de Dios vivo quedara un sentido nuevo para tu vida.

Cristo está con nosotros. Cristo está aquí, nos invita a la conversión para venir en su cuerpo y su sangre.

Compartir en familia. En la familia encuentran a Cristo y también radicalmente.

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