Editoriales

El Proyecto Secreto: Grandes reservas de esperanza

El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales
El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

Vivimos una situación desastrosa en lo material y lo moral, humanamente no esperamos nada. Con todo hay lugar para la esperanza.

Morelia, Michoacán, 27 de diciembre de 2018.- ¿Tenemos razón para estar muy contentos y muy quitados de la pena en esta situación del país? No podemos ser ingenuos e irresponsables, como sonámbulos, que viven fuera de la realidad.

Aunque los noticieros y las declaraciones políticas tratan de disimular la situación, de dorar la píldora, una realidad de dolor no nos permite evadirnos. No podemos creer tanta falsedad, el dolor convive con nosotros, está a nuestro lado o incluso en nosotros mismos.

Sabemos que no hay seguridad, no se aplica la ley ni se castiga a los criminales. Estamos expuestos al asesinato , al despojo y no hay nadie que cuide del pobre. Por la inseguridad no hay inversiones ni salario, la gente vive en la incertidumbre.

En lo más bajo de la corrupción, cuando el cuerpo social da signos de descomposición, cuando hay tanta hambre, luto, sangre derramada, inseguridad, miseria material, ¿todavía podemos esperar y sonreír y seguir viviendo?

Cuando los huachicoleros y los cárteles de la droga ponen sitio a los pueblos y roban con descaro y con la complicidad de las autoridades, ¿qué razones hay para celebrar el año nuevo? Cuando miembros de la casa han sido asesinados o desaparecidos, cuando los chicos se van con el crimen organizado, ¿cómo se puede acceder de la sombra más negra y cochina a una luz pura?

El ser humano tiene chispa divina, tiene en sus profundidades recursos y un fuego divino que rompe todos los cálculos y determinismos para hacer aparecer lo inédito y maravilloso.

El hombre es criatura de Dios, está hecho a su imagen y semejanza. Tiene una sabiduría y un poder que parecen sobrehumanos. Dios no abandona su obra, envía al Mesías que tiene poderes creadores, muchos milagros y portentos y está ¡al servicio del hombre!.

Hay que contemplar la realidad serena, objetivamente como seres pensantes y grandecitos, con sentido crítico. Manuel Andrés no tienen nada de divino, es un mortal con cualidades y defectos. El no es el dueño de México. MONA (de REgeneración no tienen nada) no es México, como legisladores pierden el rumbo, les faltan valores morales, como la justicia y la humildad y preparación intelectual.

El pueblo de México tiene muchos recursos espirituales, morales, culturales. Es un pueblo muy rico en cultura y en valores morales.

Necesita despertar a su grandeza, a su enorme potencial, necesitamos tomar en nuestras manos los destinos de México y no esperar a que nos haga todo papá gobierno, ya sabemos cómo se las gasta.

Hay que permanecer entusiastas, con un enorme deseo de trabajar y realizar el cambio, con o sin los servidores públicos. Hay que despertar, tomar conciencia de personas adultas y hacer el inventario de todo lo que tenemos para librarnos de los corruptos criminales y construir en la verdad, la justicia, sin las bajas ambiciones de sueldos millonarios y la obsesión del poder.

Los mexicanos creyentes tenemos otra reserva preciosa de valores espirituales y divinos, la fe en Cristo. Esta es una potencia enorme para desafiar a la Bestia del apocalipsis y sus ejércitos de mercenarios. La fe es una energía para trabajar y construir el mundo que soñamos. La fe de Cristo ha transformado el mundo y ha logrado para la humanidad avances preciosos para una vida más digna.

La fe nos dan nuevos motivos para entregarnos y esperar lo humanamente imposible. Hay que liberar la potencia creadora de la fe para transformar la faz de México.

Es Año Nuevo, necesitamos encontrarnos con nuestra familia y con nosotros mismos en la presencia de Dios, la realidad, el aliado que nos permite entender a fondo los problemas. Yendo en alianza con él, podemos marchar seguros y si tenemos fe, alcanzaremos todo.

Tal vez parezca fantasiosa esta afirmación pero, cuando encontramos a Dios, todo se transforma. Con el tenemos el deseo de entregarnos sin ambiciones mezquinas y dar lo mejor por los hermanos pobres para liberar este México tan castigado y tan querido por los buenos mexicanos.

El año nuevo tendremos felicidad y fortuna y una esperanza invencible yendo en alianza con Dios.

Etiquetas

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
A %d blogueros les gusta esto: