El Tlatoani a la corrupción es para… / Hugo Gama

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Hugo Gama es Maestro en Derecho por la Universidad La Salle México, así como abogado especialista en propiedad industrial

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El tema de la semana es sin duda la exhibida que se llevaron por actos de corrupción el diputado federal, Ernesto Nuñez, y el presidente municipal de Zitácuaro, Juan Carlos Campos, quienes fueron delatados en audios, por su actuar y la forma en la que operan para robarse el dinero de todos los mexicanos

Morelia, Michoacán, 25 de julio de 2014.- El Tlatoani es un premio entregado por una inaudita organización llamada “Instituto Mexicano de Evaluación”, el cual lo entrega a los “mejores” gobernadores, diputados, presidentes municipales, síndicos y regidores; para el caso de Michoacán, lo han recibido el diputado local Juan Carlos Orihuela Tello, los presidentes municipales de Hidalgo y Huetamo, Salvador Peña Ramírez y Dalia Santana Pineda respectivamente, inclusive lo ha recibido el diputado federal, Ernesto Nuñez Aguilar.

El citado premio, ha sido calificado como un fraude, quienes lo ganan, en términos prácticos es porque lo compran, sin embargo, ese es texto para otra columna; ahora bien, el tema de la semana es sin duda la exhibida que se llevaron por actos de corrupción el diputado federal, Ernesto Nuñez Aguilar y el presidente municipal de Zitácuaro, Juan Carlos Campos Ponce, quienes fueron delatados en audios, por su actuar y la forma en la que operan para robarse el dinero de todos los mexicanos.

Querer apoderarse ilegalmente de cuatro millones y medio del presupuesto de cultura de la federación, es un acto vulgar que deja evidencia de la podredumbre de la clase política. Lo denunciado no es un tema reciente, en el año 2013 el propio coordinador del PAN en la Cámara de Diputados, Luis Alberto Villareal García fue acusado de pedir mochada o diezmo a diversos presidentes municipales por cada recurso que logra gestionar y etiquetar en el presupuesto de egresos de la federación para obras o actividades de los municipios.

La mochada por la gestión de recursos no es la única forma de operar de nuestros flamantes legisladores, también suelen “recomendar” empresas para la adquisición de bienes y servicios o para la construcción de obra pública, a las cuales por supuesto, les requieren del diezmo correspondiente. Esas conductas las podemos equiparar con las del crimen organizado, quienes también solicitan diezmo a los presidentes municipales y a los empresarios.

En Michoacán, gran parte de las pequeñas y medianas empresas cruzan serias dificultades económicas, no sólo por la falta de crecimiento del país y del estado, sino porque muchas de ellas sufren la falta de pago del gobierno estatal y de los propios municipios, lo cual se agrava con el aumento de los impuestos derivados de la reforma fiscal, aunados los tributos ilegales que cobran el crimen organizado y los diputados federales.

No podemos permitir más funcionarios corruptos, los ciudadanos tenemos que exigir legalidad en el actuar de los políticos y de la clase gobernante, en el caso especifico de Michoacán con mayor razón debemos extirpar esas rémoras que chupan el presupuesto y que ven a la función pública como una mina de oro, se debe dar un escarmiento ejemplar a esos pútridos políticos que gracias a la impunidad comenten ilegalidades recurrentemente sin pudor, ni temor alguno.

La ficción en la política debe llegar a su fin, cada vez son menos creíbles los teatros de los políticos que son capaces de comprar premios para engañar a la sociedad, cada vez les será más difícil hacerse pasar por buenos cuando en realidad son malos; existe más conciencia en la ciudadanía y hay más valor para denunciar la corrupción, por eso considero oportuno que los michoacanos debemos evidenciar y exhibir las protervas prácticas de la clase política, por ende, en el 2014 el Tlatoani a la corrupción es para…