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Esfera Pública: ¿Qué tan efectivos son tus discursos?

El autor, Christián Gutiérrez, es licenciado en Serecho, con estudios de Maestría en Ciencia Política y Maestría en Neuromarketing, con estudios de doctorado en Política, Gobernabilidad y Políticas Públicas y diplomado en Marketing Político
El autor, Christián Gutiérrez, es licenciado en Serecho, con estudios de Maestría en Ciencia Política y Maestría en Neuromarketing, con estudios de doctorado en Política, Gobernabilidad y Políticas Públicas y diplomado en Marketing Político

Comunicar bien un discurso trae ventajas personales o instituciones, que te vuelven más competitivo, en un mundo cada vez más competido, por ello es necesario saber dar discursos efectivos. ¿Pero cómo hacerlo?

Morelia, Michoacán, 31 de julio de 2018.- Los millenials están en los teléfonos inteligentes o en las tabletas, sustraídos del mundo de carne y hueso; eso es normal, sin embargo, su comunicación se limita al lenguaje escrito y pierden mucha fuerza humana persuasiva. Otras generaciones -más adultas-, no pasan tanto tiempo en los celulares o tabletas, pero su comunicación también carece de fuerza, pues en las personas está ausente el arte de hablar en público y transmitir mensajes convincentes y persuasivos.

Decir que uno u otro escenario es el mejor, no sería justo. En realidad, el hombre es él y sus circunstancias y es en ellas que debe aprender a potencializar sus virtudes y disminuir sus debilidades.

Un político, un empresario, un comerciante, un estudiante, un profesor, un gerente, un deportista o un merolico de plaza pública, requieren saber transmitir ideas claras y para ello sirve la oratoria, que tiene además diversos esquemas para lograrlo.

Comunicar bien un discurso trae ventajas personales o instituciones, que te vuelven más competitivo, en un mundo cada vez más competido, por ello es necesario saber dar discursos efectivos. ¿Pero cómo hacerlo? El primero paso es que el orador logre una conexión con los integrantes de la audiencia.

El escepticismo existe en las personas y el orador debe abrir sus mentes, para depositar una idea importante que les haga cambiar su visión del mundo.

Para lograr generar esa conexión, se debe hacer contacto visual con los integrantes del auditorio. Al llegar al espacio desde donde se dará el discurso, se debe buscar a dos o tres personas, verlos a los ojos y sonreírles; si se logra que ellos sonrían, se hará la conexión y entonces se abrirá la mente de las personas, volviéndose más receptivas al mensaje del orador.

Antes de llegar a los instantes previos de iniciar el discurso, el orador debe asegurarse de que su sonrisa sea verdadera, no falsa. Y por último, nunca se debe perder de vista otra cosa: ser auténtico, porque eso hará que la pasión del orador por el tema, sea absorbida con más gusto por el público.


*El autor es licenciado en derecho, con estudios de maestría en Ciencia Política y maestría en Neuromarketing, con estudios de doctorado en Política, Gobernabilidad y Políticas Públicas y diplomado en Marketing Político. Conoce su portal http://esferacomunicacionestrategica.com.mx/

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