Editoriales

Filosofía del Pueblo: Un músico en contingencia

Desde hace algunos meses se han abierto los establecimientos donde se ofrece música en vivo, terminando así el largo ayuno para los músicos de la ciudad, los cuales fueron seriamente afectados

Morelia, Michoacán, 16 de junio de 2021.- Desde hace algunos meses se han abierto los establecimientos donde se ofrece música en vivo, terminando así el largo ayuno para los músicos de la ciudad, los cuales fueron seriamente afectados al no ser considerados actividad esencial.

Pero, ¿cuál fue su ocupación durante el lapso que no pudieron trabajar?

Nos enfocaremos en aquellos que viven totalmente de ello, no a aquellos que cuentan con un espacio en instituciones educativas o de gobierno y que no dejaron de percibir ingreso, solo a esos que se les paga terminando el evento o su intervención en algún restaurante o bar.

Platicando con varios de ellos me han compartido la manera en que tuvieron una ocupación alterna mientras esperaban ser llamados de nuevo. 

Desde aquellos que tocan algún instrumento, vocalistas, los que de manera privada ofrecían sus servicios como maestros e inclusive esos que cantan en mercados y tianguis, se ganaron  la vida vendiendo comida en sus casas, laborando en la construcción, vendiendo suplementos alimenticios en su hogar (esos de la cortina verde) ofreciendo productos por internet como maquillaje, ropa, paquetes funerarios, choferes de  Uber, mil usos, algunos tristemente empeñaron o vendieron sus instrumentos. 

Lo anterior sólo por mencionar un poco de lo que han tenido que enfrentar desde el inicio de la emergencia. 

Este sector de artistas al ser empleados eventuales simplemente asisten al llamado de cualquier establecimiento, grupo o fiesta donde son requeridos, no contando con un cobijo del seguro social, por ende no pudieron hacer uso de sus beneficios como desempleados. 

Ustedes recordarán aquellos mariachis que se manifestaron en las instalaciones del ayuntamiento, pues demandaban ayuda por el momento crítico por el cual estaban pasando y que aunque casi no  pararon de estar en las noches esperando clientes, muy poco o nada era su ingreso.

Ese es sólo un ejemplo de la desesperación que sintieron al no saber cuánto tiempo estarían en esas condiciones.

Algunos músicos están afiliados a algún sindicato de la ciudad, el cual sólo les envío una despensa  nada más. Obviamente eso no les fue suficiente para subsistir los lapsos de encierro que se han vivido, aunque sí les exigen estar afiliados para poder laborar en los puntos de mejor ingreso.

Los que han reanudado labores se han enfrentado a los horarios restringidos, salarios bajos por la poca ocupación, contar con menos elementos para sus tocadas y hasta tener que irse con las manos vacías si no llega alguien a consumir donde dependen de ello. 

Esperemos que pronto estén de regreso amenizando esos lugares y eventos especiales que sin ellos no sería lo mismo.

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