Editoriales

Futbol y elecciones / Yadhira Y. Tamayo Herrera

Tamayo Herrera es abogada con maestrías en administración pública y políticas públicas (ITESM), ingeniería en Imagen Pública (CCIP); actualmente cursa el Doctorado en Derecho en la Universidad Panamericana
Tamayo Herrera es abogada con maestrías en administración pública y políticas públicas (ITESM), ingeniería en Imagen Pública (CCIP); actualmente cursa el Doctorado en Derecho en la Universidad Panamericana

Este partido amistoso México-Brasil a medio día es una ocasión sabrosa para pasar con la familia y amigos. Para esos ciudadanos aficionados al futbol que no son parte de la “estrategia movilizadora con incentivos diversos” de los partidos políticos, salir a votar no va a estar en sus prioridades ese domingo 7 de junio

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México, D.F., 16 de abril de 2015.- La encuesta »Hábitos y Comportamientos de los Latinoamericanos relacionados al futbol», elaborada el año pasado en conjunto por la empresa P&G y el Instituto Ipsos a 1,500 hombres y mujeres de Brasil, Argentina, Chile y Colombia evidenció cómo vivimos el futbol los mexicanos. México fue el único país encuestado que no registró un solo »no me gusta el futbol», en una región en la que siete de cada 10 hombres dijeron que les gusta mucho.

»Un dato relevante es que la gran mayoría de los aficionados mexicanos se consideran ‘expertos en futbol” (23%)», dice la encuesta. Donde dice que la mayoría sigue a los equipos que están cerca de su corazón tanto en torneos nacionales e internacionales, pero, principalmente son fieles a la Selección mexicana. Algo en lo que coinciden todos los países encuestados, es que tres de cada diez aficionados se consideran “fanáticos fervientes”, y dicho fervor, lo expresan poniéndose la playera de su selección, pintando su rostro con los colores de su bandera y reuniéndose con amigos, parientes y/o otros aficionados a ver juntos el partido. En México, Brasil y Colombia dos de cada diez aficionados, pasan a su casa primero, para estar bien arreglados para “la cita” de ver el partido. Además, la gran mayoría de los aficionados afirma que el futbol es un programa o espectáculo familiar, por lo que prefieren reunirse en familia (ocho de cada 10) o con amigos (seis de cada 10) para ver el partido.

Así, con todo esto, estoy segura que poner un partido amistoso México-Brasil en día de las elecciones federales y locales muy probablemente al medio día, es mano negra. Por supuesto que distrae, que no dan ganas de ir a votar, y que provoca la baja participación ciudadana en las elecciones que se avecinan. Y una baja participación electoral beneficia que las cosas sigan tal cual están, es decir al partido en el gobierno y su aliado, el partido verde. Esto ya se discutió en el Instituto Nacional Electoral (INE) y muchos tacharon de absurda la queja del PAN y MORENA. El Consejero Ciro Murayama dijo que siempre ha habido futbol en las elecciones y que a él no le preocupa esa “coincidencia”. Al INE tampoco. Ya han resuelto que se queda el partido.

En 2012 México le ganó a Brasil en el futbol olímpico. El futbol brasileño está catalogado entre los mejores de mundo. Este partido amistoso México-Brasil a medio día es una ocasión sabrosa para pasar con la familia y amigos. Para esos ciudadanos aficionados al futbol que no son parte de la “estrategia movilizadora con incentivos diversos” de los partidos políticos, salir a votar no va a estar en sus prioridades ese domingo 7 de junio. Con estrategias así, ¿cómo queda el marcador? Gana PRI/Partido Verde, pierde México.

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