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¿Golpe de estado? (Por: Jorge Álvarez Banderas)

El 9 de febrero de 1913 un grupo de militares y civiles llevó a cabo un “cuartelazo” en la ciudad de México contra el gobierno legítimo del presidente Madero, tal actuación no fue un “golpe de estado” como hoy el titular del poder ejecutivo federal lo ha señalado

Morelia, Michoacán, 03 de noviembre de 2019.- Felipe Tena Ramírez en su obra “Derecho Constitucional Mexicano” hace un estudio puntual sobre los hechos previos a la reforma constitucional de 1917, precisa que el 9 de febrero de 1913 un grupo de militares y civiles llevó a cabo un “cuartelazo” en la ciudad de México contra el gobierno legítimo del presidente Madero, tal actuación no la recoge en su texto como un “golpe de estado” como hoy el titular del poder ejecutivo federal lo ha señalado; incluso, la propia Secretaría de la Defensa Nacional así lo consigna en un texto publicado bajo el nombre de “La Decena Trágica”: el “Cuartelazo” de la Ciudadela por los diez días que duró el conflicto armado.

Rodolfo Reyes cerebro de aquel movimiento y profesor entonces de derecho constitucional en la Escuela Nacional de Jurisprudencia de México, dijo que, “su grupo jamás pensó en pedirles sus títulos sino a la nación y, de pronto, a la fuerza; por eso la legalidad de Madero no nos espantaba ni era incompatible con la situación de hecho que estábamos dispuestos a asumir”. En su iniciación, la rebelión militar no fue sino un reto a la legitimidad en nombre de valores sociales, que los autores del movimiento invocaban como superiores a la misma legalidad; el planteamiento era osado y franco.

Después de varios días de lucha en la Capital de la República, el jefe de las fuerzas leales al gobierno, general Victoriano Huerta, traicionó al presidente Madero, aprehendiéndolo juntamente con el vicepresidente Pino Suárez; los defensores de la Ciudadela se unieron al traidor, mediante un pacto firmado en la embajada de Estados Unidos, culminando este episodio con la ascensión a la presidencia de Huerta derivado de una serie de movimientos jurídicos para legitimarlo en el poder.

Desde su aprehensión Madero y Pino Suárez permanecieron en Palacio Nacional, esperando en vano un tren, que los conduciría al puerto de Veracruz, de donde se embarcarían a Cuba al exilio, sin embargo, el 22 de febrero, los trasladaron a la penitenciaría de Lecumberri, donde en el trayecto, se simuló un ataque a los prisioneros, siendo ahí asesinados.

Si hoy se habla de un “golpe de estado” que ya vimos no fue otra cosa más que un “cuartelazo”, deseo que no se visualice un “reflejo” de quien lo dice con la figura de Madero, quien entonces después de haber sido el iniciador del movimiento armado y de representar a todos aquéllos que querían derrocar a Porfirio Díaz, una vez depuesto éste, en 1913 Madero había perdido buena parte del enorme apoyo que alguna vez tuvo; su impopularidad se debió a que, cuando éste subió a la presidencia, había muchas expectativas de revolucionarios, de campesinos y de obreros, en torno a las medidas que tomaría su gobierno, que no cumplió.

Precisados los móviles de la “rebelión” -como el mismo Tena Ramírez la consigna-, en esos días se enfrentó la fuerza a la legitimidad, sin que la primera adujera en su favor ningún argumento sacado del derecho positivo, por eso el gobierno de Huerta no fue de usurpación; el jurista que se precie de tal tiene que acentuar ese hecho, rigurosamente exacto desde el punto de vista formal, por más que en el aspecto moral e histórico condene enérgicamente la traición más ignominiosa de nuestra historia, por ello se dice que Huerta tuvo una investidura que constitucionalmente fue regular. 

@lvarezbanderas

 1 www.sedena.gob.mx/pdf/momentos/fasciculo_5.pdf

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