Editoriales

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia / Alejandro Vázquez Cárdenas

El autor de este artículo es el reconocido Doctor Alejandro Vázquez Cárdenas
El autor de este artículo es el reconocido Doctor Alejandro Vázquez Cárdenas

Actualmente el IMSS sobrevive, cierto, pero con graves carencias derivadas de una pésima administración, turbios contratos multimillonarios con proveedores y constructoras y un contubernio con lo peor de su sindicato, el SNTSS

Morelia, Michoacán, 28 de marzo de 2017.- El Instituto Mexicano del Seguro Social nace oficialmente el 19 de enero de 1943 como respuesta a la necesidad de otorgar atención médica a la población trabajadora. Vale recordar que antes de la existencia del IMSS la atención médica al trabajador corría por cuenta del patrón y la Virgen de Guadalupe,  lo cual equivale a decir que virtualmente no existía.

El IMSS durante la década de los 60s y gran parte de los 70s vivió la que fue su mejor época; se crearon los grandes centros hospitalarios, la cobertura se amplió a todo el país y se contrataron excelentes médicos para los servicios de asistencia y enseñanza en los Centros Médicos. Con los años, debido entre otras cosas al incremento de la cobertura sin aumentar los recursos, el Instituto inicia un progresivo declive. Actualmente el IMSS sobrevive, cierto, pero con graves carencias derivadas de una pésima administración, turbios contratos multimillonarios con proveedores y constructoras y un contubernio con lo peor de su sindicato, el SNTSS.

¿El resultado? El IMSS carga con severos problemas financieros, estructuralmente se encuentra rebasado, no tiene ni médicos, ni camas ni recursos para atender con calidad y oportunamente a la totalidad de sus asegurados. Los hospitales y sus servicios de Urgencias son, desde hace años, verdaderas antesalas del infierno; largas filas de enfermos en espera de alguien que los atienda, pacientes en el suelo, quejándose, abandonados. Si algo caracteriza una sala de Urgencias es su absoluta carencia de sensibilidad ante el dolor humano y la inaceptable humillación  a que somete al paciente

El IMSS está rebasado, ahogado en su burocracia y como resultado incumple con su obligación primaria; atender enfermos; el IMSS se inventó para atender enfermos, si no lo hace no se justifica su existencia.

¿Y qué hacen los “funcionarios” encargado de mantener funcionando el IMSS? Aparte de vivir en una realidad alterna, se muestran como decimonónicos censores de la moral y buenas costumbres… según ellos.

En días pasados nos enteramos de que un par de doctoras residentes del área de Anatomía Patológica, en entrenamiento en la  clínica 25 del IMSS de Monterrey,  fueron velozmente cesadas por haber tenido la ocurrencia de subir a redes sociales unas fotos donde muestran un pie amputado y un estomago abierto. Ese fue su gran pecado. No lesionaron a ningún paciente, no dieron  algún diagnóstico equivocado, no ocasionaron iatrogenia alguna, no retrasaron ningún procedimiento, nada que haya tenido consecuencia en la salud o pronóstico de algún paciente. Esa acción, a lo sumo, se le puede tachar de mal gusto o imprudencia. Pero nada más.

La reacción de los directivos, comenzado con Mikel Arriola, Director General del IMSS fue de una absoluta hipocresía,  desgarrándose las vestiduras  aseguró que es inaceptable que dos residentes médicos hayan posado con un  pie amputado y que el IMSS no va a tolerar que se le falte al respeto a los  derechohabientes.

Al parecer al C. Director Arriola poco  o nada le preocupa las muy graves y peligrosas deficiencias que arrastra el IMSS, deficiencias que han causado no “faltas al respeto a derechohabientes” sino criminales retrasos en la atención médica, agendas saturadas, citas canceladas, inaceptable sobrecarga laboral en áreas clave de hospitales por no suplir a médicos en vacaciones, actitudes despóticas de asistentes médicas, facultativos que cobran en forma oculta la atención quirúrgica en el IMSS o de plano se los derivan a sus consultorios , y lo peor, omisiones y actos que han causado la muerte de pacientes.

Va un mínimo recuento de casos que conocí de primera mano. Sin nombres de médicos ni unidades donde sucedió.

Hernioplastia inguinal en adulto, lesión de colon inadvertida, peritonitis fulminante y muerte. Hernioplastia en niño, ligadura de arteria femoral inadvertida,  amputación de la pierna. Por incompetencia del anestesiólogo se provoca un barotrauma severo que ocasiona neumotórax bilateral, muerte del paciente. Femenino con derrame pleural izquierdo pero le realizan drenaje pleural derecho. La lista en muy grande e indigna el solo repasarla. No le sigo.

¿Qué hizo el IMSS y sus autoridades, que por cierto se enteraron de esas defunciones? Nada, nada. Ni un reporte, ni una nota de demerito,  ni mucho menos una rescisión. Como las muertes no trascendieron, no importaron.

Eso, en español se llama hipocresía.

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