La elección moreliana (Por: Diego Leal Corral)

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El autor es el Dr. Diego Leal Corral, catedrático de la Universidad Contemporánea de las Américas Morelia; con estudios en Comunicación Política en la Universidad Complutense de Madrid, así como en el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset

El autor es el Dr. Diego Leal Corral, catedrático de la Universidad Contemporánea de las Américas Morelia; con estudios en Comunicación Política en la Universidad Complutense de Madrid, así como en el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset

Si bien se puede decir que esta elección fue atípica, hay muchos factores que explican la debacle de los partidos políticos tradicionales. El clima político antiPRI, el cansancio de los “candidatos encantadores”, la corrupción como eje transversal de esta campaña y un efecto coletazo (Coat Tail Effect) ayudaron a que Morena se alzara con la victoria en todo el país y Morelia no fue la excepción

Morelia, Michoacán, 18 de julio de 2018.- El pasado 2 de julio muchos despertamos en Morelia y con sorpresa nos dimos cuenta que Morena arrasó en nuestra ciudad. No solamente en la elección federal, donde López Obrador obtuvo la mayoría de los votos con 49.62% de los mismos, sino que de todos los cargos legislativos que se votaron, la Coalición “Juntos Haremos Historia” obtuvo el 100% de ellos, las seis diputaciones en disputa, 2 federales y 4 locales.

Si bien se puede decir que esta elección fue atípica, hay muchos factores que explican la debacle de los partidos políticos tradicionales. El clima político antiPRI, el cansancio de los “candidatos encantadores”, la corrupción como eje transversal de esta campaña y un efecto coletazo (Coat Tail Effect) ayudaron a que Morena se alzara con la victoria en todo el país y Morelia no fue la excepción.

Irónicamente, Alfonso Martínez, presidente municipal que buscaba la reelección en Morelia, obtuvo más votos en esta elección, en la cual fracasó en repetir en el cargo, que en la pasada elección donde obtuvo el nombramiento.

Mucho se habló de que en la pasada elección, el actual alcalde contó con la colaboración de Fausto Vallejo, de Alfredo Castillo y hasta de Cocoa Calderón. Si bien, de esta última tuvo el apoyo en este proceso electoral que acaba de terminar al ser también candidata independiente, Fausto Vallejo compitió contra él y Castillo ya no se encuentra físicamente en la ciudad, por lo que se pensaba que el edil podía venir mermado ya no solo por la falta de esos apoyos que se creían imprescindibles, sino también por el desgaste de la campaña negativa que atosigó a Alfonso antes y durante su campaña.

La realidad es que Alfonso fortaleció su estructura gracias al trabajo realizado en el ayuntamiento, a su gestión de la comunicación, a la gran cantidad de recursos económicos que se inyectaron en su campaña y al trabajo de su dirección de desarrollo social que le aglutinó a varios líderes.

El PRI, a pesar de quedar en tercer lugar, dio una sorpresa para muchos, entre los que me incluyo. Mientras que su candidato presidencial obtuvo poco más de 41 mil votos con su alianza (de los cuales el PRI aportó poco más de 35 mil), su candidata a presidente municipal, Daniela de los Santos, obtuvo 51, 487 votos sin alianza, solo el PRI, por lo que quienes creíamos que sin Don F y con la escisión de Constantino el PRI estaba en la lona, estábamos muy equivocados.

El PAN toca fondo cada elección desde el 2011 en que obtuvo la histórica cifra de 113,785 votos, misma que no le alcanzó a Marko Cortés para hacerse de la alcaldía de la capital. Sin embargo, para el 2015, el PAN bajó a 40,278 votos y en esta ocasión obtuvo 50,914 votos de la coalición con el PRD y MC, pero el PAN solo obtuvo 31,759 votos, una cifra tan baja no obtenía desde 1992.

El PRD es otro caso de fracaso electoral. Obtuvo 13,161 votos. Nunca en la historia de este partido había obtenido tan pocos votos en la capital michoacana. Desde 1989 que compite en Morelia, el PRD obtuvo, en esa primera elección 21,197 votos y se había mantenido con niveles de votación cercanos a los 35 mil. Sin embargo, en esta elección quedó por debajo del Partido Verde, del PES o incluso de los votos nulos.

En el PRI que solía pasar los 100,000 votos en Morelia, el ambiente electoral nacional contrario a su partido por el desgaste y la corrupción del Presidente Peña Nieto, le valió para perder todos los cargos en Michoacán y quedar con la mitad de los votos que usualmente obtenía, aunque ya en 2015 había obtenido, en alianza con el verde, 58 mil.

En el PAN, el desgaste que significó anular de facto la vida democrática del partido así como la andanada mediática del gobierno federal contra el candidato presidencial Ricardo Anaya, ayudó a que la opinión pública, que a mediados de 2016 veía como potencial ganador de las elecciones presidenciales de 2018, le haya dado la espalda y el PAN haya obteniendo el porcentaje más bajo de votos desde hace 18 años.

La alianza “Por México al Frente” fue un desastre tanto para panistas como para perredistas, ni duda cabe. El PRD apenas conserva el registro con un pírrico 5.36% de la votación y en el PAN las cosas no fueron mejor, ya que con el 18.06% de los votos, aunque se afirma como la principal oposición a Morena, queda lejos de los resultados que había obtenido desde 1994 a la fecha. Incluso, en 2003, Germán Martínez, otrora presidente nacional del PAN, renunció a la dirigencia pese a que el partido obtuvo el 30.73% de los votos.

Así pues, Morena tendrá no solo la Presidencia de la República, también mayoría en ambas cámaras y en 18 de 26 congresos locales que se disputaron, lo que le deja a tiro de piedra para hacer cambios constitucionales y pasar cualquier ley que solicité el Presidente López Obrador, un poder tan centralizado como no existía desde 1997.