López Obrador: Más pragmatismo, menos principios (Por: Enrique Acha)

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El autor, Enrique Acha Daza, es profesor de la Universidad de Tecnología de Tampere, Finlandia; y, colaborador invitado en la UNAM

El autor, Enrique Acha Daza, es profesor de la Universidad de Tecnología de Tampere, Finlandia; y, catedrático invitado en la UNAM

Siendo esta su última oportunidad, se ha vuelto un animal político con menos principios que lo que antes fue y mucho más pragmático, dirá, como se dice que Napoleón Bonaparte escribió al reverso de la última página del libro El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo: “el fin justifica los medios”

Bristol, Inglaterra, 18 de febrero de 2108.- Son tiempos álgidos en el proceso electoral y en la vida misma del Andrés Manuel López Obrador pues por salud corporal y mental, esta es su última oportunidad de, como él debe verlo, coronar una vida de esfuerzo dedicada a las causas sociales en un país con tanta desigualdad y marginación como lo es México.

Siendo esta la última oportunidad, se ha vuelto un animal político con menos principios que lo que antes fue y mucho más pragmático, dirá, como se dice que Napoleón Bonaparte escribió al reverso de la última página del libro El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo: “el fin justifica los medios”.

Esto no ha pasado desapercibido para nadie, ni sus seguidores, ni el resto del electorado, críticos, formadores de opinión, etc. Aunque este cambio de énfasis ha recibido gran atención en las redes sociales, afuera de ellas, ha levantado poca ámpula. La excepción, con su gran claridad de pensamiento y enorme lealtad y valentía, fue Elena Poniatowska, quien durante la propuesta de los puntos programáticos de gobierno de Morena contenidos en su Plan de Desarrollo 2018-24, en el Auditorio Nacional el pasado 20 de noviembre de 2017, protestó con pancarta en mano, contra el pacto con el conservador Partido Encuentro Social. Fuera de ella, todos sus seguidores han callado ante lo que parece una claudicación de principios de López Obrador, o quizá solo hallan mostrado su descontento y frustraciones en privado; indisciplina no parece haberla habido, también quizá impregnados por ese nuevo pragmatismo del cual han maquillado a Morena, que ahora ya no luce tan Morena como cuando nació.

Este pragmatismo no había sido encapsulado en papel hasta que Jesús Silva-Herzog Márquez decide hacerlo, produciendo un buen artículo, magistralmente titulado AMLO 3.0, publicado en el diario Reforma el 5 de febrero del presente año, ensalzando virtudes, pero también haciendo los cuestionamientos críticos, con su buena dosis de carnada y ¡zas! que muerde el anzuelo el pez mayor, volviéndose pescado por un par de días o por más, no lo sabemos aún. Rápido vino el manotazo en forma de un twit, esa temida y poderosa arma de dos filos que ya le ha causado tantos problemas a Mr. Trump y le ha restado mucha seriedad al ex-presidente Calderón y su señora esposa.

Esto dejó ver, de nueva cuenta, la vena intolerante de López Obrador – la intolerancia a la crítica. El botón que detonó tal ira fue el haber ligado las prácticas de Morena con las prácticas del viejo PRI, las de, como dice nuestro sabio pueblo: “todo cabe en un jarrito, sabiéndolo acomodar”.