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Los suspirantes… El laberinto perredista

No habría de descartarse que se busque una cuarta opción para evitar la judicialización de este proceso interno, ya que este último sería el peor de los escenarios para el PRD, si es que quiere llegar vivo y sólido al 2018
No habría de descartarse que se busque una cuarta opción para evitar la judicialización de este proceso interno, ya que este último sería el peor de los escenarios para el PRD, si es que quiere llegar vivo y sólido al 2018

Tras un primer round para elegir al relevo de Basave Benítez, volvemos a ver un escenario muy familiar en las contiendas internas del PRD, división, fracturas, posturas encontradas, falta de consensos y sobre todo, muy escasos acuerdos

Morelia, Michoacán, 06 de julio de 2016.- Nunca como ahora el perredismo nacional había enfrentado una crisis tan severa y peligrosa para su propia existencia como la que actualmente se le presenta.

Si bien es cierto que con sus alianzas con el PAN, y su ligero repunte en la capital del país, el PRD eludió la debacle que anunciaban analistas y todos aquellos interesados en su desaparición, también es verdad que la elección de un nuevo presidente interino, luego de la renuncia de Agustín Basave Benítez, ha hecho relucir nuevamente las graves diferencias que tienen entre sí las principales corrientes internas del partido.

Lo de Agustín Basave ya se veía venir, desde que inició su gestión como dirigente interino mandó señales sobre sus limitados alcances como líder, su escasa capacidad de negociación y su permanente chantaje al anunciar –aún durante las campañas de proselitismo de este año-, que renunciaría al partido si no se le daba el margen de maniobra que por sí mismo no podía conseguir.

A pesar de todo, él, más teórico que político, logró buenos resultados, gracias en buena medida a la unidad sostenida con alfileres que de manera coyuntural alcanzaron o simularon las corrientes internas.

Ahora, tras un primer round para elegir al relevo de Basave Benítez, volvemos a ver un escenario muy familiar en las contiendas internas del PRD: división, fracturas, posturas encontradas, falta de consensos, revanchismos y sobre todo, muy escasos acuerdos.

El pasado fin de semana el único acuerdo fue postergar la elección del dirigente interino por dos semanas más, dejando en automático como encargada de despacho a la actual secretaria general, Beatriz Mojica Morga.

En estas dos semanas las corrientes internas tendrán que buscar consensos para nombrar una dirigencia nacional que tentativamente se mantendría en el cargo hasta agosto de 2017, cuando se realizaría la elección para elegir un presidente partidista formal. Si no lo logran, correrán el peligro de que el proceso se judicialice y se llegue a soluciones que no dejen contento a nadie.

Y a todo esto, ¿quiénes son los más visibles candidatos a la dirigencia nacional interina?

Por principio de cuentas, la propia Beatriz Mojica, ex diputada federal y ex candidata a la gubernatura de Guerrero, que hasta el momento es la apuesta de la aún dominante corriente Nueva Izquierda y el Foro Nuevo Sol, que tiene al gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, como una de sus principales figuras nacionales.

La segunda es la tristemente célebre –al menos en Michoacán-, Alejandra Barrales Magdaleno, ex titular de la Secretaría de Desarrollo Social en el gobierno de Lázaro Cárdenas Batel, ex dirigente del PRD en el Distrito Federal, actual secretaria de Educación en la capital del país y representante de la corriente Vanguardia Progresista, totalmente afín con el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera Espinosa.

Finalmente, el tercero es el senador Pablo Gómez Álvarez, quien ya fue dirigente nacional interino en 1999, con casi nulos resultados, y representante de Patria Digna y Coalición de Izquierdas, las corrientes perredistas que más se oponen a Nueva Izquierda, entre quienes se encuentran personajes tan polémicos como el ex gobernador de Michoacán, Leonel Godoy Rangel, y la senadora Iris Vianey Mendoza Mendoza.

A nivel nacional estas son las figuras que se mencionan como las principales cartas de las corrientes de expresión, sin embargo, no habría de descartarse que se busque una cuarta opción para evitar la judicialización de este proceso interno, ya que este último sería el peor de los escenarios para el PRD, si es que quiere llegar vivo y sólido al 2018.

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