Los suspirantes… Enrique Ochoa hunde al PRI en Morelia

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Las consecuencias de un pésimo trabajo político saltan a la vista y ahora para los priistas que aún siguen en el PRI habrá que repensar el partido, refundarlo, cambiarle o nombre o, de plano, irse al Morena

Las consecuencias de un pésimo trabajo político saltan a la vista y ahora para los priistas que aún siguen en el PRI habrá que repensar el partido, refundarlo, cambiarle o nombre o, de plano, irse al Morena

Sin duda alguna, si algo nos ha demostrado Enrique Ochoa es que ser amigo del presidente de la República no le da a uno la inteligencia ni el talento político para sumar. Por eso fue que salió apresuradamente y por la puerta de atrás de la dirigencia nacional del PRI.

Morelia, Michoacán, 05 de julio de 2018.- El principal responsable de la derrota del PRI en Michoacán, pero sobre todo en Morelia fue el ahora ex dirigente nacional del tricolor y virtual diputado federal plurinominal, Enrique Ochoa Reza.

Lo anterior, claro está, sin omitir que en las elecciones de este año influyeron el enorme desgaste de la marca y del gobierno federal encabezado por el presidente Enrique Peña Nieto, así como el efecto Andrés Manuel López Obrador, que fue el que realmente ganó casi todas las elecciones de senadores, diputados federales, diputados locales y alcaldes del Morena, PT y PES.

Sin embargo, en su momento, como líder del priismo nacional, Enrique Ochoa trató a sus paisanos como priistas de segunda y quiso dar continuidad a la ya probada y fracasada estrategia de imponer candidatos a su gusto.

En el caso de Morelia, el moreliano de nacimiento avaló la designación directa de candidatos que habrían sido más competitivos si hubieran emanado de un proceso interno de selección de candidatos. Muy probablemente varios de ellos habrían salido electos por la militancia, pero se privilegió la imposición para evitar fricciones y lo que ocurrió fueron fracturas.

Por ejemplo, Daniela de los Santos Torres hizo un esfuerzo muy importante para buscar la alcaldía de Morelia, pero previamente Enrique Ochoa siguió los pasos del ex comisionado nacional, Alfredo Castillo Cervantes, para orillar a la renuncia de Fausto Vallejo Figueroa a la militancia priista.

Además, pensando que le hacía un favor a la diputada federal con licencia, la Comisión Nacional de Procesos Internos descalificó sin razón alguna a sus competidores internos, que eran el empresario Constantino Ortiz García y el ex diputado local y ex alcalde de Tepalcatepec, Guillermo Valencia Reyes.

Por consecuencia, los votos de Fausto Vallejo y sus fieles seguidores abandonaron al PRI y se fueron hacia el PES, mientras que Constantino Ortiz y Guillermo Valencia se fueron como candidatos externos al PVEM, el primero como abanderado para la alcaldía y el segundo para una diputación local.

Daniela de los Santos sola alcanzó 51 mil 487 votos, quedando en tercer lugar en la elección, pero haciendo matemáticas simples, si Fausto Vallejo y Constantino Ortiz hubieran seguido en las filas priistas podrían haber aportado sus 27 mil 160 y 16 mil 188 votos, respectivamente, alcanzando más de 93 mil votos que les habrían alcanzado para obtener una holgada victoria contra los 77 mil 451 sufragios obtenidos por el virtual ganador de la contienda, Raúl Morón Orozco, de la coalición “Juntos Haremos Historia” (Morena-PT).

Sin duda alguna, si algo nos ha demostrado Enrique Ochoa es que ser amigo del presidente de la República no le da a uno la inteligencia ni el talento político para sumar. Por eso fue que salió apresuradamente y por la puerta de atrás de la dirigencia nacional del PRI.

La misma situación de imposición y de evitar procesos internos ocurrió con los candidatos a diputados federales, Wilfrido Lázaro Medina por el Distrito 8 y Gerónimo Color Gasca por el Distrito 10, así como con los abanderados a diputados locales, Eligio Cuitláhuac González Farías por Morelia Noroeste; Olivio López Mújica por Morelia Noreste; Bertín Cornejo Martínez por Morelia Suroeste; y, Kathia Ortiz Ávila por Morelia Sureste.

Quienes de ellos hubieran sido electos como candidatos en un proceso interno, podrían haber salido mucho más fortalecidos, siempre y cuando se hubiera hecho el trabajo político necesario para evitar escisiones, fracturas e inconformidades, algo en lo que tampoco contribuyó el dirigente estatal, Víctor Silva Tejeda.

¿Y cómo lo iba a hacer si él mismo era el primer inconforme? Llegado el momento se sorprendió y se molestó porque no le dieron la candidatura a senador que buscaba. ¿Qué no lee Los Suspirantes? Yo ya le había avisado desde agosto del año pasado que no sería candidato, y menos al Senado.

¡En fin!, las consecuencias de un pésimo trabajo político saltan a la vista y ahora para los priistas que aún siguen en el PRI habrá que repensar el partido, refundarlo, cambiarle o nombre o, de plano, irse al Morena, como ya lo han hecho cientos o miles de los más colmilludos.

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