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Los suspirantes… Y los “logros” de Jara

En ATIEMPO.MX preguntó en redes sociales a sus lectores: “¿Del 0 al 10 qué calificación le pondría usted hasta hoy a Salvador Jara Guerrero como gobernador de Michoacán?”
Al inicio de su mandato, el 20 de julio de 2014 Salvador Jara dijo: “Quince meses son poco tiempo para hacer mucho, pero también son mucho tiempo para no hacer nada”

Salvador Jara sí tuvo logros: Llegó a un cargo que no estaba buscando; convirtió al Gobierno de Michoacán en una agencia de colocaciones para su camarilla de la UMSNH; hizo candidatas del PRI a tres de sus “amigas” y dos serán diputada; y, sobre todo, no se enfermó en el proceso

Morelia, Michoacán, 31 de agosto de 2015.- Sería es injusto aseverar que en los 14 meses de gobierno que van de Salvador Jara Guerrero no ha tenido logro alguno.

¡Digo!, no ha logrado ni por asomo lo mínimo que se esperaría de un buen gobierno o de uno más o menos regular, pero el paso de la administración jarista se ha hecho notar en los egresos del Presupuesto Estatal, así como en la mala utilización del poder político para fines personales.

A continuación, hago un breve recuento de los logros más relevantes de esta nefasta administración pública estatal del ex rector de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) que por fortuna está por terminar:

1.- Salvador Jara logró llegar a un cargo que ni siquiera estaba buscando: la gubernatura de Michoacán. Después de un desaseado y conflictivo periodo como rector de la UMSNH, se sacó la lotería sin siquiera comprar boleto.

2.- Logró encender la animadversión de los partidos políticos de oposición cuando no tenía ni cinco minutos de haber sido designado gobernador sustituto, pues agradeció el cargo al presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y al comisionado nacional, Alfredo Castillo Cervantes, y no al Congreso del Estado, que fue el que lo nombró, al menos formalmente.

3.- Consiguió verse como un títere de Alfredo Castillo, desde el momento que aceptó dejarle todas las tareas y responsabilidades del gobierno al mexiquense y aparecer sólo como adorno en actos protocolarios.

4.- Pese a ser nombrado gobernador por su falta de filiación partidista, en pocos días se hizo “priísta de corazón” y veladamente se asumió como aquél que engañó a los gobiernos de Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy Rangel, que lo creían afín con su partido, el PRD, y lo apoyaron para alcanzar diversos cargos previos.

5.- Se ganó la animadversión de los empresarios del transporte cuando cuestionado sobre la falta de acción de su gobierno ante diversos actos vandálicos de normalistas respondió cínicamente: “Hay que entenderlos, son muchachos”.

6.- A pulso se hizo del encono de amplios sectores de la sociedad por reiteradamente minimizar los problemas de inseguridad y de violencia en Michoacán.

7.- Logró convertir al Gobierno de Michoacán en una gran de agencia de colocaciones para su grupo afín de la Universidad Michoacana, así como para sus amigos y sobre todo sus “amigas”.

8.- Utilizó varias de las dependencias estatales como trampolín político para convertir en candidatas a diputadas a dos de sus “amigas”. Una de ellas ganó y será diputada en unos días más, Yarabí Ávila González; la otra, Samanta Flores Adame, perdió la elección.

9.- Usó su poder político para apoyar a la mencionada Yarabí Ávila y para colocar en la Fundación Colosio del PRI a su también “amiga”, Rosa María de la Torre Torres, quien también utilizó a dicho organismo como trampolín para brincar a una diputación plurinominal.

10.- Pese a tener un gobierno totalmente mediocre e improductivo, con secretarías y áreas completas que no hacían más que papeleo y cobrar su nómina, nunca pasó por los bolsillos de Salvador Jara ni los de su camarilla la implementación de un plan de austeridad o la suspensión de plazas de funcionarios que se encontraban vacantes. Es decir, no dejó ir un solo peso que pudieran cobrar él y sus cuates.

Para alcanzar todos estos logros, y muchos más que serían tema para un ensayo, el saliente gobernador de Michoacán tuvo méritos como ser ignorante políticamente, su mediocridad como gobernante y, sobre todo, no haber tenido problemas de salud.

Sin embargo, por su boca muere el pez, y por más que nos presuma que en su gobierno se logró “estabilidad” porque se pudo mantener por 14 meses al frente de un inoperante aparato gubernamental por n ámbitos como seguridad, empleo, educación y obra pública, vale la pena recordarle sus propias palabras.

Al inicio de su mandato, el 20 de julio de 2014 Salvador Jara dijo: “Quince meses son poco tiempo para hacer mucho, pero también son mucho tiempo para no hacer nada”.

Si a abusos, mediocridad y tropelías se refería, el gobernador cumplió con creces, incluso se sobrepasó, pero si hablaba del ejercicio de gobierno, entonces su desempeño le quedó enano al estado de Michoacán.

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