Morelia, la única ciudad con policía Uber (Por: Diego Leal Corral)

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El autor es el Dr. Diego Leal Corral, catedrático de la Universidad Contemporánea de las Américas Morelia; con estudios en Comunicación Política en la Universidad Complutense de Madrid, así como en el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset

El autor es el Dr. Diego Leal Corral, catedrático de la Universidad Contemporánea de las Américas Morelia; con estudios en Comunicación Política en la Universidad Complutense de Madrid, así como en el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset

Incluso, si lo que quiere es concientizar a los jóvenes y a sus padres, lo ideal no es que los policías lleven a los muchachos a sus domicilios, sino que los padres vayan en la madrugada por sus hijos al punto de detención, tomarles sus datos y llegar a un acuerdo verbal para que los jóvenes realicen labor social por la infracción cometida, de lo contrario, pasarse la ley ya no será motivo de angustia, sino de alivio.

Morelia, Michoacán, 21 de septiembre de 2018.- Ayer por la mañana camino a dejar a mi hija a la escuela, escuché en el radio algo novedoso. En el programa de Iñaki Manero y Alex Villalbazo en 88.9 noticias hablaban de Morelia, sí, de nuestra capital michoacana; cosa rara, ya que cuando hablan de Michoacán es de su inseguridad, de balaceras y muertos en otras regiones del Estado. En su espacio, narraban como el actual presidente municipal había ordenado a sus elementos de seguridad municipal, no infraccionar a menores de edad o jóvenes que cometieran faltas poco graves como pasarse un alto o incluso, manejar bajo los efectos del alcohol y que si detenían a alguien en esta circunstancia, lo llevaran con sus padres y lo amonestaran verbalmente, es decir, tener a la policía de Morelia como Ubers para los muchachos.

La indignación de los presentadores no se hizo esperar, y la mía tampoco. Reconozco que la policía en Morelia sufre un descredito por la manera en que han enfrentado algunos casos que se han viralizado en redes sociales, pero darle manga ancha a algo tan serio como conducir bajo los efectos del alcohol no me parece atinado ni provechoso.

Mientras que en Ciudad de México o Guadalajara manejar ebrio conlleva una multa y hasta detención, en Morelia, te llevan a tu casa (no así con el reglamento de tránsito municipal, donde se impone una pena de hasta $3,775 pesos por este concepto).

Parecería que es en beneficio de los chavos que solo quieren divertirse, pero que la policía haga labores de uber no ayuda a que esos jóvenes comprendan la gravedad de la situación, tampoco ayudará a que Morelia tenga menos delincuencia, ya que si los policías van a dedicar su tiempo en entregar jóvenes alcoholizados a sus padres en la puerta de su casa, no estarán al pendiente de los robos, asaltos, secuestros y demás delitos que se comenten en nuestra ciudad.

Además de fomentar la impunidad al joven infractor, no hay que pasar por alto que también fomentaría la impunidad a bares que están vendiendo alcohol a menores, lo cual es un delito grave también. Y es que se ha visto que muchos de los bares de Morelia no respetan ni siquiera la ley de protección de los no fumadores del Estado, menos aún respetan que sus parroquianos tengan la edad mínima para acceder a estos centros de esparcimiento.

Si lo que quiere el alcalde Morón es tener una policía más próxima y mejor calificada por la ciudadanía, debería de preocuparse en capacitar a los policías en el uso de la fuerza, en derechos humanos e incluso dotarlos de tecnología de videograbación personal para tener evidencia de casos donde tuvieron que aplicar protocolos de fuerza para alguna detención, de esa manera, se tendría una prueba objetiva sobre el actuar de los elementos policiacos. Incluso, si lo que quiere es concientizar a los jóvenes y a sus padres, lo ideal no es que los policías lleven a los muchachos a sus domicilios, sino que los padres vayan en la madrugada por sus hijos al punto de detención, tomarles sus datos y llegar a un acuerdo verbal para que los jóvenes realicen labor social por la infracción cometida, de lo contrario, pasarse la ley ya no será motivo de angustia, sino de alivio.