Partidocracia e independientes / Teodoro Barajas Rodríguez

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El autor es maestro en Gobierno y Asuntos Públicos, así como candidato a Doctor en Ciencias Políticas

El autor es maestro en Gobierno y Asuntos Públicos, así como candidato a Doctor en Ciencias Políticas

Aún es prematuro hacer un balance con relación al desempeño de quienes obtuvieron cargos públicos con la bandera independiente, lo cierto es que el repudio a los partidos tradicionales ha crecido en los últimos dos años porque los motivos sobran, la impunidad unida a la simulación, el abaratamiento de franquicias y el desdén ideológico no se pueden ocultar

Morelia, Michoacán, 07 de marzo de 2016.- Vivir el presente con la mira en el futuro es una tradición en nuestro país, vivimos el 2016 aunque la mira de los principales actores políticos ya está fija en los comicios del 2018 en los cuales se habrá de registrar un nuevo elemento que bien puede definir escenarios, nos referimos a las candidaturas independientes que ya han sumado puntos a favor.

Aún es prematuro hacer un balance con relación al desempeño de quienes obtuvieron cargos públicos con la bandera independiente, lo cierto es que el repudio a los partidos tradicionales ha crecido en los últimos dos años porque los motivos sobran, la impunidad unida a la simulación, el abaratamiento de franquicias y el desdén ideológico no se pueden ocultar.

La política mexicana está salpicada de escándalos, rupturas y más pragmatismo como lo certifican las alianzas absurdas de la derecha con la izquierda o mejor dicho del PAN con PRD para ganar al Partido Revolucionario Institucional con un ex priista, no se advierten cambios significativos, en todo caso prevalece el método maquiavélico que propone tener el poder como sea, anulación de escrúpulos, fulminación de valores y darle sepultura a la ética.

Ante el desatino de la partidocracia las candidaturas independientes se constituyeron como el viento nuevo que bien pueda airear un sistema de participación política que se pervirtió prematuramente a través de las organizaciones partidarias que resultan onerosas para los ciudadanos que sostenemos sus estructuras a través del erario público.

Jorge G. Castañeda fue un precursor de las candidaturas independientes, ratifica su posición a través de un ensayo recientemente presentado intitulado Sólo así: por una agenda ciudadana independiente. El ex canciller reprocha la praxis partidaria mexicana proclive a la impunidad, nadie se escapa de tal juicio.

Castañeda propone una candidatura independiente, con el valor agregado de una campaña nacional contra la corrupción encabezada por la sociedad civil que tiene una evidente mayoría sobre los partidos políticos, “dirigida al futuro pero mirando también hacia atrás”.

Ex secretario de Relaciones Exteriores en un lapso del gobierno de Vicente Fox, el académico propone como el momento de la anticorrupción la campaña presidencial del 2018. Fustiga el Pacto por México signado por el presidente Enrique Peña Nieto y los dirigentes, en su momento, del PAN y PRD; también cuestiona un presunto acuerdo del mandatario con su antecesor Felipe Calderón.

 Evidentemente el sistema político mexicano carece de herramientas legales para garantizar una legitimidad incuestionable para quien gane la primera magistratura, no hay segunda vuelta, la mayoría del ganador se eclipsa para carecer de legitimidad, se azolvan los caminos institucionales, al final el río se revuelve hasta convertirse en pantano.

Jaime Rodríguez “El Bronco” fue candidato independiente para ganar o mejor dicho arrasar en Nuevo León para llegar a la gubernatura, en un principio se saludó un triunfo de esa magnitud que no debe nada a las siglas partidarias, el gobierno que le antecedió registró sendos escándalos de corrupción, los meses han transcurrido y el flamante gobernador no atina a establecer con claridad su programa, se ha caracterizado por lanzar exabruptos y propiciar el desencanto, no es lo mismo ser un férreo opositor que asumir con sobriedad la tarea de la gobernabilidad.