Editoriales

Periodismo servil (Por: Alejandro Vázquez Cárdenas)

El autor de este artículo es el reconocido Doctor Alejandro Vázquez Cárdenas
El autor de este artículo es el reconocido Doctor Alejandro Vázquez Cárdenas

En cuanto a la manera de actuar del periodismo, al servicio del poderoso, como podemos ver con los grandes medios de comunicación en México, nada ha cambiado. Su función es alabar y servir al que tiene el poder, no importa el color que sea, tricolor, azul o morado.

Morelia, Michoacán, 12 de marzo de 2019.- Se cumplieron ya los primeros 100 días de López Obrador en la presidencia de México. Y por tal motivo prácticamente toda la prensa se ha dedicado a festinar y publicitar, más que analizar, esta etapa de la autodenominada “cuarta transformación”

Algunos datos . La tradición de evaluar o medir el desempeño de un gobierno en un lapso de 100 días no es algo muy antiguo, resulta que fue una ocurrencia del Presidente los EUA Franklin D. Roosevelt , inspirada en el regreso de Napoleón Bonaparte de su primer destierro en la isla de Elba, el 20 de marzo de 1815.

El plazo que se fijó Roosevelt fue una manera de presionar al Congreso en plena crisis financiera y coincide con ese periodo en el que los presidentes por lo general suelen ser populares y por lo tanto tienen un buen margen de maniobra.

Su New Deal (literalmente “nuevo trato”) que puso en marcha para luchar contra los efectos de la Gran Depresión efectivamente combatió y mejoró en solo 100 días el colapso económico que sufría el país.

A partir de esa fecha el concepto de los primeros 100 días se ha quedado en el léxico de los negocios y la política,y se ha convertido en un método para encuadrar un período de tiempo en el que el nuevo líder demuestra su potencial, o su incapacidad, según sea el caso.

Pero ¿A qué hace referencia originalmente el llamado “periodo de 100 días? Fácil, El periodo conocido como los Cien Días comprende desde el 20 de marzo de 1815, fecha del regreso de Napoleón a París desde su exilio en Elba, hasta el 28 de junio de 1815, fecha de la segunda restauración de Luis XVIII como Rey de Francia, previa derrota de Napoleón en Waterloo.

De ese episodio histórico recupero la manera de “funcionar”. o más bien de doblegarse, de la prensa escrita, siempre servil ante el poderoso, tan servil en esas fechas como lo es en la actualidad; poca o ninguna diferencia encontramos con los grandes medios mexicanos actuales.

Rescato este relato, es la descripción de un camaleónico mecanismo de supervivencia frente al poderoso en turno. Se trata de la rápida mudanza en las opiniones del diario El Monitor, popular periódico francés de la época.

Como casi todo mundo sabe Napoleón escapó de la isla de Elba y desembarcó en el continente, en tierra francesa; su avance fue arrollador dado que contaba aún con numerosos seguidores e incluso varias de las tropas enviadas a contenerlo se le unieron en su marcha sobre París.

La evolución de los titulares del diario Monitor muestra la calidad y la firmeza de las convicciones políticas del periodismo. El 9 de marzo de 1815 el titular decía: “El monstruo escapó de su destierro». Nótese, no era calificado como emperador, ni siquiera como Bonaparte, era «el monstruo».

El 10 de marzo: «El ogro corso ha desembarcado en Cabo San Juan». El 11 de marzo: «El tigre se ha mostrado en el terreno. Las tropas avanzan para detener por todos lados su progreso. Así concluirá su aventura miserable llegando a ser un vagabundo entre las montañas». El 12 de marzo: «El monstruo actualmente ha avanzado por Grenoble». El 13 de marzo los adjetivos cambian, ya no es monstruo ni ogro: «El tirano está ahora en Lyon, cunde el temor en las calles por su aparición». Unos cuantos días después, el 18 de marzo, ya no es ni monstruo ni ogro: «El usurpador se ha aventurado a acercarse, está a 60 horas de marcha de la capital».

Un día después, el 19 de marzo ya no es usurpador: “Bonaparte avanza con marcha forzada, pero es imposible que él pueda alcanzar París».

El 20 de marzo las cosas siguen cambiando: «Napoleón llegará a los muros de París mañana». Un día después, el 21 de marzo, el titular es escueto y definitivamente con otro tono: «El emperador está en Fontainebleau».

Y el 22 de marzo: «La tarde de ayer, su majestad el emperador hizo su entrada pública y llegó a las Tullerías. Nada puede exceder a la alegría universal. ¡Viva el Imperio!».

El tiempo que duró de Napoleón en el poder, tras su regreso triunfal, duró prácticamente cien días. Después de Waterloo fue desterrado a la remota isla de Santa Elena donde muere el 5 de mayo de 1821.

Todo esto suena algo lejano, pero en cuanto a la manera de actuar del periodismo, al servicio del poderoso, como podemos ver con los grandes medios de comunicación en México, nada ha cambiado. Su función es alabar y servir al que tiene el poder, no importa el color que sea, tricolor, azul o morado.

Ni como negarlo.

Alejandro Vázquez Cárdenas

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