Proyecto Secreto: Los gobernantes al servicio de los mexicanos pobres

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El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

Elegimos representantes, no para reinar y servir a  su ideología e intereses de clase y atender a la mínima (minoría) de ricos, sino puede servir a los millones de mexicanos.

Morelia, Michoacán, 09 de septiembre de 2018.- Urge que despertemos los mexicanos para buscar todos juntos salir de la crisis de corrupción, orientar con energía el destino del pueblo que es el soberano en una democracia.

Los agentes de una nueva conciencia para que la sociedad recupere su dignidad plena, sus derechos y tomen su mano su destino, somos todos.

Quienes comparten el tesoro de la fe de Cristo, los católicos, tenemos una sabiduría milenaria y eterna que nos aclara la tarea, la meta hacia el destino definitivo. Ubica nuestra existencia y nuestra acción en la historia en búsqueda de la patria ideal.

El proyecto de Dios es una referencia infalible. Una de las columnas, inconmovible, preciosa de todo proyecto es la verdad. Hay que construir sobre la verdad, concretamente la verdad del Estado, Reino en el lenguaje de la Biblia.

¿Cuál es la verdad del congreso y de sus miembros? Servir a los ciudadanos con seriedad y buscar el bien común. El Congreso ofrece un pobre espectáculo, los legisladores de la chiquillada, el Verde, el del Trabajo se pasan a servir al partido de Manuel Andrés. Traicionan su verdad, se convierten en mercenarios. Aparece la falsedad.

No fue lo que ofrecieron en sus campañas, están faltando a su compromiso.

Todos los legisladores están para servir a su jefe inmediato y último que es el pueblo.

Se debe respetar la división de poderes es un imperativo categórico y primero, lo reconoce Manuel Andrés. Si no cumplen el fin para el que están ahí ni son fieles a su plataforma de valores y principios, si no hacen la tarea, pierden su razón de ser, se traicionan a sí mismos y tiran a la basura sus promesas de campaña.

Pierden su dignidad y no hacer el trabajo para el que usted las paga.

Las consecuencias son muy graves para la democracia que se ocupa del bien común, de las necesidades verdaderas de los millones de pobres en el país.

Hacen un gobierno totalitario, en la jerga política se llama dictadura. En el gobierno del PRI, México ha sido considerado por las naciones como una dictadura de partido. ¿Hemos salido de la dictadura?

El DEMOS, sociedad democrática se convierte en un dócil rebaño. “Como cordero es llevado al matadero” se lee en la Biblia.

¿Qué tenemos que hacer como un pueblo digno que construye su democracia? Es hora de despertar para asumir su papel de ciudadanos importantes en la lucha contra la corrupción y los corruptos, para alcanzar la vida más digna que deseamos.

El pueblo necesita despertar, ponerse de pie, levantar la frente y tomar su papel de interlocutor y patrón del gobierno para exigir que se respeten los principios, las instituciones, no tolerar las burlas. No puede permitir en la gestión pública la arbitrariedad, el autoritarismo de los jefes. El pueblo soberano debe exigir que se le respete y se le sirva en la justicia y el acatamiento de la ley, en la verdad todos, no en la verdad del presidente.

Finalmente, la tarea es nuestra, de cada ciudadano para construir el futuro que deseamos. Cada ciudadano tiene la tarea de acabar con la violencia y la impunidad, de aplicarle la ley y sancionar a los servidores públicos, también al presidente y a su partido. Es nuestra tarea ponernos la ropa de trabajo y empujar para salir de la crisis de inmoralidad. Basta de infantilismo, de esperar todo de papá gobierno.

Buscamos un futuro mejor, que nos cueste.

Hay que entender concretamente lo que sí podemos hacer y ponernos a trabajar ya, encontrar las formas, pasar de las ideas a la práctica.

Ah, cuando despierte fuerza de los 120 millones de mexicanos, que en su mayoría no voto por MORENA. La fe de Cristo, para quien la tiene viva, de tantos millones de mexicanos, es un poder que nadie puede detener, que nos da ideas y valores inmutables, señala con certeza la meta. La mística de los creyentes, es una potencia imparable para transformar esta crisis ya vieja de corrupción en la civilización del amor.

Cuando se tiene una meta grandiosa y una gran tarea para cada día, vale la pena vivir, la vida es apasionante.