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Sesgo y periodismo (Por: Alejandro Vázquez Cárdenas)

No existe una sola fuente libre de sesgo, pero evidentemente algunas son mucho más proclives al sesgo que otras. Si queremos que nuestra opinión tenga validez obligadamente debemos contrastar las noticias en diversos medios.

Morelia, Michoacán, 05 de enero de 2021.- Por definición, sesgo es torcer o alinear oblicuamente, desviando algo de su dirección original. Específicamente se aplica en periodismo para señalar la distorsión en las noticias.

Es un hecho que  toda nota que se publica en un medio está influenciada por las preferencias e intereses de los dueños, los analistas y los editores, pero en ocasiones los datos se modifican por indicación directa del mandamás en turno, y en este caso, los dueños de periódicos, por sobrevida del medio, deben obedecer; ejemplos los podemos ver en los grandes diarios de México, mismos que han incluido entre sus “analistas” a notorios  militantes del partido en el poder con cero formación de periodistas o analistas.  A esta desviación en la interpretación de las noticias se le llama sesgo. Y para no caer en errores debemos convertirnos en mejores lectores reconociendo las distintas clases de sesgo. Veamos.

  1. Sesgo por selección u omisión

El peor de todos. Dentro de una historia dada, algunos detalles son ignorados y otros son matizados  para dar a los lectores una opinión diferente sobre los eventos reportados. Ejemplo: Si durante el discurso un grupo importante de gente  protesta, la reacción puede ser descrita como un alboroto hecho por «un puñado de disidentes». El sesgo por omisión es difícil de detectar. Sólo puede ser observado comparando los reportes de noticias de una gran variedad de fuentes. De aquí la importancia de jamás, JAMÁS, basarse en una sola fuente por confiable que nos parezca.

  1. Sesgo a través de la ubicación

Los lectores de diarios juzgan las historias de primera plana como más significativas que aquellas ubicadas al final. La ubicación de una historia, entonces, influye en lo que el espectador piensa sobre su importancia.

  1. Sesgo a partir del encabezado

Mucha gente lee sólo los encabezados de una noticia. Los títulos son la parte más leída de la publicación. Pueden presentar sesgos y prejuicios sutiles para inducir aprobación o condena.

  1. Sesgos por medio de fotos, encabezados y ángulos de cámara

Algunas imágenes favorecen a una persona, otras la hacen francamente detestable. Un diario puede elegir cualquier clase de foto para influir la opinión de acuerdo a su particular línea editorial. Mítines desangelados o apoteósicos nada más con variar la toma.

  1. Sesgos a través del uso de nombres y títulos

Los medios frecuentemente usan etiquetas y títulos para describir gente y eventos. . Si una persona es descrita como «terrorista o «luchador por la libertad» es una clara indicación del sesgo editorial. En México tenemos el caso de un conocido diario de izquierda para el cual todos los asesinos de la ETA y los terroristas palestinos son «luchadores por la libertad». Los antiguos  terroristas y secuestradores de la llamada «guerra sucia» de los 70s fueron posteriormente etiquetados como «luchadores sociales» y actualmente se  encuentran a un paso de su beatificación.

  1. Sesgo a través de estadísticas.

Este es de uso casi diario. Los mítines de FRENAA son un buen ejemplo. Para hacer que una marcha, un mitin parezca desangelado los números pueden simplemente se reducen. En estos casos vemos reflejado el sesgo editorial desde el mismo encabezado.

  1. Sesgo por control de fuentes

Para detectar sesgos, siempre considere «de dónde viene» la noticia. ¿Es la información suministrada por un periodista, un testigo, un policía, ejecutivos, o por funcionarios elegidos, por miembros expulsados o simples resentidos? Cada uno puede tener un sesgo particular.

  1. Sesgo por elección de palabras y tono

Mostrando el mismo tipo de sesgo que aparece en los encabezados, el uso de palabras positivas o negativas con una connotación particular puede influir al lector o espectador.  Por ejemplo, los insultos expresados  por López ante la menor contrariedad, su periódico vocero los califica como “Derecho de réplica” o “derecho de informar”.

Algunos malos periodistas, curándose en salud, afirman sentenciosamente que la «objetividad no existe», lugar común que constituye, como diría Kant «el asilo de la ignorancia» o más bien de la arrogancia. Lo que no existe es la infalibilidad. La imparcialidad, en cambio, sí existe

¿Qué hacer entonces? No existe una sola fuente libre de sesgo, pero evidentemente algunas  son mucho más proclives al sesgo que otras. Si queremos que nuestra opinión tenga validez obligadamente debemos contrastar las noticias en diversos medios. Si sólo queremos temas de conversación para el café, sigamos con la costumbre de darle solo un vistazo a los titulares de un solo periódico. Y si leemos solo para confirmar nuestros prejuicios leamos a los periodistas a sueldo de la 4T y escuchemos la “mañanera”.

Alejandro Vázquez Cárdenas

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