Editoriales

Tiempos de cosechas / Yadhira Y. Tamayo Herrera

Tamayo Herrera es abogada con maestrías en administración pública y políticas públicas (ITESM), ingeniería en Imagen Pública (CCIP); actualmente cursa el Doctorado en Derecho en la Universidad Panamericana
Tamayo Herrera es abogada con maestrías en administración pública y políticas públicas (ITESM), ingeniería en Imagen Pública (CCIP); actualmente cursa el Doctorado en Derecho en la Universidad Panamericana

Hoy en Michoacán, no sólo los temas de seguridad nos preocupan.  Para acabarla de amolar, la gente que sembró, invirtió y cuidó de la tierra, hoy con tristeza ve que sus cosechas no valen y las garantías del gobierno federal ofrece son verdaderamente absurdas

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México, D.F., 19 de diciembre de 2014.- Son tiempos de cosecha. En general, los tiempos de cosecha son benditos y simbolizan la generosidad de la tierra para con el que la trabaja. No obstante, hoy, los productores agrícolas que siembran granos como maíz, trigo, sorgo, frijol están sumamente preocupados. Los precios de los granos en México están a la baja. El precio del maíz ha bajado casi un 40%. Los agricultores ni siquiera llegan a recuperar su inversión. La sobreproducción en países como Estados Unidos, Brasil y Argentina hace que ellos puedan vender a precios más baratos de lo que sale producirlo en México. Hay más de 3.5 millones de productores en México, los cuales han sido perjudicados por este fenómeno.

A todos nos gusta comprar barato, también al Gobierno, que prefiere importar grano barato que comprárselo a los productores mexicanos. Sin embargo, la importación de granos baratos debilita la producción agraria local. Sin los incentivos necesarios, el agricultor dejará de sembrar y se dedicará a otra cosa, abandonando la tierra. En este círculo vicioso, se vulnera eso que llaman “soberanía alimentaria”, definida como “la facultad de cada pueblo de definir sus políticas agrarias de acuerdo a objetivos de desarrollo sustentable y seguridad alimentaria”. Si no hay apoyo a los agricultores nacionales no hay desarrollo sustentable en el país y dependes de lo que le sobre a otros países para comer.

Hoy en Michoacán, no sólo los temas de seguridad nos preocupan.  Para acabarla de amolar, la gente que sembró, invirtió y cuidó de la tierra, hoy con tristeza ve que sus cosechas no valen y las garantías del gobierno federal ofrece son verdaderamente absurdas. Y aquí no acaba el viacrucis de los productores agrícolas.

Resulta que hay desabasto de diesel en todas las gasolinerías franquicia Pemex (Petróleos Mexicanos) que dependen del centro de distribución de Zamora, Michoacán.  No se si en otras ahora mismo. Pero he visto en internet que este semestre ya se habló de desabasto en Jalisco y San Luis Potosí. Esto no había pasado en Zamora en más de cuarenta años. Cuarenta años. En noviembre pasado, se reportó un incendió en Zamora provocado por una toma clandestina. En agosto pasado, Pemex detectó 12 tomas clandestinas en Michoacán, de esas cinco está en Ecuandureo. Algunos dicen que estas pueden ser las causas del desabasto, otros aseguran que el desabasto es intencionado. ¿Pero para qué? Bueno, unos dicen que para “tenernos entretenidos con tanto desmán que hay en Michoacán”, otros, que para ir justificando una venta “a los gringos ora con la reforma energética”. Rumores.

Rumores. Lo único cierto es que los tiempos de cosecha se están pasando y que no haya diesel acaba de fregar a los productores de grano, que ya bastantes problemas tienen con los precios tan bajos. Ya decía Emiliano Zapata que “la tierra es de quien la trabaja” pero hoy puede agregársele “… y sus problemas también”, porque hoy no hay un gobierno que haga sentir apoyo a los productores de grano, no hay un gobierno que tenga políticas públicas efectivas de apoyo al campo, sino todo lo contrario.

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