TLCAN, negociación apresurada y desventajosa (Por: Alejandra Ortega)

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La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora general de ATIEMPO.MX, con amplia trayectoria en medios de comunicación de Michoacán

La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora general de ATIEMPO.MX, con amplia trayectoria en medios de comunicación de Michoacán

Parece que a los nuevos negociadores del equipo del presidente electo, que han entrado a las discusiones del TLCAN, les urge aprobar el acuerdo, con las clausulas como están, poniendo en riesgo a la industria automotriz

Morelia, Michoacán, 13 de agosto de 2018.- Un TLCAN apresurado, que tanto Estados Unidos como México están urgidos a resolver en este mes de agosto, pues las elecciones intermedias del vecino país del norte son un factor determinante para que el tratado quede firmado ya, de no hacerse, las negociaciones se tendrían que aplazar hasta el siguiente año, cuando el proceso electoral haya concluido.

Además que, de no firmarse hasta el último día de agosto como límite, habría el riesgo para Trump, de que el tratado tenga que renegociarse hasta el 2019, con un Congreso conformado de diferente forma, con los demócratas como mayoría. De ahí la urgencia y las declaraciones de ambas partes, que nos dejan a muchos temblando.

El TLCAN tiene qué ver con temas muy importantes para México, el agropecuario: sobre todo en el comercio de frutas y verduras, en el que se incluye la estacionalidad de productos agrícolas, en donde E.U.A, pretende cerrar las fronteras a los productos mexicanos en tiempos de cosecha mediante  mayores aranceles.

La cláusula Sunset, otro punto álgido, que indica que el tratado tendrá que revisarse cada 5 años, obviamente en beneficio de Estados Unidos, y el de la industria automotriz, que realmente es este el quid del asunto.

Según El Financiero, los acuerdos han avanzado tanto en estos últimos días que se habla de que México está aceptando prácticamente todas las condiciones y cláusulas marcadas por E.U.A y hay que señalar que todo lo que resulte del TLCAN tiene repercusiones no sólo para América del Norte, sino para toda la región, por ello los resultados de la negociación están en el radar de varias naciones.

Un punto a tomar en cuenta es que la negociación E.U.A la está haciendo por separado con Canadá y México. Es un juego que no permite ventajas para ninguno de los dos, pues no es lo mismo sentarse a negociar entre 3, que entre 2, en donde no pueden hacer una fuerza equilibradora los menos beneficiados contra el más fuerte.

Tan claro es, que las presiones de Estados Unidos se han hecho sentir muy recientemente, cuando Trump prácticamente amenazó con aumentar aranceles a Canadá si no aceptaba sus condiciones.

Pero lo mismo ha hecho con México, las amenazas tácitas parecen ser la fórmula que seguirá usando Trump para lograr ventaja en los acuerdos y negociaciones. No cabe duda que el presidente estadounidense sí entiende perfectamente bien la doctrina Monroe: “América para los americanos”,  además de que no hay que olvidar que es considerado un buen negociador.

Ahora, el punto es que tan solo el hecho de estar dentro de la negociación y que por ahora se sienten E.U.A y México, con bastantes posibilidades de que el TLCAN salga, está generando bastante certidumbre en los mercados, que se traduce en fortaleza del peso y estabilidad macroeconómica. Y de firmarse en este mes, el peso podría incluso aumentar su valor y esto mejoraría las condiciones para la inversión, haciendo ver a nuestro país como uno de los más atractivos entre las economías emergentes.

Por este hecho es que es tan importante para nosotros que exista este acuerdo, sin embargo, las condiciones no son nada fáciles y aquí es donde está el peligro, pues parece que los nuevos negociadores del equipo del presidente electo, que han entrado a las discusiones del TLCAN, les urge aprobar el acuerdo, con las clausulas como están.

Las reglas de origen de la industria automotriz representan una seria desventaja para México, pues establece que los insumos deben provenir de los países que están en el tratado, lo que haría más costosa la producción, pues hoy las mayores importaciones se hacen de Asia por la garantía de los volúmenes y los bajos costos.

Pero además, Estados Unidos quiere que México aumente los salarios de los obreros de esta industria, de 2 o 3 dólares la hora, a 16 dólares por hora. Lo que significa un duro golpe a la competitividad de este sector, que es de los más importantes en nuestro país, tan atractivo por sus costos, que México es hoy uno de los más importantes exportadores de vehículos.

Aumentar costos impediría que volvamos a cifras récord como las del año pasado y aunque en el corto plazo el efecto pueda ser positivo en la economía, en el mediano y largo plazo, estos acuerdos, de aceptarse tal cual están, tendrían un efecto devastador para el país en una de las industrias más importantes.

Y claro que a muchos les suena bonito y justo que los salarios suban a esos niveles, pero no están viendo las implicaciones que eso tiene. Empezando porque las economías de E.U.A. y México son completamente distintas y su crecimiento también. De tal forma que México no puede elevar los salarios a esas cifras y de hacerlo, tendría repercusión en el costo del producto, lo que ocasionaría el quiebre de esta industria.

Las condiciones no son nada benévolas para México, este gobierno se acaba y con López Obrador entrarían en otra dinámica, que no sabemos bien cómo va a resultar. Por eso, el TLCAN no es tema que deba quedar de lado, es muy importante y trascendente, así que no hay que quitar los ojos de aquí.