Tres años con el Papa Francisco / Jorge E. Traslosheros

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El autor, Jorge E. Traslosheros, es investigador titular del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, Doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Tulane y Maestro en Historia por el Colegio de Michoacán

El autor, Jorge E. Traslosheros, es investigador titular del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, Doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Tulane y Maestro en Historia por el Colegio de Michoacán

En términos eclesiales, tres temas han llamado la atención: el sentido misericordia de la vida, la centralidad de la familia y la reforma a la curia y finanzas del Vaticano. Sin embargo, no agotan su agenda. Es buen momento para llamar la atención en otro aspecto no menos importante, aunque menos conocido.

México, D.F., 20 de diciembre de 2016.- Cumplimos tres años con el Papa Francisco. En términos eclesiales, tres temas han llamado la atención: el sentido misericordia de la vida, la centralidad de la familia y la reforma a la curia y finanzas del Vaticano. Sin embargo, no agotan su agenda. Es buen momento para llamar la atención en otro aspecto no menos importante, aunque menos conocido.

Estamos ante un Papa profundamente ecuménico, quien logró realizar un encuentro largamente anhelado y que, hasta hace poco, parecía imposible. Antes de llegar a México se reunió con Kiril, Patriarca de Moscú y Rusia, en la isla de Cuba. Este acontecimiento tendrá consecuencias trascendentes para el cristianismo y la paz con justicia en el escenario internacional. Veamos.

1.- El Concilio Vaticano II puso el diálogo en el centro de cualquier estrategia de la Iglesia en su relación con la sociedad. No por cálculo político, sino porque Jesús siempre usó la palabra para enseñar a sus amigos y para llamar a la razón a sus detractores, incluido el centurión que le escupía y abofeteaba. Así fue como el diálogo ecuménico, interreligioso e intercultural pasó a formar parte esencial de la acción de los católicos en el mundo.

2.- Recordemos que, el diálogo ecuménico se realiza entre cristianos y al obispo de Roma le toca promoverlo de manera especial, cual sucesor de san Pedro. Si bien todo encuentro es importante, el sostenido con las iglesias de tradición apostólica es muy especial pues sólo con ellas es posible recuperar la unidad del primer milenio. En este sentido, con las iglesias católicas ortodoxas mucho se ha caminado; pero faltaba la aceptación del Patriarca de Moscú, cuya influencia no requiere explicación. Obviamente, sin la venia de Kiri, el diálogo con los ortodoxos no podía seguir avanzando.

3.- El encuentro tuvo dos momentos. Uno público, en el cual firmaron una declaración conjunta. Otro privado, el cual ha quedado en su corazón de pastores. La declaración se divide en treinta párrafos que podemos agrupar en cuatro horizontes de reflexión: uno, continuar el recorrido a la plena unidad a través del diálogo en la caridad; dos, dejar de lado viejos diferendos entre ambas Iglesias, en especial el asunto de la Iglesia Greco Católica de Ucrania, la cual hace cientos de años rompió con el patriarcado de Moscú para regresar a la comunión con Roma, lo que ha sido causa de muchos problemas y trágicos acontecimientos; tres, actuar decididamente por la libertad religiosa y, en lo inmediato, en defensa de los cristianos perseguidos en cualquier parte del mundo, sonadamente contra el genocidio en Medio Oriente y algunas zonas de África y; cuatro, intensificar la colaboración para promover la vida de cada ser humano desde su primer principio hasta su muerte natural, bajo cualquier circunstancia entre estos dos extremos, el matrimonio natural, la familia, la justicia y los derechos humanos.

4.- Esta declaración impactará de manera importante en tres escenarios muy presentes en el corazón de los cristianos de cualquier tradición: el ecumenismo de la sangre de los mártires de nuestros días; el ecumenismo en la diaconía, es decir, en el servicio común a los más necesitados y; el ecumenismo del Evangelio de la Vida que denuncia la creciente deshumanización de las culturas y anuncia una sociedad en la misericordia.

5.- Por si fuera poco, también podría impactar de manera muy positiva en el concilio panortodoxo a realizarse en junio de 2016, porque le imprimirá un espíritu ecuménico sin equívocos. Se trata del primer encuentro de las iglesias ortodoxas desde el Octavo Concilio Ecuménico de Constantinopla, celebrado hace casi mil doscientos años, cuando todavía no existían estas iglesias como tales, porque la unidad original no se había fracturado, ni se había formado el Patriarcado de Moscú que data de 1448.

El encuentro entre el Patriarca de Rusia y el Papa parecía imposible; pero la inteligencia evangélica domina las tormentas y cubre cualquier abismo. El cristianismo es una fuerza cultural creadora de puentes de justicia en el escenario mundial y, con su creciente unidad, gana autoridad, credibilidad y, sólo en este sentido, eficacia.

jtraslos@unam.mx
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