Trump y la estulticia / Teodoro Barajas Rodríguez

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El autor es Maestro en Gobierno y Asuntos Públicos, así como candidato a Doctor en Ciencias Políticas

El autor es Maestro en Gobierno y Asuntos Públicos, así como candidato a Doctor en Ciencias Políticas

México parece lucir indefenso ante el locuaz despropósito del mandatario de la nación aún más poderosa de la tierra, comenzó belicoso, rasposo como siempre lo ha sido. La obsesión por levantar el muro raya en lo patológico en plena era de la globalización tras la revolución tecnológica.

Morelia, Michoacán, 07 de febrero de 2017.- Alguna vez el escritor español León Felipe prologó un texto reeditado de Walt Whitman el celebrado poeta norteamericano, en dicho escrito el vate expresaría “cuando el hombre sea libre, la política será una canción”. La literatura es más estética que la política y no resulta cruenta. El hombre no es libre, muchos viven en la celda de los prejuicios, así como del más descomunal racismo como es el caso de Donald Trump.

Seguramente muchos pensaron que sus poses populistas de extrema derecha sólo fueron amagos de campaña para posicionarse de cara a los votos antisistema, sólo que a realidad indica otro rumbo, pernicioso por decir lo menos.

La polifonía se ha incrementado en torno a Trump, desde aquellos que brindan su respaldo a las descabelladas ideas que retratan a un ocasionado de la política que luce silvestre hasta quienes repudian su regresión a un trasnochado proteccionismo que se opone a las prácticas y esquemas del neoliberalismo adoptado desde hace más de tres décadas como el nuevo estandarte izado por Estados Unidos e Inglaterra tras el consenso de Washington para viralizarse en el mundo.

México parece lucir indefenso ante el locuaz despropósito del mandatario de la nación aún más poderosa de la tierra, comenzó belicoso, rasposo como siempre lo ha sido. La obsesión por levantar el muro raya en lo patológico en plena era de la globalización tras la revolución tecnológica.

Muchas voces al interior y exterior de nuestro país se pronuncian contra el presidente de Estados Unidos, habría que repensar las relaciones comerciales de México con otras naciones, mirar al sur que, como dijera Mario Benedetti, también existe.

Evo Morales y Nicolás Maduro, mandatarios de Bolivia y Venezuela, respectivamente, se han pronunciado a favor de México, recientemente Mauricio Macri de Argentina. Ante la emergencia política y diplomática los diversos actores, muchos de ellos antagónicos al mandatario Enrique Peña Nieto, se han unido. Las manifestaciones para cerrar filas me hacen recordar lo que dijera el general González Negrete en la etapa convulsa de la invasión francesa en el siglo XIX, “primero patria, después partido”.

En tanto, el magnate, ahora presidente, acosa a las empresas norteamericanas; chantajea, regatea para que no inviertan en México, el egoísmo en grado superlativo.

Recién el diario El País publicó un editorial en el que manifestó que es necesario alzar a voz en el concierto de las naciones iberoamericanas en defensa de México ante los embates y bravuconadas del mandatario estadounidense, rijoso y carente de las más elementales formas de la diplomacia.

En todo este contexto parece que hubo tregua respecto a otras discusiones en la esfera pública como el nocivo gasolinazo, se detecta en Trump a un enemigo común que no es bien visto por un alto porcentaje de estadounidenses, de hecho en el voto popular perdió ante la candidata Clinton.

El propio mandatario mexicano dijo que ante las circunstancias que se viven actualmente se destinarían mayores recursos a los consulados existentes en Estados Unidos en defensa de los connacionales, también agregaría que no habría de su gobierno ni sumisión ni tibieza. Aunque el crédito del presidente Peña está gastado, el mismo Trump lo ha desmentido.