Uno por ciento y ocupación temporal / Gonzalo Gabriel Estrada Cervantes

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El autor es licenciado en Derecho, especialista en Derecho Agrario; Maestro en Ciencias en Desarrollo Rural Regional; Maestro en Derecho Ambiental y de la Sostenibilidad; Diplomado en la Unión Europea

El autor es licenciado en Derecho, especialista en Derecho Agrario; Maestro en Ciencias en Desarrollo Rural Regional; Maestro en Derecho Ambiental y de la Sostenibilidad; Diplomado en la Unión Europea

Con la reforma energética se abre de nuevo el mercado de tierras ejidales y comunales al mejor postor, como ya se ha hecho con millones de hectáreas que han pasado a dominio pleno y los ejidatarios en el mejor de los casos obtuvieron un pírrico dividendo económico. Ahora sin dinero y sin tierra

Sí Zapata viviera que chinga nos pusiera” Dominio público

México, D.F., 21 de julio de 2014.- El tema de la reforma energética, ese gran entramado dedicado al capital puro y duro, está como las citas del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, que todo mundo habla de ellas aún sin haberlas leído. Creo que por entero ni los propios legisladores lo han hecho. Ya sabemos qué clase de “representantes” tenemos en las cámaras.

Si ni leídas han sido estas grandes modificaciones legislativas menos las que encierren de modo eufemístico la letra chiquita, esa que te traba y te traba para siempre como los monopolios de toda índole saben hacerlo. Te clavan y te deja como mariposa de colección, atorado por siempre.

Lo que si resulta obvio es que se abre de nuevo el mercado de tierras ejidales y comunales al mejor postor, como ya se ha hecho con millones de hectáreas que han pasado a dominio pleno y los ejidatarios en el mejor de los casos obtuvieron un pírrico dividendo económico. Ahora sin dinero y sin tierra.

Al capital le interesa el capital; y ahora vienen por el capital natural. Por esa riqueza natural que tiene nuestro país y que como siempre se lleva la mayor tajada del pastel, o todo enterito con o sin la cereza; esa que no hallamos por cierto en Michoacán.

Dentro de los eufemismos está el de “ocupación temporal” de las tierras, por las que, según ha trascendido, les darán a los propietarios el uno por ciento de los dividendos gananciales de las grandes corporaciones; pero ese uno por ciento será repartido entre cuántos, por ejemplo en ejidos y comunidades con cientos de titulares de derechos, lo que luego los obligará a “repartírsela” entre ellos. No creo que esté calculado el costo social que estás modalidades de explotación de recursos naturales tendrán.

Lo que si debe hacerse y con urgencia es revisar por ejemplo la actuación de la Procuraduría Agraria, Registro Agrario Nacional y en lo que se transformará la Comisión Reguladora de la Tenencia de la Tierra. Sobre todo de la Procuraduría Agraria pues a veinte años de su creación debe evaluarse con seriedad y a fondo el papel de garantes de la legalidad y de la propia procuración de justicia a los hombres y mujeres del campo, pues un “uno por ciento y ocupación temporal” suena a “ una vez que se acabe la comida nos cambiamos de casa”, y eso no podemos permitirle al gran capital, mucho es que exploten irracionalmente los recursos naturales en algunas zonas del país, pero más grave será dejar en un estado más allá de la miseria a los hombres y mujeres del campo.

Es momento oportuno para que el Procurador Agrario Cruz López manifieste cuál será el papel de la institución que él encabeza en este “nuevo orden económico y social” que están por echar a andar nuestros “representantes populares” de trajecito, corbatín de seda y zapatos de charol.

El problema que se viene es serio si no hay claridad en estos “convenios y participaciones”; no pierdan el pulso del campo, del México rural que aunque con su gente noble ya no soporta un agravio más.

Y como dijera Jesús Pérez Gaona “hay pobre del pobre si al cielo no va, lo chingan aquí y lo chingan allá!