¿Y ahora qué? (Por: Jorge Luis Hernández Altamirano)

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El autor, Jorge Luis Hernández Altamirano, es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la UNAM y Maestro en Ciencia Política por El Colegio de México

El autor, Jorge Luis Hernández Altamirano, es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la UNAM y Maestro en Ciencia Política por El Colegio de México

Muchos de los legisladores y miembros de los Ayuntamientos veían poco probable el triunfo. No importaron el tamaño y la fuerza de sus campañas, ni siquiera la robustez de su agenda: el efecto Morena los bendijo y ahora deben preguntarse, ¿qué van a hacer?

Morelia, Michoacán, 27 de julio de 2018.- Y es que precisamente esa fuerza incontenible dejó sin efectos las cacareadas maquinarias políticas, el uso político de programas sociales e incluso las consolidadas empresas de marketing político y coaching de candidatos. Acudimos a un evento en el que la marca global se impuso sobre los productos específicos; no es raro encontrar personas que, aunque votaron por los ganadores, aún ignoren quiénes serán los miembros del Ayuntamiento o de los Congresos.

Ya se ha hablado de los efectos de esta nueva configuración del poder de arriba hacia abajo que, entre otras cosas, permitirá que López Obrador impulse sus formas, ideas, prácticas e instituciones. Ha habido también algunas preocupaciones en torno a la idea de los Súper Delegados y el riesgo de éstos para el Federalismo.

Pero, a nivel local, también debe hacerse un gran análisis de cómo van a operar los gobiernos y las bancadas evidentemente beneficiadas del efecto Andrés Manuel. En las filas de los partidos de coalición hay personajes de todo tipo, algunos con más experiencia y escándalos que otros, pero todos enfrentarán el mismo desafío: ¿y ahora qué?

Es decir, muchos de estos candidatos aspiraban a ser competitivos en la medida en que representaban al partido más popular en la elección, pero la numeralia no les permitía engañarse y sabían que, en ciertos municipios y distritos locales, iba a ser complicado por las tendencias históricas. Naturalmente, el partido destinó los recursos a las plazas más ganables y hubo varios candidatos de Morena apenas conocidos.

Pero, por muchos factores, ahora son representantes populares y deberán cumplir con sus desde septiembre. Ahora, se enfrentan a una disyuntiva: seguir subidos en la ola de AMLO y esperar a que las medidas de la nueva administración, de una u otra manera, impacten a su demarcación o construir una agenda propia que responda a las necesidades de su ámbito de actuación.

Es evidente que el efecto Andrés Manuel ha llevado a muchos personajes a posiciones no imaginadas, confío en que muchos de ellos son hombres y mujeres honestos dispuestos a servir a sus comunidades. Pero no se pueden olvidar de que, por mandato constitucional y popular, tienen una serie de responsabilidades en las que el presidente aparece como un actor lejano. Urge entonces que definan agendas propias.

Un ejemplo: a nivel local y federal Morena ha criticado con mucha vehemencia la actitud patrimonialista del poder de otros tiempos; entonces, una primer gran diferencia podría verse cuando Ayuntamientos y Legisladores recluten a sus equipos de trabajo. ¿Quiénes trabajarán con Morena?, ¿Los fieles de siempre o los profesionales?

En el caso de Morelia, entre muchas otras promesas incumplidas Alfonso Martínez externó, en algún momento, la necesidad de profesionalizar el servicio público y, de hecho, publicó una convocatoria abierta para concursar algunas plazas de la Administración. El resultado fue un timo y la imposición de sus leales.

Si Morena quiere honrar la confianza que muchos michoacanos le dieron en las urnas, me parece que es hora de transformar ese poder que tanto han criticado. Tal vez sea hora de pensar al servicio público como eso y no como un reparto de botín entre camaradas.

Por el bien de Michoacán, ojalá que estos personajes estén más atentos a lo que pasa aquí que a los designios de Palacio Nacional. La ciudadanía exige, y merece, respuestas a los escándalos de corrupción que, en buena medida, motivaron los votos por la alternativa de cambio.

Agradezco el espacio a Atiempo,mx y sus comentarios en @HernandezJorge y Jorge.hernandez@colmex.mx