Yo #NoCreoEnLosReyesMagos (Por: Antonio Moreno)

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Venid pronto Reyes Magos. Hoy os espero con más ganas que nunca. Para decir que creo en ese Dios hecho carne, en esa humanidad rescatada

Venid pronto Reyes Magos. Hoy os espero con más ganas que nunca. Para decir que creo en ese Dios hecho carne, en esa humanidad rescatada

Los reyes magos eran sabios, y vieron más allá: En un niño, a un rey; en un rey, a Dios. Porque este niño no quiere nada para sí. Vino a darlo todo: su vida y su muerte eran para mí.

Morelia, Michoacán, 05 de enero de 2018.- Os voy a confesar algo: Yo #NoCreoEnLosReyesMagos.

El día después de Reyes es mi día favorito. Ya pasó la Navidad… Se quita el Belén, el árbol, se recoge la casa, se sigue con la rutina.

Los que no sois de España no lo entendéis, pero aquí la Navidad acaba el 6 de enero, día de la Epifanía.

La noche del día 5 los Reyes Magos traen los juguetes a los niños. El pijama a los papás… El móvil nuevo al adolescente… El día de Reyes, todos los medios hablan de la “ilusión” y la “magia” de ese día.

En el telediario, salen los sobrinos de los reporteros abriendo los regalos, el reportaje en el parque con el niño estrenando la bicicleta… o el Hoverboard, o el drone. ¿Se dice drone o dron? ¡Es igual! Todos los años lo mismo.

Pero por la tarde se acaba la magia. Al juguete se le han acabado las pilas. Te has probado el pijama y no entras. Has vuelto a engordar ¿Viene el ticket regalo? El drone se ha estrellado y se le ha roto una hélice. La cámara del móvil nuevo no le quita al niño la cara de empanao #HiloDeReyes.

En el contenedor de basura no cabe ni un embalaje más. El vecino del 4º ha tirado la caja del televisor de 65 pulgadas y lo ha atrancado. Dicen que no hay que tirar las cajas por si hay que devolver las cosas. Yo tengo cajas de aparatos que ya no tengo. Se rompieron hace años, pero las cajas no se tiran, por si acaso… Os decía que #NoCreoEnLosReyesMagos porque son solo ilusión que se desvanece el 6 por la tarde. Este año quizá el 7, porque es domingo.

Ya hay que preparar la mochila, los uniformes, los tickets para las cosas que hay que descambiar.

El lunes, la pregunta: “¿qué tal los Reyes? ¿Te han echado muchas cositas?”. La misma pregunta, la misma respuesta.
¡Qué desazón, Dios mío, qué vacío! Antes, al menos, te quedaba la ilusión de las rebajas, pero las rebajas ya son todo el año.

Que pase ya esta noche, este fin de semana, este lunes, que sea ya martes y volvamos a la rutina de verdad. A ilusionarnos con las próximas vacaciones de Semana Santa. ¡Esas sí que van a ser vacaciones!.

¡Y las de verano! Ya estoy mirando destinos: Caribe, Punta Cana… Oriente está de moda, pero ya os he dicho que no me gusta lo que viene de allí.

Repito que #NoCreoEnLosReyesMagos porque el mundo está lleno de problemas que no se resuelven. En 2017 ha habido terremotos, atentados, más muertos en las carreteras, más violencia contra las mujeres. Nos han subido la edad de jubilación; el paro baja, pero con contratos precarios… @srraez perdió la batalla, se nos fue Paloma Gómez Borrero, el gran Chiquito…

¿Por qué los Reyes no nos quitan el miedo?

Lo que nos hace infelices es el miedo. Miedo a que no nos quieran, miedo a no tener dinero, miedo a la muerte, al dolor, a la enfermedad, a que le pase algo a nuestros hijos…
Si nos quitaran el miedo, eso sí que sería un regalazo. #HiloDeReyes. No habría desazón, no habría desilusión.
Pero eso no lo traen los reyes, solo traen cosas que se pasan, se quedan pequeñas, se les acaban las pilas, se estrellan, nos desilusionan… Y digo yo que los reyes también se desilusionarían en su día al ver que el Rey que esperaban no tenía corona, ni cetro, ni palacio.

Tantos kilómetros para nada, tanto estudiar para nada, tantos cálculos para nada. Un niño como tantos otros, en una casa normal, con unos padres normales. La madre no tenía halo, aunque así la pinten. El padre no se apoyaba en una vara florida, aunque así lo pinten.

Gateando, por el patio, entre las vecinas, con ese olor de los bebés… ¿Este es el Rey de los judíos que hemos venido a adorar? Los pajes murmurarían ¡Vaya chasco, tú!

Pero, ¿y si hubiera un trasfondo que no conocemos? ¿Y si detrás del niño que vemos hubiera algo más? ¿Y si tuviera un mensaje oculto?

Los pajes no lo veían, pero los reyes magos sí. El sabio no es el inteligente. El inteligente analiza la realidad, la divide, la fracciona, la relaciona con conceptos que ya conoce y lo explica con analogías.

El sabio usa su inteligencia, pero también su intuición. Sabe que las cosas no son solo lo de fuera, lo que se ve, lo que se puede medir y pesar. Tu canción favorita no es sólo una sucesión de vibraciones de cuerdas; la foto de tu novia no son solo píxeles bien combinados; tu nieto no es un conjunto de células que crecen.

Los reyes magos eran sabios, y vieron más allá: En un niño, a un rey; en un rey, a Dios.

La verdad es que el ritmo de vida me impide ver más allá. El día a día me obliga a concentrarme en el aquí, en el ahora, a actuar por impulsos, a un problema, una solución, y rápido a otra cosa. Pero las cosas son más profundas. Si me parara más lo vería, pero siempre ando corriendo.

¿Para qué vienen los Reyes? Para adorar a Dios. ¿A quién le traen regalos? Al niño Dios. El pijama, el drone, el móvil no eran para nosotros. Eran para el niño.

Porque este niño no quiere nada para sí. Vino a darlo todo: su vida y su muerte eran para mí.

También sus regalos, cada año, son para mí. Y yo no lo veía. Sólo veía el pijama pequeño, el drone roto, el juguete sin pilas. En la noche de Reyes yo era como los necios pajes diciendo “¡vaya chasco!”. Que solo miraban los kilómetros recorridos, la simpleza del niño y sus padres, y el largo camino de vuelta.

Que se escandalizaban de la maldad de Herodes, de la precariedad de la vida y le echaban la culpa a Dios. Y querían que pasara pronto esta noche, y estar ya de vuelta a su rutina.

Yo decía que #NoCreoEnLosReyesMagos, pero ellos no han dejado de creer en mí. Todos estos años han sido fieles a su cita aunque yo no les hiciera caso.

Querían sacarme de mi estúpida superficialidad y llevarme al misterio profundo de la Navidad. Al misterio de un Dios que se hace hombre para hacernos a nosotros dios.

Venid pronto Reyes Magos. Hoy os espero con más ganas que nunca. Para decir que creo en ese Dios hecho carne, en esa humanidad rescatada.

Que creo en vosotros, mensajeros de la Buena Nueva. Perdonad a este viejo que no os esperaba y que se ha hecho niño al volver a esperaros. Me puede el sueño, me vence el cansancio. Hoy espero mi pijama divino, mi juguete infinito, mi dron irrompible.

En esos signos sencillos veré la belleza y la gloria de su gran Amor.

AMEN.