Cartelera Retrospectiva: Destrucción

Destrucción es, a pesar de sus inconsistencias, entretenimiento bien presentado, un paso adelante en la carrera de Kusama quien parece luchar para sacudirse la etiqueta de cineasta de género

Destrucción es, a pesar de sus inconsistencias, entretenimiento bien presentado, un paso adelante en la carrera de Kusama quien parece luchar para sacudirse la etiqueta de cineasta de género

Nicole Kidman interpreta a la detective Erin Bell, quien vive en amargura constante debido a una investigación encubierta que salió mal. La frustración por la muerte de un ser querido, así como la promesa incumplida de un futuro mejor, no dejan de atormentarla mientras deambula por las calles de Los Angeles.

Morelia, Michoacán, 02 de enero de 2018.- Hace algunos años Nicole Kidman ganó un Oscar por su interpretación de Virginia Woolf en el drama de Stephen Daldry, Las horas (The hours, 2003). En esa ocasión, una enorme prótesis nasal cubría su rostro en un intento de lograr un vago parecido físico con la extraordinaria escritora inglesa. A los miembros de la Academia parecen gustarles las transformaciones cosméticas que realizan actrices reconocidas para lucir menos atractivas. Es por ello que se rumora que el aspecto andrajoso y cadavérico que exhibe la actriz australiana en Destrucción (Destroyer, 2018), le permitirá una nueva nominación a los premios Oscar. Ya lo veremos, por lo pronto, resultó lo suficientemente convincente para quedar en la terna de los Globos de Oro en la categoría de mejor actriz (drama).

Nicole Kidman interpreta a la detective Erin Bell, quien vive en amargura constante debido a una investigación encubierta que salió mal. La frustración por la muerte de un ser querido, así como la promesa incumplida de un futuro mejor, no dejan de atormentarla mientras deambula por las calles de Los Angeles. La crisis emocional se agrava por la pésima relación que mantiene con su hija adolescente así como por la reaparición del líder criminal a quien considera responsable de su desgracia.

Destrucción es el quinto largometraje de Karyn Kusama. La directora neoyorquina hizo una pausa para dedicarse a la televisión desde su anterior trabajo para cine, el drama de misterio La invitación (The invitation, 2015). El estreno de la cinta que nos ocupa ha sido casi simultáneo en los Estados Unidos y México. Aunque restringida al circuito de arte (en nuestro país distribuida por Diamond Films), la película ha ganado cierta notoriedad por la transformación radical de su protagonista, que no solo la despoja de su glamour habitual sino que también le permite explorar un personaje violento y desdichado.

El guión, que está firmado en conjunto por Phil Hay y Matt Manfredi (quienes ya habían trabajado previamente con la directora), parece partir de la fascinación que provocan los policías con tendencias criminales en el cine y la televisión. En este caso, apuntando a una tendencia reciente de Hollywood, el personaje es una mujer independiente, que ha abusado de las drogas y el alcohol, ha transgredido las normas de la sociedad en que vive y encuentra en la salvación de su hija una especie de redención. Al final, el carácter taciturno de la protagonista termina consumiéndola, ya que le resulta terriblemente doloroso asumir su responsabilidad ante los hechos de su pasado.

Uno de los principales aciertos es su estructura, la película se mueve entre dos marcos temporales, revelando poco a poco la información de una trama aparentemente simple. Es un acertado giro final el que permite redimensionar los alcances de la primera secuencia y lo lleva por encima de otros filmes sobre el tema.  

En una obra de presupuesto tan limitado (ni siquiera 10 millones de dólares), da la impresión de que la sola presencia de Nicole Kidman podría terminar comiéndose la película. Pero lo cierto es que la estructura fragmentada sirve de contrapeso para un personaje tan imponente. Destrucción es, a pesar de sus inconsistencias, entretenimiento bien presentado, un paso adelante en la carrera de Kusama quien parece luchar para sacudirse la etiqueta de cineasta de género y que en esta ocasión se encuentra apenas un poco más cerca de lograr el equilibrio entre la forma y el fondo.