Aumenta riesgo de desborde en el Río Grande de Morelia

Pin on PinterestShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedIn
Ha sido el paso del tiempo el que no ha perdonado al caudal, pero tampoco el crecimiento desordenado de la ciudad de Morelia, pues hace muchos años apenas eran 300 hectáreas las habitadas y ahora, son más de 8 mil hectáreas las que se han urbanizado

Ha sido el paso del tiempo el que no ha perdonado al caudal, pero tampoco el crecimiento desordenado de la ciudad de Morelia, pues hace muchos años apenas eran 300 hectáreas las habitadas y ahora, son más de 8 mil hectáreas las que se han urbanizado

Según el OOAPAS, resolver el problema no es fácil, ya que no se han hecho correcciones desde 2004 y económicamente se requieren de más de 400 mdp para los trabajos, pues la gran cantidad de árboles que crecieron a lo largo del canal en ambos sentidos impiden que el cauce corra de manera normal

Morelia, Michoacán, 04 de mayo de 2018.- El principal afluente de agua que cuenta Morelia como es el Río Grande que tiene más de 14 kilómetros de longitud, requiere de atención urgente antes de que pueda colapsar pues en él, confluyen 14 drenes y canales además de que ya registra deformaciones en su trazo geométrico que hacen más lento su cauce y es ahí donde crecen los riesgos de que pueda desbordarse ante las contingencias climáticas como las que ocurren en temporada de lluvias que está ya próxima.

Según el Organismo Operador de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Morelia (OOAPAS), resolver el problema no es fácil, ya que económicamente se requieren de más de 400 millones de pesos para los trabajos pues la gran cantidad de árboles que crecieron a lo largo del canal en ambos sentidos, impiden que el cauce corra de manera normal.

Aparte del dinero, se ocupa de un trabajo conjunto con las demás instancias involucradas en el mantenimiento del principal afluente que cruza por la capital michoacana y que hace temblar a quienes habitan en las cercanías cada vez que se presenta alguna contingencia climática o lluvias atípicas como las que se han registrado en algunos años.

Ha sido el paso del tiempo el que no ha perdonado al caudal, pero tampoco el crecimiento desordenado de la ciudad de Morelia, pues hace muchos años apenas eran 300 hectáreas las habitadas y ahora, son más de 8 mil hectáreas las que se han urbanizado.

Según datos con los que se cuenta el OOAPAS, en los años ochentas se hizo la primera corrección al río y durante el año 2004, casi 20 años después, se llevó a cabo la última corrección geométrica del afluente que inició antes de salir a la presa en las inmediaciones de la carretera a Cointzio hasta pasar el libramiento donde al limpiar el río, se encontraron  muchos árboles crecidos que fueron cortados lo cual “fue un escándalo” de ahí que ahora se nieguen a repetir la acción en la actualidad.

Es de recordar que en el año 2017 tras las lluvias atípicas, el Gobierno Municipal Independiente decidió adelantar el mantenimiento, limpieza y desazolve del Río Grande y otros ríos que ahí confluyen con una máquina de brazo largo donde se limpió maleza acuática y al mismo tiempo, se corrigió un poco la plantilla y se retiraron miles de toneladas de basura.

Sin embargo, pese a estos trabajos, el afluente necesita un trabajo más integral pues es un cuerpo de agua muy dinámico que tiene muchas variaciones de dirección “forma como islas en el fondo que son como lomas que cambian la velocidad del río y cuando ocurren fenómenos poco frecuentes como una lluvia constante de cinco días, al irse acumulando los escurrimientos sube el nivel, lo que se acentúa al perder secciones con la modificación de la plantilla y se pierde velocidad”, según explicó uno de los trabajadores del organismo.

Finalmente el trabajador detalló que un factor determinante en esta problemática es que en los últimos 30 años, se han perdido casi 2 metros de bordos en un lado, y uno y medio en el otro, tal vez porque los agricultores que cultivaban arroz y fresa en lo que hoy es la colonia Prados Verdes, los quitaron para que se inundaran los cultivos, o quizá, a la hora de construir las vialidades, se tumbaron.